Por qué no tomar bebidas isotónicas si no se es deportista

Un estudio recoge que en muchas ocasiones se piensa que se trata de una alternativa saludable a un refresco

Álvaro Vargas dedica un apartado de su libro ‘A comer se aprende’  a las bebidas isotónicas, cuya ingesta se ha convertido en una costumbre habitual, incluso en aquellas personas que no hacen deporte, pensando en muchas ocasiones que se trata de una alternativa saludable a un refresco, cuando no es así.

“Estas bebidas isotónicas están preparadas para recuperar el cuerpo tras grandes esfuerzos físicos. Destinadas a deportistas tratan de reponer los azúcares y los minerales que se han perdido por la sudoración tras alguna práctica deportiva”, añade el especialista en nutrición.

En este sentido, Vargas tampoco cree que está de más recordar que existen alternativas 100% naturales para que los deportistas recuperen los nutrientes perdidos sin ingerir un exceso de azúcar.

“Una de las soluciones más nutritivas tras hacer deporte es el plátano, pero también podemos tomar otras frutas como el melón, los dátiles, la naranja o la Sandía, así como los frutos secos e hidratarse con agua con el zumo de medio limón”, añade.

A su vez, argumenta que tomar bebidas de este tipo aportará una gran cantidad de azúcares simples que si no los quemamos haciendo ejercicio es muy probable que el cuerpo los acumule como grasas, además de aumentar nuestro riesgo de diabetes, hígado graso y otras dolencias.

“Si tomamos una bebida isotónica porque pensamos que es más saludable que el resto de los refrescos o que nos ayudará a adelgazar estamos totalmente equivocados. Una lata de la marca más conocida contiene más de 19 gramos de azúcares simples”, advierte.

Finalmente, sostiene que otro problema viene del exceso de minerales de estas bebidas, ya que tras hacer ejercicio físico intenso se puede necesitar recuperar los perdidos, pero sólo en ese caso.

“Si llevamos una dieta equilibrada, ya estamos tomando los minerales que necesitamos en nuestra alimentación. Los minerales en exceso pueden provocar problemas en los riñones y en el hígado, que tienen que expulsar los sobrantes, y generan una sobrecarga”, sentencia el coach nutricional.