¿Sabes qué debes comer y qué no en la cena?

Ofrecemos varios consejos que a su vez tumban falsos mitos

Sobre los alimentos que convienen o perjudican en la cena existen muchos mitos no del todo acertados. A veces nos engañamos en este sentido a sabiendas o por puro desconocimiento.

Lo cierto y seguro es que de un correcto enfoque de la cena depende muy mucho el nivel de nuestra mejor o peor alimentación. De entrada debemos apelar al refranero popular: “El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata y por la noche mata”. O lancemos una pregunta: ¿Los carbohidratos perjudican nuestra dieta si los tomamos ya por la tarde noche? ¿Son perjudiciales las verduras crudas antes de irnos a dormir?

 

Sobre si existen alimentos que debemos o no debemos incluir en la cena los nutricionistas expertos aseveran a las claras que todo depende siempre de cada persona, ya que hablar de dieta es hacerlo de un concepto y una aplicación harto personalizados. Vayamos al grano. Los carbohidratos: no se deben eliminar jamás de los jamases. Incluso por la noche se debe consumir algo de hidratos de carbono. Lo contrario acarrearía siempre que nos levantáramos con más hambre y hasta podríamos tener una hipoglucemia nocturna.

¿Qué recomendamos en la cena en este sentido? Pues una rebanada se pan y un puñado de arroz o cereal a poder ser integral. ¿Y la fruta? ¿Qué hay de cierto o de incierto o de verdad a medias sobre la conveniencia de la fruta en la franja nocturna? Es un error creer que la fruta contiene azúcar. Una cosa es la sacarosa y otra es la fructuosa. Si atendemos a que una pieza de fruta contiene 10 gramos de fructuosa equivalente en cantidad de hidratos de carbono similar a una rebanada pequeña de pan, entonces es evidente que podemos tomarla por la noche de modo aconsejable. Lo que no vale es suprimir fruta durante el día y tomar varias a la vez en la cena. Hay que repartir los hidratos durante toda la jornada.

Altamente prohibido los embutidos. Ni salchichón ni chorizo ni siquiera lonchas de jamón cocido o pechuga de pavo. Aunque bien es cierto que los embutidos magros son más saludables que los grasos, ninguno procede como recurso rápido y fácil para las cenas. ¿Qué decir de la carne roja? Ni hablar del peluquín. Nada de nada. Si en una semana entera no comemos carne roja – ternera, cerdo y buey-, no pasaría absolutamente nada anormal. Así que fallo de consideración es añadir o abusar del filete o de la hamburguesa para cenar.

Otra incógnita radica en los lácteos. Lo del yogurt como cénit del alimento sinónimo de salud… es asimismo falso mito. Porque casi todos los lácteos procesados contienen gran cantidad de azúcar. Y azúcar y dieta son adversarios. Por ende, nefasto en mayor medida por la noche. ¿Ideal entonces? El yogurt natural. Siempre mejor que un lácteo con azúcares y aditivos. Una apuesta acertada: el queso fresco. ¿Y las legumbres? Sí,  sin abusar. Recomendación: el brócoli o la coliflor como guarnición.