Ponce indultó en Sanlúcar

Crónica de la corrida de la Feria de la Manzanilla 2018 de Sanlúcar de Barrameda, donde los tres salieron a hombros

Plaza de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), domingo, 3 de junio de 2018. Corrida de la Feria de la Manzanilla 2018. Cielo soleado con algo de viento poniente. Lleno de público. Ameniza la banda “Julián Cerdán”, dirigida por Manuel Jiménez.

Se lidiaron toros de la ganadería de La Palmosilla (que pasta en Tarifa), con pesos entre 497 y 521, aceptables de presentación y con buen juego en general. El cuarto, de nombre “Carasucia” y con 491 kilos de peso, fue indultado. En el arrastre, el primero y el tercero fueron aplaudidos.

Enrique Ponce, honda desprendida y descabello; una oreja. Entrada a matar sin espada; dos orejas simbólicas.

José María Manzanares, estocada recibiendo en lo alto que provoca con gran vómito; dos orejas. Pinchazo y honda desprendida que es suficiente; ovación saludada.

Andrés Roca Rey: pinchazo y entera de efecto rápido; una oreja. Un pinchazo y honda; una oreja.

Comentario: hubo aplausos para el segundo piquero de Ponce y el primero de Manzanares. Los tres espadas salieron a hombros por la puerta grande de la Plaza del Pino.

El cartel que Carmelo García había compuesto para la Feria de la Manzanilla levantó expectación desde que salió a la calle y el día de la corrida los tendidos estaban llenos con media hora de antelación a la hora anunciada. Por cierto, en Sanlúcar va disminuyendo el número de fotógrafos que se convierten en protagonistas a la hora del paseíllo tapando y comiéndose a los toreros (y desfilando con ellos); hemos llamando la atención sobre esto varias veces y lo seguiremos haciendo, ya que hay presidentes que no se enteran, o no saben que el Reglamento está para cumplirse. El paseíllo se hace tras el despeje (artículo 69.5: “los alguacilillos realizarán el despeje del ruedo para, a continuación, realizar el paseíllo”).

Enrique Ponce

Enrique Ponce, de turquesa y oro, a su primero, bien presentado, lo recibe en tablas con verónicas avanzando al tercio, donde remata con dos medias; en el caballo, con puya asentada, tapan la salida y el animal al salir cae con una costalada; en banderillas destacamos el par de Jaime Padilla. La faena se inicia en el tercio, blandeando, por bajo y por alto para seguir con dos series a diestra en redondo, destacando un precioso pase de pecho; con la izquierda, citando al hilo de pitón, torea de uno en uno; de nuevo con la derecha hay más continuidad, y cambio de manos, en dos series en redondo, bajando y ligando; se pasa a las poncinas, que arrancan un aplauso cálido, antes de acabar con un trasteo por bajo; el golpe de descabello fue ejecutado en forma imperial.

En su segundo, abrochado de cornamenta, el recibo se hace con lances de circunstancias; en tablas el toro pelea como bravo en una puya bien cogida y hay aplausos para el piquero; sin embargo, hay mala lidia de Jocho y, en banderillas, dos pares medianos. Tras brindar al público, el inicio de la muleta arranca en tablas, avanzando hasta los medios, donde continúa en redondo con un toro que humilla y, aunque es un poco berreón, da buenas señales; hay una gran tanda por doblones en sol y sigue en redondo, humillando; otra gran tanda, ahora con la izquierda, permite ver cómo responde el toro; tras un desarme vuelve a la derecha, en redondo, y el animal va magnífico, buscando la tela; la gente se levanta para aplaudir y el chivano nos obsequia con tanda de molinetes, antes de citar de frente para pases de trazo largo y de otra gran serie en redondo; con el público de nuevo levantado en entusiasmo, cambia a la izquierda para uno en uno; con la derecha, otra vez, cambia de terrenos buscando la protección del viento y mueve la mano muy baja; vienen los doblones y las poncinas en el tercio y los pañuelos empiezan a salir pidiendo el indulto, hasta que obligan al presidente a sacar el pañuelo naranja; Ponce regala al público con una nueva serie, larga, en el centro del ruedo y por dos veces simula la suerte de matar sin espada, en toriles, antes de entrar Carasucia de vuelta a la finca. El subalterno se pone de rodillas para entregar la montera en homenaje a su maestro mientras retumban las palmas por bulerías. Nadie pide los trofeos y el presidente no saca pañuelos, de manera que no sabemos si Ponce ganó dos orejas o dos orejas y rabo, simbólicos en todo caso.

