Condenado a un año y nueve meses de prisión por robar un bocadillo

El juez considera que el autor de los hechos lo hizo “con intención de enriquecerse”

Al lector le habrá sobrevenido a la mente la célebre frase de Pedro Pacheco: “la justicia es un cachondeo”. Y es que un juez de Barcelona ha condenado a un joven a un año y nueve meses de prisión… ¡por robar un bocadillo! Parece asombroso.

En la sentencia el juez considera que robó la comida “con la intención de enriquecerse” y que además lo hizo con intimidación y violencia, porque amenazó a las dependientas con la arandela de abrir una lata de bebida, “un instrumento peligroso”.

Todo se remonta al 26 de marzo del año pasado, cuando el hombre entró en una panadería de Barcelona y abruptamente esgrimió un objeto metálico. La dependienta intentó impedir, sin éxito, que el ladrón potencial  se llevara un bocadillo del mostrador, pero no obstante tuvo que retirarse al hacer ademán de cortarle con dicho objeto. Sólo el ademán. Sólo la escenificación.

El fiscal pedía inicialmente una pena de cuatro años y diez meses de cárcel, por un delito de robo con intimidación. El día de la vista oral, la propia fiscalía rebajó a tres años y medio de cárcel su petición. La dureza parece inclemente. La defensa, por su parte, alegó que el hombre actuaba a las claras por un “estado de necesidad” ya que tenía hambre. Mucha hambre.

A mayor abundamiento añadió que no había habido daño patrimonial, puesto que las dependientas afirmaron que el bocadillo se habría dado a la beneficencia si no se hubiera vendido. A su juicio se trató de un “hurto famélico”. Además sería el propio acusado el que le dijo al juez que se abalanzó sobre el mostrador porque “tenía hambre” y porque un hombre se negó a comprarle algo de comer.

Sin embargo el condenado no llegó a comerse el bocadillo, sino que lo tiró al salir del establecimiento. Curiosamente las dependientas no denunciaron al hombre en ese primer momento, sino después, cuando regresó a la tienda y comenzó a increparlas. Finalmente se autolesionó él mismo con la arandela metálica. Noticia que sin duda propicia la reflexión.