Definición de Intolerancia, Respeto, Convivencia, Democracia y Fascismo

“Hace unos días ha ocurrido en Jerez una cosa que creía sería imposible que sucediese en una ciudad históricamente tolerante”

De estas palabras, dicen los diccionarios lo siguiente:

Intolerancia:

La intolerancia se define como la falta de habilidad y voluntad de tolerar algo. La intolerancia es la capacidad o habilidad que posee una persona de no soportar las opiniones diferentes a las de él.

Una conducta intolerante es claramente perceptible ya que el intolerante se manifiesta con esta característica: La falta de respeto a las personas que consideramos diferentes nosotros, es decir, los que tienen ideas políticas diferentes a las nuestras, otra religión, etc.

Respeto:

El respeto (del latín respectus, ‘atención’ o ‘consideración’) es «la consideración y valoración especial que se le tiene a alguien o a algo, al que se le reconoce valor social o especial diferencia». Muchas formas de respeto se basan en la relación de reciprocidad, respeto mutuo, reconocimiento mutuo, etc.

El respeto es uno de los valores morales más importantes del ser humano, pues es fundamental para lograr una armoniosa interacción social. Una de las premisas más importantes sobre el respeto es que para ser respetado es necesario saber o aprender a respetar, a comprender al otro, a valorar sus intereses y necesidades. En este sentido, el respeto debe ser mutuo, y nacer de un sentimiento de reciprocidad.

Convivencia:

Convivencia es la acción de convivir (vivir en compañía de otro u otros). En su acepción más amplia, se trata de un concepto vinculado a la coexistencia pacífica y armoniosa de grupos humanos en un mismo espacio, aunque piensen de manera diferente.

La palabra convivencia es de origen latín, formado por el prefijo “con” y, la palabra “vivencia”, que significa acto de existir de forma respetuosa hacia las demás personas. La convivencia se puede llevar en diferentes ámbitos como: trabajo, hogar, espacios públicos, escuela, entre otros.

Democracia

La democracia (del latín tardío democratĭa)​ es una forma de organización social que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen conforme a mecanismos contractuales.

Fascismo

El fascismo es una forma de gobierno que se caracteriza por su talante fuertemente dictatorial, contrario a las libertades individuales y colectivas; por su tendencia a ilegalizar cualquier tipo de oposición política, bien fuera partidista o espontánea; por controlar los medios de comunicación, manipular el sistema educativo y poseer un eficaz aparato propagandista.

El fascismo instauró regímenes de partido único, donde el poder se concentraba mayoritariamente en manos de su líder, por lo general, un caudillo carismático de gran arraigo entre las masas.

La convivencia necesita una pluralidad de personas

Viene todo esto a cuento por lo que, hace unos días, ha ocurrido en nuestro Jerez una cosa que creía sería imposible que sucediese en nuestra ciudad, que, históricamente ha sido una ciudad tolerante, con una buena convivencia entre personas de distintas razas y religión, con respeto hacia personas que no opinan lo mismo o creen en otras cosas, etc. etc.

Pero resulta que no es así, y me he sorprendido mucho porque resulta que unos grupos de personas han impedido, mediante boicot, coacciones y amenazas a algunos locales en los que tenía intención de presentarse a los ciudadanos de Jerez una opción política, la cual tiene el mismo derecho que otras que no opinen y piensen lo mismo que ellos y que, sin embargo, esas otras organizaciones políticas si lo pueden hacer libremente.

Y al parecer, este grupo de “intransigentes”, “progres” o de “salvadores”, o de “pensamiento único”, o de “personas que están por encima del bien y del mal” y que creen que ellos, por ser como son, tienen derecho a todo y los demás a nada, a través de las redes sociales y del contacto hicieron lo posible para que ese acto no se celebrase en nuestra ciudad.

Y yo pregunto, ¿por qué, ese grupo de personas que querían efectuar, libremente, con todo su derecho, un acto de presentación no lo pueden hacer o celebrar? ¿Por qué, ese otro grupo de “intolerantes” o “intransigentes” no quieren que otras personas piensen diferente a ellos? ¿Tal vez, porque podrían asistir muchas personas y no es bueno que conozcan otra opción política? ¿O quizás, porque hay que tener un pensamiento único y no razonar y hacer lo que digan otros sin protestar y sin decir nada? ¿Será posiblemente, porque hay que actuar y obrar con lo que digan ellos y convertirnos en pueblo dócil y fiel a las indicaciones del pensamiento único?

Esto, para mí, son ideas y pensamientos fascistas. Es una manera de pensar y de ser intolerante, de no tener respeto hacia nada ni nadie, de tratar de que no exista una convivencia pacífica, de que no exista democracia ni otras opciones políticas que no sean las que digan ellos.

La intolerancia es sinónimo de intransigencia, terquedad, obstinación, testarudez por no respetar a las personas que poseen pensamientos diferentes bien sea en el ámbito político, religioso, cultural, sexual, racial, etcétera.

El respeto es un sentimiento positivo que se refiere a la acción de respetar para ser respetado, ahora bien, el respeto también debe aprenderse. Respetar no significa estar de acuerdo en todos los ámbitos con otra persona, sino que se trata de no discriminar ni ofender a esa persona por su forma de vida y sus decisiones.

Respetar también es ser tolerante con quien no piensa igual que tú, con quien no comparte tus mismos gustos o intereses, con quien es diferente o ha decidido diferenciarse. El respeto a la diversidad de ideas, opiniones y maneras de ser es un valor supremo en las sociedades modernas que aspiran a ser justas y a garantizar una sana convivencia.

La convivencia necesita una pluralidad de personas. En la vida del ser humano, desde que nacemos es fundamental la socialización entre los individuos y la interacción con otros seres humanos.

En relación a lo anterior, cuando respetamos a los otros, nos respetamos a nosotros mismos y podemos exigir respeto para con uno, ser honestos es fundamental en cualquier relación, pero primordial para convivir con los demás, porque ser honestos nos hace fiables y de confiar para los demás, del mismo modo debemos tolerar a los demás y sus ideas.

En un país moderno, respetuoso, con valores y con principios, la democracia es el sistema de gobierno más razonable, ya que, en este sentido, la democracia es también el gobierno de las mayorías, pero sin dejar de lado los derechos de los individuos ni desatender a las minorías.

Quiero que mi país, España, y mi ciudad Jerez, sean un lugar apto para la convivencia, el respeto, la tolerancia y la democracia y no haya lugar para los dictadorzuelos y fascistas que solo quieran un pensamiento único y que todos hagamos los que ellos indiquen y que no pensemos por nosotros mismos, sino por lo que ellos digan.