Indulto de Carasucia

Éste es el segundo indulto de Ponce en Sanlúcar, diez años después del que vimos en 2008 con un toro de Torrestrella. Es su segundo en lo que va de año, tras el conseguido en Manizales (Colombia). En total son cincuenta y uno los indultos del historial poncino desde 1992, con registros en todos los países taurinos (menos Perú y, por supuesto, Portugal).

José María Manzanares, de fucsia y oro, a su primero, con menos cara que el primero, lo recibe con verónicas y revolera en tablas; hay buena pelea, con buena puya de Paco María, aplaudido; vemos un buen tercio de banderillas con Suso. La primera tanda evidencia ya la poca fuerza y obliga a hacer todo a media altura, despacito y aun así cae; en los medios otra tanda y con la izquierda hace una tanda breve, volviendo a la derecha; le da descanso al toro aprovechando el solo del pasodoble “Nerva”, tras lo que termina por una tanda con ligazón. El vómito debería haber sido obstáculo para la segunda oreja, pero no lo fue.

José Mª Manzanares

En su segundo, algo engatillado de cuerna, el saludo fue por delantales avanzando con media y la puya resultó puesta con flojera, hasta el punto de que cae al suelo de las manos del picador; los palos no tuvieron historia. La primera serie se da en tablas avanzando y luego hay otra citando de lejos y bajando; con la izquierda sigue acudiendo de lejos y el toro humilla, va bien aunque protesta un poquito al final de la serie; de nuevo a diestra acude como bueno, noblemente aunque con la embestida un tantito embarullada, eso sí; por la derecha baja la mano y el animal responde, terminando por la izquierda en redondo.

Roca Rey, que vestía también de turquesa y oro, a su primero, sin mucha colaboración del astado, lo saluda con una chicuelina cerrando con revolera; la puya es breve; el quite en la boca de riego se ejecuta a pies juntos por caleserinas y revolera, levantando el clamor; sólo hay dos pares de banderillas. Tras brindis al público, la faena arranca en el tercio con estatuarios sin mover los pies, de infarto; se va a los medios para dos tandas bajando la mano; con la izquierda, al hilo del pitón, hay buena serie pero vuelve a la derecha, en los medios y citando de frente; el bicho no muestra debilidad y humilla; después de otra a izquierda vamos a los circulares, que levantan los aplausos del público, para cerrar con bernadinas arriesgadas más afarolado y pase de desprecio.

Roca Rey

En su segundo, el que es más toro de la tarde, recibe en tablas por verónicas y mete la cara; en el caballo se le pone un puyazo un poco ladeado pero el piquero rectifica y el toro se lleva dos señales; de los palos se pone un par y medio; Domínguez lo lleva a punta de capote de punta a punta de la plaza. Brinda de nuevo al público y cita en tablas para sacárselo a los medios y el toro acude de lejos mostrando buenas señales en dos buenas tandas, bajando la mano, aunque sale con la cara un poquito alta; con la izquierda hay buena serie y con la derecha, en la boca de riego, acude en dos tandas, antes de hacer unos extraños y, al final, unos amagos de rajarse, por lo que el diestro tiene que buscarlo en tablas con el toreo de cercanías; tira la espada para naturales alternando con ambas manos y termina con desplante y manoletinas finales.

Los tres a hombros