En Algeciras, oreja para Marín y Galdós

Buena corrida de Feria con José Garrido, Ginés Marín y Joaquín Galdós

Plaza de Algeciras (Cádiz), miércoles, 27 de junio de 2018. Primera corrida de la Feria Real organizada por la empresa Lances de Futuro. Cielo despejado con algo de viento poniente. Cuatro quintos de entrada. Preside el aficionado Francisco Mejías. Ameniza la Banda Sinfónica “Amando Guerrero” de Algeciras.

Se lidiaron, en duelo ganadero de la Ruta del Toro, ejemplares de Santiago Domecq, Fermín Bohórquez, Torrestrella, Carlos Núñez, Salvador Domecq y Torrealta, desiguales de presentación y juego y con pesos entre 453 y 506 kilos. En el arrastre fueron aplaudidos el primero y el quinto.

José Garrido, entera desprendida y trasera; ovación saludada. Dos pinchazos y entera desprendida; silencio.

Ginés Marín, estocada honda de efecto rápido; ovación saludada. Entera; una oreja.

Joaquín Galdós, pinchazo, estocada media que se va enterrando sola y golpe de descabello; silencio. Entera en buen sitio; una oreja.

Incidencias: el toro de Carlos Núñez soltado en primer lugar fue devuelto a los corrales por inválido. En el sexto toro, Raúl Adrada se desmonteró tras parear.

Era el primer día de la feria taurina algecireña pero el tercer día de feria de real y las casetas andaban bulliciosas. Si añadimos el calor, comprendemos que las palomas se refugiaran en el coso y revolotearan por los ámbitos durante todo el festejo, que por algo se llama el Coso de Las Palomas. En los balconcillos abundaban las cartelas y pancartas, mayormente de publicidades pero nos llamó la atención una que anunciaba a una nueva peña que ha surgido en nuestra provincia; es la peña de Ginés Marín, que acudió para animar al torero jerezano-oliventino.

José Garrido, de verde botella y oro, en su primero, cornidelantero pero mal armado y paradote, lancea avanzando y es desarmado; tras puya fuerte el picador es derribado y luego aplaudido pero el animal cae por falta de fuerzas; hay quite de chicuelinas, larga cambiada de rodillas y revolera de pie. La faena se inicia por bajo con tanda en el tercio y en la boca de riego hay dos tandas largas aplaudidas, incluyendo una vuelta de campana; por la izquierda a cada pase el animal hace amago de irse a toriles y allí va a terminar; por la derecha va aplomándose, llegan los circulares y la persecución en tablas, más circulares sin colaboración y nueva tanda en tablas huyendo; suena un aviso y en el arrastre no damos crédito a los aplausos para tal animal.

A su segundo, recortadito, con pocos pitones y tendencioso a emplazarse, lo lancea de aliño mientras sale con la cara alta dejándolo con media en los medios; el posterior quite, breve, sí contiene dos meritorias verónicas y media. La muleta empieza con dos tandas por la derecha y sigue con una por la izquierda, pero no tiene mucho recorrido y sigue saliendo con la cabeza alta; continúa a base de toreo de trinchera y, por la derecha, molinetes pero el toro se queda a mitad de la embestida; en serie de uno en uno embiste al paso, por lo que tiene que acortar distancias, terminando con manoletinas sin excesiva continuidad.

Ginés Marín, de tabaco y oro, en su primero, algo abrochado de cuernas y corretón, deja lances templados de uno en uno, rematados con media y aplaudidos; Navarro pone puya cuidadosa y hay un quite por gaoneras de mucha quietud en la boca de riego, seguido de buenos pares a cargo de Antonio Manuel Punta. Tras brindar al público, inicia la faena por estatuarios incluyendo un cambio por la espalda entre aplausos, pero pronto el toreo se pone insulso porque el toro se ha convertido en un marmolillo, tal que la tercera serie ya es de cercanías; por la izquierda no hay colaboración y Marín se va a terrenos imposibles, una y otra vez, con nuevas series de uno en uno jugándose los muslos; el arrimón entre pitones parece de un desesperado; las manoletinas tienen la modalidad de a toro parado pero éste lo levanta y lo persigue en el suelo, aunque las manoletinas continúan; luego visitará la enfermería.

A su segundo, burraco, con un son pastueño, le saluda con verónicas suaves avanzando y media aplaudida; la puya también es cuidadosa, ahora a cargo de Guillermo Marín. En faena hay tres tandas con la derecha y, en los medios, una con la izquierda larga; otra vez con la derecha hay pases bajando la mano y permitiendo el toreo en redondo, para seguir con otra de uno en uno, aguantando un empellón sin inmutarse; las bernadinas son de escándalo, terminadas con desplante torero entre aplausos.

El padre y el hijo toreando juntos, caso insólito, y ambos son de Jerez. “Marín padre y Marín hijo”.

Joaquín Galdós, de burdeos y oro, a su primero, castaño jirón, le pone verónicas al paso hasta el centro, rematando con media garbosa; hay buena puya de Almodóvar y chicuelinas en el quite. Con brindis al público, inicia la faena con tanda por bajo a un toro berreón que sale con la cabeza alta y la segunda tanda es por la izquierda en los medios pero no parece colaborador, amén de atacar un poco rebrincado y salir con la cabeza alta, por la derecha, a dos rodillazos le siguen tres tandas de buenos pases ligados y exponiendo; por la izquierda torea en redondo y ligando, aunque el toro anda huidizo e incluye patada de mulo.

En su segundo, que acude presto al engaño, hay saludo en terrenos de tablas bajando la mano; en el caballo mete la cara y pelea empujando con los riñones pero tras la segunda puya hocica. Con la muleta vemos tanda en redondo rematada con el de pecho en terrenos de los medios; siguen dos más en redondo, con ligazón y de trazo largo; con la izquierda, el animal, que acudía con alegría y humillando, pasa a acortar el viaje y salir con la cara arriba; al volver a la derecha ha perdido comba y se va retrayendo, de manera que en otra tanda y amenaza con rajarse.

Entre la devolución del primero toro con cabestros y el bocadillo de media tarde, el espectáculo se demoró hasta casi las tres horas. Salimos muy de noche, hora de incorporarse a la zona de las casetas.