En Algeciras José Tomás llena y Miguel Ángel Perera indulta

Repasamos la Feria de Algeciras, la despedida de Padilla de Burgos y la actuación de Dani Crespo en Las Ventas

El 28 de junio se celebró en Algeciras la segunda corrida de la Feria Real, con casi lleno y con toros de Zalduendo, desiguales de presentación y de poco juego. Morante de la Puebla en su primero no se estiró con el capote y con la muleta lo pasó a media altura con precauciones, intentando algún derechazo; dejó media estocada atravesada y escuchó pitos. En su segundo dibujó dos verónicas limpias entre otras enganchadas; dibujó algún muletazo suelto por la derecha y el toro se paró; tras pinchazo y estocada hubo silencio. El Juli a su primero lo saludó con verónicas y lo quitó por chicuelinas, la faena empezó por abajo con un toro rebrincado y después se impuso el temple, recreándose en tandas por ambos pitones, terminando con distancias cortas y circulares; la estocada trasera no fue obstáculo para las dos orejas. En su segundo, que protestó en el capote, quiso bajarle la cara pero rebañó al final de los muletazos hasta que se paró y recurrió a un macheteo; mató de dos pinchazos, media caída y un descabello, saludando una ovación. Roca Rey en su primero, que echaba la cara arriba en el capote, hizo lo mejor al comienzo de la faena con seis pases por alto; después, el toro embistió descompuesto, por lo que acortó las distancias; hubo estocada trasera y descabello, saludando desde el callejón. Ante su segundo, descastado, lo intentó con ambas telas; dejó estocada y descabello y oyó palmas. El Juli salió a hombros por la Puerta de la Feria.

El 29 de junio tuvo lugar en Algeciras la tercera corrida de la Feria Real, un mano a mano en cartel de “No hay billetes”, con tres toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados, y tres de Jandilla, más terciados, siendo el segundo de este hierro indultado. José Tomás, que lidió los cuvillos, en su primero saludó a pies juntos y ganando terreno para luego quitar por delantales, tafalleras y serpentina; la faena comenzó con estatuarios, siguiendo con con muletazos muy suaves; por el pitón izquierdo alargó el viaje y después se colocó cerca para ligar por alto, con arrucinas, acabando con estatuarios; un espadazo muy trasero no impidió que cortara las dos orejas.

En su segundo, querencioso, recibió sin lucimiento y quitó valiente por gaoneras; la faena resultó desvaída por la mansedumbre del toro aunque pudo rematar alguna tanda con la izquierda; mató de estocada trasera y tuvo palmas. Su tercero lo arrolló en el capote sin consecuencias; con la muleta citó en el centro para cinco estatuarios y con quietud completó dos tandas de seis o siete muletazos; bajó la mano con la izquierda para ligar naturales; las manoletinas levantaron escalofríos; mató de pinchazo, estocada y descabello, dando una vuelta clamorosa.

Miguel Ángel Perera, que lidió los jandillas, en su primero saludó rodillas en tierra y se lució en un quite por tafalleras; la faena fue de temple por la derecha y se quedó en el sitio por la izquierda, acortando distancias en los circulares finales; mató de pinchazo y estocada trasera y cortó una oreja.

Su segundo se colaba por el lado izquierdo en el saludo; el quite fue espectacular por gaoneras, tafalleras y saltilleras; la faena fue completa, desde los pases cambiados por la espalda, las tandas muy templadas con la derecha, el toreo valiente con la zurda hasta los muletazos en cadena muy ligados; el final, dentro de los pitones encendió el indulto, tal vez excesivo; Perera paseó las dos orejas y el rabo simbólicos. En su tercero hizo un quite valiente por saltilleras; realizó una faena basada en la derecha, condicionado por el toro siempre brusco; mató de pinchazo y media y saludó una ovación.

El 2 de julio el torero jerezano Juan José Padilla viajó a Burgos, con motivo de la Feria de San Pedro y San Pablo, para, con casi lleno, lidiar toros de Román Sorando, bien presentados y nobles. A su primero lo recibió con dos largas cambiadas de rodillas y, tras un puyazo, lo banderilleó, primero de poder a poder, después en todo lo alto y, finalmente, con un extraordinario violín; brindó al público, del cual se despedía, e inició faena con doblones, pero al toro le costaba embestir y pegaba derrotes al final de cada muletazo, exhibiendo peligro con ausencia de fuerzas; con la espada dejó un pinchazo y tuvo silencio.

