La fiesta toma Pamplona con el chupinazo de los Sanfermines 2018

La plaza, abarrotada por miles de personas, ha respondido también con el tradicional ‘¡Viva!¡ y ‘¡Gora!’

El chupinazo de Sanfermines ha abierto a las 12 del mediodía 204 horas ininterrumpidas de fiesta en Pamplona, que está ya tomada por miles de pamploneses y visitantes vestidos de blanco y rojo para disfrutar de nueve jornadas festivas hasta el próximo 14 de julio.

Los encargados de prender el chupinazo han sido Leire Zabalza e Ibai Ganuza, miembros de Motxila 21, grupo musical de la Asociación Síndrome de Down de Navarra, elegido para esta responsabilidad en votación popular.

Instantes antes de las 12, Leire Zabalza e Ibai Ganuza han salido al balcón de la Casa Consistorial y han pronunciado las tradicionales palabras: “Pamploneses, pamplonesas, iruindarras, ¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermin!”.

La plaza, abarrotada por miles de personas, ha respondido también con el tradicional ‘¡Viva!¡ y ‘¡Gora!’, con los pañuelos rojos en alto. A continuación Leire Zabalza e Ibai Ganuza han prendido la mecha del chupinazo, que ha estallado sobre el cielo pamplonés, dando paso a la fiesta entre las miles de personas que se han dado cita en el centro de la capital navarra para disfrutar de los Sanfermines.

En el interior de la Casa Consistorial han seguido el inicio de las fiestas el alcalde, Joseba Asiron, y los miembros de la corporación municipal, además de numerosos invitados, entre ellos la presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos; la presidenta del Parlamento de Navarra, Ainhoa Aznárez; el delegado del Gobierno en Navarra, José Luis Arasti; la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria, y alcaldes de localidades navarras. También han asistido familiares de los condenados por la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua.

En el balcón de la Casa Consistorial, junto a las banderas oficiales, el Ayuntamiento ha colocado un mástil vacío, en lugar de la ikurriña, tras una sentencia que condenó al Consistorio por la colocación de la bandera de la Comunidad Autónoma Vasca en los Sanfermines de 2017. El mástil vacío representa, según el alcalde, “esas identidades proscritas, esas identidades que todavía hoy no pueden verse reconocidas en el Ayuntamiento”.