¿A qué o a quién achacas el fracaso de España en el Mundial de Rusia?

Ofrecemos diez posibles causas de este histórico resbalón futbolístico

El estrepitoso fracaso de la selección española de fútbol en el Mundial de Rusia ha hecho correr ríos tinta. De tina no china precisamente. Porque la autocrítica, el balance analítico, el contraste de opiniones, la entonación del mea culpa y los síntomas de la gran decepción parten y arriban de los mismos españoles. Como así también debe ser cuando las aguas corren turbias o no del todo cristalinas en aras del éxito deportivo.

Posiblemente generalizar conlleve injusticia, como así acertadamente proclama el dicho popular. Pero con todo y con eso no cabe duda que el análisis, en función de los resultados, se impone como una improrrogable obligación. Sobre todo porque no sólo una causa emerge como la principal del solemne batacazo futbolístico. Son varios y muy distantes entre sí los factores de la derrota de cara a la galería. También de cara a la galería.
La selección española ya no es un escaparate universal de asombros con el balón en juego.

Ha ido a menos. Menguando. Decreciendo. Mermándose en sí misma. Como una argamasa que se esfuma de puro volátil. A todos corresponden la reconstrucción del mito.

Exponemos a continuación nuestras particulares causas del crepúsculo de nuestro fútbol patrio en el Mundial de Rusia. Diez son diez. Tan justificadas como potencialmente subjetivas. El lector juzgue… ¿A qué o a quién ha de achacarse el fracaso de España en el Mundial de Rusia?

1. Al excesivo proteccionismo que desde varios frentes -tanto a nivel técnico como periodístico- han dedicado al fallido portero De Gea. Errores garrafales. Inmovilismo. Ninguna seguridad bajo los palos. Más bien todo lo contrario.

2. El impacto negativo del despido de Julen Lopetegui. Koke ha comentado: “Se fue nuestro líder y Fernando Hierro ha hecho lo que ha podido”.

3. Poquísima presencia de la afición española en los estadios apoyando a la selección. Por los motivos que fuesen: el de la crisis económica de cada cual el principalísimo de ellos.

4. El debate sobre si el sistema de juego que llevó a la selección a su cúspide admite o no otras alternativas. Y si estas alternativas dependen o no de los jugadores elegidos.

5. El estado físico de los jugadores. Muy lejos de su mejor edición, de su mejor versión, de su mejor personalización.

6. La indecisión de la parte defensiva. O, dicho de otro modo, la indecisión de los centrales y el portero.

7. El estatismo del banquillo. Poco cambio. Demasiados jugadores en el asiento sin pisar el césped.

8. La enigmática y cacareada conclusión de una etapa. El entonado fin de un ciclo.

9. La mayor evolución de otros equipos con respecto al español durante los últimos años: es decir: que España indefectiblemente en estos momentos no es el mejor equipo y no por demérito de sus jugadores o de su planteamiento táctico sino por mérito del adversario. O de los adversarios.

10. Penaltis. Los penaltis. La tanda de penaltis. Después de una prórroga. Los penaltis igualmente forman parte del sistema. Del juego. De la preparación táctica. De la planificación. Porque puede darse el caso. Como de hecho se ha dado. Pero… ¿estaban preparados y repensados en el seno de la selección?