Antes de su segundo, Padilla fue homenajeado por despedirse de Burgos y recibió un recuerdo de la empresa. Al toro lo paró con verónicas por bajo y le puso dos pares de palos, uno en todo lo alto y otro al violín, tras el cual se trastabilló el astado; la muleta empezó muy suave y a media altura para pasar, tras un ayudado por alto, a una serie al natural que arrancó los aplausos; luego hubo derechazos mirando al tendido, pases en redondo y desplantes entre los pitones de rodillas; dos medias estocadas redujeron el premio a una vuelta al ruedo. Sus compañeros de tarde fueron El Fandi, que cortó oreja y oreja, y López Simón, que también obtuvo oreja y oreja.

El 1 de julio el novillero portuense Daniel Crespo fue a Las Ventas (Madrid) para lidiar, ante un cuarto de entrada y con viento molesto, una novillada anunciada de María Cascón. En su primero, sobrero colorado de Encinagrande con buena presencia y abanto, no pudo rematar el saludo capotero; la faena, donde todo lo puso Daniel, fue de uno en uno y no consiguió remontar vuelo por la sosería del animal; puso una gran estocada entrando a por uvas y saliendo arrollado pero que fue fulminante; obtuvo tuvo ovación saludada desde el tercio.

En su segundo, enmorrillado y emplazado, empezó por bajo y tras faena porfiona con algunos detalles estéticos en el tercio ante uno sin fuerzas dejó media honda y tuvo silencio. Compartió tarde con Borja Álvarez, que quedó con silencio y silencio, y Fernando Flores, que logró vuelta al ruedo y silencio.

Pasando a la cartelería, ya está en marcha el serial taurino de San Fermín en la capital navarra de Pamplona. Este año se compone de diez festejos, que incluyen una novillada, un festejo de rejones y ocho corridas de toros. Por lo que respecta a la representación de la provincia de Cádiz en la Feria del Toro, diremos que en el aspecto ganadero tienen presencia los hierros de Cebada Gago (9 de julio), Fuente Ymbro (10 de julio) y Núñez del Cuvillo (11 de julio). De los toreros nacidos en nuestra tierra que están anunciados uno es Octavio Chacón (en justa consecuencia de haber sido el torero revelación de San Isidro 2018), que intervendrá el día 9 junto a Luis Bolívar y Juan del Álamo. Otro es Ginés Marín, que hace doblete anunciándose el 11 (junto a Antonio Ferrera y Roca Rey) y el 12 (junto a Pepín Liria y El Juli, con toros de Victoriano del Río). Finalmente, el tercero es Juan José Padilla, que el día 13 se despide de una plaza donde ha tenido presencia ininterrumpida desde que se presentó en 1999 (actuando junto a Cayetano y Roca Rey con toros de Jandilla). Adjuntamos cartel para un mejor seguimiento de los aficionados.

Terminamos. La Empresa Pagés ha iniciado la 33ª edición de las novilladas de promoción de nuevos valores de la Tauromaquia, que se celebra en la plaza de toros de la Maestranza todos los jueves del 5 al 26 de julio, con hora de comienzo a las 21.30 horas. Son cuatro novilladas, con tres festejos clasificatorios, en los que actuarán seis novilleros en cada uno, y la final, con los tres triunfadores de los festejos anteriores. Se presentaron cuarenta y un novilleros de distintas provincias.

Los finalistas y el ganador del ciclo serán elegidos por un jurado formado por los asesores artísticos de la plaza de toros de Sevilla (Alfonso Ordóñez, Luis Arenas, Finito de Triana y Antonio Ramón Jiménez). Los nombres intervinientes de la provincia de Cádiz son Álvaro López (Sanlúcar de Barrameda) el día 5 de julio, así como Miguel Andrades (de la escuela taurina de Ubrique), Corruco de Algeciras (de la escuela taurina de Algerciras) y Darío Cañas el día 19 de julio.