La revolución de Loja en 1861

La del pan y la del queso con Rafael Pérez del Álamo al frente

La revuelta dio comienzo el 28 de junio de 1861, cuatro días después del motín de Mollina en la provincia de Málaga, con la toma de Iznájar, también de Málaga, por parte de 600 hombres, dirigidos por Pérez del Álamo y la ocupación sin apenas resistencia del ayuntamiento y el cuartel de la guardia civil, debido, sobre todo, a las pésimas condiciones de trabajo, el no acceder a los beneficios de la desamortización de Mendízabal y la falta de pan y queso.

En aquella localidad, los insurrectos publicaron un manifiesto en el que piden la adhesión a los habitantes del pueblo y proclaman que su objetivo es la defensa de la democracia y la propiedad.

El 29 de junio, ya con un ejército de 10.000 hombres armados, los rebeldes entran en Loja, alzando la bandera de la República y cantando el himno de riego. Loja era el feudo de Ramón María Narváez que ejercía en su ciudad natal como un auténtico cacique. Según algunas fuentes de la época, los insurrectos saquearon la ciudad estableciendo un sistema rudimentario de reparto de tierras.

La sublevación se extiende por Archidona, Málaga, Íllora, Huetor-Tájar y Alhama de Granada. El 3 de julio, el capitán general de Granada mandó fuerzas militares para que restablecieran el orden, tomando Loja al día siguiente, en un combate sangriento.

Tras el envío de un fuerte contingente de tropas dirigidas por el brigadier Serrano del Castillo, el veterinario Pérez del Álamo se retira a Alhama el 4 de julio. Tras esto, decide avanzar hacia Granada para tratar de conquistarla, siendo derrotados en las cercanías del pueblo de Las Pilas.

Finalizada la revuelta, se procedió al ajusticiamiento por el procedimiento sumarísimo de los cabecillas sublevados, fusilándose, según datos oficiales, a ciento dieciséis de ellos, aunque Pérez del Álamo consiguió huir a Madrid, mientras que unos cuatrocientos eran deportados. Al año siguiente, durante un viaje por Andalucía de la reina Isabel II, se decretó la amnistía para todos los implicados, incluido Pérez del Álamo.