¿Conoces las ventajas de dormir desnudo?

Descubre todos los efectos beneficiosos de descansar como Dios nos trajo al mundo

Es fácilmente deducible cuál puede ser la principal ventaja cuando, como así reza el titular, optamos por dormir desnudos. Sobre todo si lo practicamos en pareja. Pero no nos detengamos tan sólo en los así denominados placeres de la carne. Existen otras innumerables ventajas: algunas más adivinables que otras. Algunas más previsibles, más imaginables.

De entrada la ropa genera estrés. Está comprobado que el estrés disminuye a medida que nos despojamos de nuestras vestiduras. Por tanto: dormir desnudo ayuda a descansar mejor. Y a tener un sueño mucho más profundo y más liberado de tensiones. Y asimismo -¡ojo al dato!- reduce muy mucho los niveles de ansiedad que se traducen sobre todo en la incontrolable ingesta de alimentos.

Los ambientes cálidos generan bacterias que se traducen en infecciones. Pongamos la calidez que produce el pijama. La ventilación es esencial. Y se conseguirá sin ropa. ¿Adiós pijama? En tercer lugar: un cuerpo desnudo en constante contacto con otro propicia la comunicación sexual -a veces inesperada- de la pareja. Pues sí, inesperada -o no tanto- pero siempre tan beneficiadora.

Las opiniones más exigentes consideran la rotundidad de una certeza: el frío adelgaza. Las calorías comienzan a quemarse “cuando el cuerpo se va quedando frío”. Y a tal fin ayuda -sobre todo en invierno- el solemne hecho de abandonar el pijama. En un cajón: temporal o definitivamente. Otra ventaja: tanto si duermes en pareja o en soledad: la sensación de libertad…

La libertad sentida, la libertad interior, la libertad que comienza en la epidermis y conquista el fuero interno, la libertad -convencida- a flor de piel. Libertad entre sábanas, libertad de mente. Y una ventaja más: reconocerse y reconciliarse con el propio cuerpo, que a veces desestimamos e inconscientemente mantenemos oculto incluso a nuestros ojos vista.

Y, por último, la sensación de ligereza. Sucede con frecuencia que nos levantamos literalmente como con las sábanas pegadas e incluso como si nos pesara el pijama, la ropa interior: una sensación de agobio nada más despertar y ponernos en pie. Dormir desnudos provoca todo lo contrario: una ligereza física que nos quita peso de encima. ¿Incluso los pesos, los problemas imaginarios?