“Me gustaría ser libre de verdad”

Lolita se desnuda de palabra en ‘Mi casa es la tuya’

Bertín Osborne inicia nueva temporada. Televisiva, entiéndase. Y lo hace directamente proporcional a su estatura: por todo lo alto. ‘Mi casa es la tuya’ regresa por sus fueros. Con personajes que en puridad son personalidades. Marca genuina de sí mismos y de un país entero. Para abrir boca, una amiga de siempre, con sinceridad orgánica, con honestidad racial: Lolita Flores, ‘Loles’ para Bertín.

Lolita se desnudó de palabra. Se mostró natural, sin corazas, durante la entrevista. Apuntando al natural, al modo cañí. Una biografía sentimental de su fuero interno. Un descorche de la botella de las emociones menos publicadas. ¿Un examen de conciencia? No lo necesita la artista. Suele autoanalizarse como terapia (balsámica).

Lolita podrá gustar más o menos como cantante. Ídem como actriz (género, el de la interpretación, en el que ahora le va de mil maravillas: léase el teatro en estado puro, tanto clásico como moderno). Pero nadie puede discutir su carácter genuino. Su personalidad muy definida. La graduación de sus verdades. Los valores que defiende a rajatabla.

El programa se Bertín, emitido este pasado viernes día 30 de noviembre, añadió un plus que sin duda ha de calificarse de aportación periodística. Una idea iluminada. Tanto Bertín como Lolita visitaron la iglesia marbellí de la Encarnación. El templo que presenció – en aquel ya lejano agosto de 1983- la boda o la no boda de Lolita. Sus primeras nupcias…

Nupcias que dieron la vuelta al mundo. Y que provocaron la celebérrima frase de Lola Flores: “Si me queréis, irse”. Porque su hija, ante el tumulto multitudinario de personas, “no se puede casar, no se puede casar”. Lolita no pudo siquiera llegar al altar mayor. Y ya no regresó más a dicha iglesia. Hasta ahora, junto a Bertín. Y subió por vez primera al altar al que no pudo acceder vestida se novia.

A continuación seleccionamos, subrayamos y elegimos algunas de las respuestas más interesantes, más curiosas, más sonadas, más reveladoras de Lolita durante la grabación del programa ‘Mi casa es la tuya’:

“Me gusta recordar los momentos pasados en los que fui feliz pero no suelo mirar hacia atrás. Para atrás ni para coger impulso”.

“A ver la famosa película ‘Carrie’, en los años setenta, me llevaron engañada . Desde entonces no he visto más cine de terror”.

“Cada vez que se iba de gira, mi madre me dejaba un sobre cerrado, siendo yo niña, un sobre que debía abrir si pasaba algo. Y en cuyo contenido explicaba a quién tenía que llamar. Qué debía hacer. Etcétera. Dónde estaban las joyas. Luego ella venía, me pedía el sobre y lo partía. Yo jamás supe qué ponía”.

“Quien mandaba en mi casa era mi padre. Aunque todo el mundo pudiera pensar lo contrario”.

“Ahora, gracias a Dios, tengo trabajo. Pero la gente debe acordarse también que hace nada no me llamaba nadie. Ni para insultarme”.

“Cuanto más años tengo, menos papel hago”.

“Tuve una época de mi vida que quise ser monja. Hubiese aceptado el voto de pobreza y quizá el de obediencia pero jamás el de castidad”.

“Mi madre y yo tenemos el mismo cuerpo. Hay trajes de ella que ahora me los pongo y sólo me tengo que subir la cremallera”.

“Yo siempre he sido un poco Pepito Grillo de mi madre. Pero éramos muy amigas. Y los amigos se quieren, se pelean y hacen las paces. Ella era muy amiga de sus hijos, pero sufriendo también. Porque éramos cómplices de ella. Y estaba al tanto de todas nuestras cosas. Yo tengo muchos secretos de mi madre que se morirán conmigo. Y ella se llevó a la tumba muchos secretos míos”.

“Me pasa igual con mis hijos. Me lo cuentan todo. Pero todo. Y ellos saben que yo jamás voy a poner el grito en el cielo. Sí les doy el mejor consejo. También entre ellos se cuentan sus cosas”.

“En mi casa siempre nos hemos visto desnudos -excepto a mi padre, en calzoncillos- pero el resto sí. Y yo luego igual en mi casa”.

Bertín a Lolita: “Tú y yo somos niños y nos moriremos niños”.

“Yo no ronco, respiro muy fuerte, que es distinto”.

Bertín a Lolita: “Yo ronco en días alternos, hay días que sí y días que no. Nunca se saben qué días toca una cosa u otra”.

“Lola flores decía: yo no miento porque mis mentiras se convierten en verdad”.

“Por primera vez estoy pisando el altar mayor que no pude pisar el día de mi boda. Yo iba en un coche descapotable, con el Cordobés. Todo esto estaba lleno de gente con bañadores, con arena, que venían de la playa. Y había también gente bien vestida. Es como si hubiese habido una guerra afuera y, de sopetón, se hubiesen metido aquí como en un refugio único”.

“Diego Arrabal estaba de monaguillo en mi boda y, en la sacristía, abría y cerraba las ventanas para que hicieran fotos desde afuera. Ya estaba haciendo sus pinitos el chiquillo. Aquel día todo fue surrealista. Yo lo recuerdo todo como si fuese una pesadilla. Me casé en agosto, estábamos veraneando. Mi madre lo pensó todo”.

“¿Volver a un momento del pasado? Regresar a esta playa con todos los que no están”.

“Tener un nombre te coarta la libertad. Me gustaría ser libre de verdad. Ser libre de todo”.

“El tiempo no lo cura todo. El tiempo lo achica. Lo relaja. Relaja el dolor”.

“Mis manos, además de para trabajar, también sirven para dar”.