Día Mundial de la Libertad de Prensa
¿en Jerez?

Este día ha de concebirse también como una jornada para la más alta reflexión sobre los obstáculos y dificultades para ejercer este derecho

La celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa siempre viene como anillo al dedo para recordar una máxima que -teóricamente- debiera ser inalterable: la defensa de la más escrupulosa libertad de los medios de comunicación para ejercer y desarrollar sin coacciones y sin presiones y sin cortapisas su labor siempre en aras de la también libre circulación de la noticia -de las noticias- allá donde pudiera verse amenazada. O silenciada por un efecto mordaza interpuesto por determinados poderes fácticos. O ninguneada sencillamente por la veracidad -a veces molesta para según quién o quiénes- de cuanto anuncia y expresa. La noticia que moleste, en honor a su veracidad, jamás será censurada.

Aunque parezca una situación surrealista o demasiado arcaica, existen tramas conspiratorias bien disimuladas, o proclamas estratégicas del poder dominante, para que algún o algunos periodistas (o algún o algunos medios oficial y legamente constituidos como tales) no puedan narrar -demostrándolo documentalmente- la realidad de los hechos. Porque precisamente la realidad de los hechos no halaga ni exalta la línea de gestión de quien ostenta el poder. El poder, esa bomba de relojería que a veces se vuelve efímera y pasajera.

En Jerez, desde la institución municipal, se practica el mayor de los oscurantismos y presiones fácticas sobre los medios de comunicación que no se ciñen a lo que la alcaldesa de turno quiere, es decir, que éstos callen y silencien los errores criticables de la gestión municipal, y solo publiquen las bondades de su gobierno, algo que atenta claramente contra la libertad de prensa.

Los medios que en Jerez no colaboran con el régimen, al más puro estilo bolivariano, no reciben campañas publicitarias a pesar de ser líderes de difusión, fomentando así la competencia desleal, aumentando los ingresos de unos frente a otros. Los medios que no colaboran con el régimen no son tratados como tal y son apartados de actos y eventos de interés para la ciudadanía. Los medios que no colaboran con el régimen son bloqueados en su labor diaria, incluso no facilitando tarjetas de ORA a sus periodistas: mientras existen medios con más de veinte tarjetas, hay líderes de difusión con solo una, y ninguna para sus profesionales de prensa, intentando evitar así que ejerzan libremente su labor y puedan acudir a eventos y actos en cualquier parte de la ciudad. Los medios que no colaboran con el régimen reciben críticas y difamaciones en redes sociales por parte de miembros del comité ejecutivo del partido que gobierna. Los medios que no colaboran sumisamente con el régimen reciben actos vandálicos en las propiedades privadas de sus miembros cuando publican un artículo sobre el falso currículum de la alcaldesa de turno.

El derecho a la libertad de prensa, además de procurar el pluralismo, es un ejercicio de higiene social. El derecho a la libertad de prensa es un desarrollo cívico de la aceptación unánime del conocimiento. El derecho a la libertad de prensa es un pulso enérgico a los negligentes intentos de la ocultación y el abuso en todos los sentidos. El derecho a la libertad de prensa está consagrado en la Declaración Internacional de los Derechos Humanos y en numerosísimos tratados internacionales y regionales.

El Día Mundial de la Libertad de Prensa ha de concebirse también como una jornada para la más alta reflexión. Sobre los obstáculos y dificultades para ejercer este derecho. Porque el periodismo en libertad es un sagrado derecho. Y por esta razón, por esta salvaguarda, por esta reivindicación, siempre se debe estar atentos. El periodismo no puede estar en entredicho. Ni ha de cuestionarse. No ha de relativizarse.

Es un trabajo, es un servicio social, es una dignificación de las normas básicas de convivencia en la permanente puesta en valor de otro derecho universal: el de estar y permanecer informados. Periodismo es conservación de la vida democrática.

Este Día Mundial de la Libertad de Prensa también ha de combatir las sucias campañas de desinformación que paradójicamente se proyectan contra periodistas y medios de comunicación que sólo conocen la fidelidad a un concepto, a una palabra, a una aspiración: la verdad.