Fallece el histórico presidente del Barça Josep Lluís Núñez

Presidió el club de sus amores desde el año 1978 al 2000

Si de buenas a primeras tuviésemos que referirnos a un presidente clásico de equipos del fútbol español, enseguida nos vendría al pensamiento la figura -menuda pero descomunal a la misma vez- de Josep Lluís Núñez. Todo un referente emblemático e institucional del Fútbol Club Barcelona que ha fallecido este lunes 3 de diciembre, a los 87 años de edad, en Barcelona, después de permanecer varias semanas ingresado en un hospital. Fallece así una figura capital en la historia contemporánea del equipo azulgrana.

Fue un gran hombre de empresas. Un constructor nato al que no se le resistía, ni de lejos, ninguna esquina de Barcelona ni tampoco edificios emblemáticos como la Casa Trinxet, presidente denominado plenipotenciario de un Barça triomfant. Presidió el club durante 22 largos, fructuosos, exitosos pero también controvertidos años, desde el año 1978 al 2000. Era duro y rocoso en las negociaciones y muy hábil a la hora de adelantarse y cerrar operaciones importantes para el club de sus amores.

Con el tiempo sí se revistió de una impronta entrañable. E incluso hasta cariñosa. Y sería muy imitado por profesionales del humor como Alfonso Arús, Carlos Latre o el mismo Manuel Fuentes. Fue un constructor muy ambicioso. Muchísimo.

Buscó y en efecto encontró en el fútbol un reconocimiento social, más mediático si cabe, más popular, más de masas, que sí se le escapaba en su quehacer empresarial. Cuentan las malas lenguas que fue socio del Español hasta que se presentara a los primeros comicios celebrados por sufragio universal en el Barca. Corría entonces el año 1978.

Para conseguir su propósito utilizó todos los recursos y las estrategias más diversas. Por ejemplo contó con el apoyo de Johan Cruyff y Carles Rexach, para alcanzar el palco del Camp Nou después de derrotar a Ferran Ariño y Nicolau Casaus, representante del barcelonismo histórico y asimismo presidente de la Peña Solera.

Enseguida cerraría uno de los pactos históricos para su permanencia al frente del club: con Casaus y, junto con el hotelero Joan Gaspart. Los tres formarían una sociedad indivisible durante más de 20 años: Casaus controlaba la parte social, Gaspart dirigía la deportiva y Núñez quiso mandar hasta en la Federación Española de Fútbol. Toda una cabeza bien amueblada.

Consiguió hazañas deportivas de alto fuste: pasó de fichar a Félix y Tarrés a contratar a Maradona y Schuster, y sentó a Muller, Rifé y hasta a Helenio Herrera en el banquillo para entregarse después a Lattek o Menotti. Años más tarde, de la mano de su aliado Cruyff, llegaría el Dream Team, ganador de cuatro Ligas consecutivas, tres en la última jornada, y de la primera Copa de Europa del Barça, en Wembley en 1992.

Empresario hecho a sí mismo, marcó época en su club. Hay quienes entendían que se eternizó demasiado al frente de su equipo, “siempre más que un club”, hasta tal punto que llegaron a confundirlo con el único dueño del mismo. Con todo y con eso, ha quedado para la historia como un presidente excepcional que destacó sobremanera en la gestión. Descanse en paz.