“Los belenistas somos templarios contra los enemigos de la Navidad”

Brillantísimo Pregón de la Navidad a cargo de Manuel Alcocer Caridad

Cicerón dejó dicho que la justicia es reina y señora de todas las virtudes. Y el X Pregón de la Navidad organizado y convocado por la Asociación de Belenistas de Jerez fue un todopoderoso acto se justicia en el tiempo -a través de la calenda- para reivindicar la pureza y la significación religiosa de la tradición del Nacimiento del Niño Dios. En la voz – con conocimiento de causa- de Manuel Alcocer Caridad…

¿Qué persona más cualificada para esclarecer determinadas ambigüedades o incorrecciones o imprecisiones legadas de generación en generación? ¿Qué hombre más doctamente aferrado al pálpito idiosincrásico navideño? ¿Qué belenista de alteza de miras, henchido de Dios, para comunicar como instrumento evangelizador? ¿Quién si no? Alcocer era apuesta sobre seguro: garante de dignidad en el atril.

Este pasado miércoles día 5 de los corrientes mes y año el Refectorio de los Claustros de Santo Domingo se hizo retiro de Adviento, reivindicación de la labor belenista, canto de amor en las voces del Coro Virgen de Belén y calor de acogimiento institucional. Un acto de convocatoria abierta que sin embargo se abriga en el contexto del más selecto de los auditorios.

Asistieron representaciones políticas como María José García-Pelayo, Francisco Camas, Santiago Galván y Jaime Espinar. Y belenistas de pro. Y amigos y allegados del pregonero. El publico concurrente parecía adentrarse en el dictado del verso de Luis Cernuda cuando proyectaban sus miradas al fundamento del mensaje del Niño Jesús recostado sobre un humilde pesebre: “Tú justificas mi existencia:/ Si no te conozco, no he vivido./ Si muero sin conocerte,/ no muero porque no he vivido”.

El veterano periodista Manuel Doña Jiménez presenta el acto y ejerce magistralmente de maestro de ceremonias. “Me siguen llamando a este efecto, supongo que hasta que lo haga bien”. Doña posee tablas y domina la sensibilidad suficiente para actos de tal envergadura. A Doña habría que reconocerle cuánto ha aportado -desde la profesionalidad de una voz con timbre propio- a la causa navideña. No es menester que la ciudad posea amnesia colectiva para determinados valores -distingos con nombres propios- de ayer y de hoy.

Da paso, da entrada, a modo de introito, a la actuación del Coro Virgen de Belén. Cantan cuatro villancicos. Así lo explica Vicente Prieto Bononato: ‘Los zagales de Jerusalén’, ‘Que salga la luna’, ‘Campanas de Navidad’ y ‘Un nacimiento en casa’. Las letrillas sobrevuelan como nubes de añoranzas. Como omnipresencias de lo hodierno. Existen manifestaciones inmunes al paso y al peso del tiempo. “Tengo un nacimiento en casa con mucho sabor gitano”.

Ovación para los componentes de un coro que merecen la mejor de las consideraciones. Vicente Prieto ocupa la tribuna de oradores para presentar al pregonero. La de Vicente es una opinión y una exposición autorizada. Su fecunda trayectoria en el seno interno de la Asociación de Belenistas de Jerez es por todos no sólo conocida sino también reconocida. Sobran las contextualizaciones a este tenor.

Dice Vicente: “Nadie es inmutable a su manera de ser y estar”. Y destaca de Alcocer su trabajo incansable en aras del belenismo jerezano así como “su innegable don para las relaciones sociales”, su distintiva “insignia de oro de la asociación” y su talento como “inspirado autor de dioramas”. Prieto Bononato expone asimismo la larga lista de pregones, ponencias y exaltaciones pronunciadas por quien enseguida subiría a la tarima de su serena oratoria.

Y ya crepitó la luz del instante. Manuel Alcocer ofrecería una lección de bonhomía personal, de dignidad católica, de investigación histórica, de reflexión teológica y de proclamación -coram populo- del quehacer belenista así que pasen décadas e incluso siglos. Desgranó la procedencia -la veraz y auténtica procedencia- del árbol de Navidad y la consiguiente titularidad de San Bonifacio. Para sentenciar públicamente y a la vista de todos: “Los belenistas no tenemos nada en contra del árbol de Navidad siempre que no falte en la casa el nacimiento”.

“San Bonifacio indicó que aquella era la madera de la paz y que había que llamarla el árbol del Niño Jesús”. Hasta el año 1870 no llegó esta costumbre a los hogares españoles. Alcocer  abundó en el significante de las Pascuas como en la única acepción del Amor -escrito con mayúsculas- al Niño Dios. “La Navidad no es la celebración de una fecha sino de un hecho”, expresó enérgicamente.

Uno de los apartados más reflexivos e investigativos del Pregón estribó en la siguiente pregunta: ¿Nació Jesús en Belén o en Nazaret? Manuel Alcocer procuró responderla con detallismo de investigador histórico, con rigor teológico. No está esclarecida la precisión del dato. Desglosó la versión de los Evangelistas –“cuyos escritos no muestran unanimidad al efecto”- y a su vez indagó en la teoría teológica. Para enriquecer al auditorio con sesudas aportaciones.

La última parte del Pregón fue una pujanza reivindicativa a favor de la misión de los belenistas en general y de los belenistas jerezanos en particular. “Los belenistas somos templarios contra los enemigos de la Navidad”. Ilustrativa frase con aspiración a máxima, a postulado, a seña de identidad. Un poema de cosecha propia redondea la disertación. El público dedica con todos los honores un extensivo aplauso. Cerró el acto -entrañable donde los haya- el presidente de la Asociación de Belenistas de Jerez Ramón García Sánchez.