“¡Las misas no se pagan!”

La rotunda afirmación del Papa Francisco que ha dado la vuelta al mundo

Este digno representante de Jesucristo en la tierra da mucho que hablar, mucho que callar y mucho que reflexionar. Sus palabras siempre constituyen un guiño meditativo. En un entrañable y emotivo discurso sobre la misa, el Papa Francisco ha recordado que «en las catacumbas, la Iglesia se representa con frecuencia como una mujer en oración con los brazos abiertos, en actitud de orante». El significado es que, igual que Jesús en la Cruz, la Iglesia «también se ofrece e intercede por todos los hombres». El Santo Padre ha disertado ante más de diez mil peregrinos participantes en la audiencia general.

La conexión entre el Papa y los oyentes se mantuvo intacta de principio a fin. En la comunicación unitiva y a la vez transversal. Francisco se sentía cómodo. La afirmación,  la conformación, la confirmación, la aseveración vendría minutos después. El ok en el centro de la diana. Y es que, al margen del texto escrito, Francisco ha añadido con ímpetu, con talante asertivo, enérgicamente: «-¿Y cuánto debo pagar? Nada. -¿Cuánto cuesta? Nada. ¡Las misas no se pagan! ¿Entendido? Otra cosa es si se quiere hacer un donativo, pero la misa no se paga”.

Se puede decir más alto, pero tampoco ha lugar. A buen entendedor… Cristalino y directo al mentón. Gimnasia comunicacional para abrir mentes y colocar puntos sobre las íes. A veces la economía verbal fortalece el sentido del mensaje. Las misas no se pagan. Durante el fructuoso encuentro con los peregrinos, el Papa recordó que «este viernes día 9 celebraré en la basílica de San Pedro la liturgia penitencial de las 24 horas para el Señor’, y deseo que vuestras iglesias puedan permanecer abiertas mucho tiempo para preparar la Pascua con el sacramento de la Reconciliación».