112 años de prisión a un padre que violó y dejó embarazadas a sus dos hijas

El hombre también maltrataba a su mujer y pegó a otro de sus hijos

La falta de escrúpulos no tiene límites para según qué personas. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha confirmado la pena de 112 años y medio impuesta por la Audiencia de Valladolid a un padre que, sin miramientos, violó en repetidas ocasiones a dos de sus hijas menores y las dejó embarazadas. Pero la monstruosa acción no quedó ahí, sino que también maltrató a su mujer y a otro hijo. Con alevosía.

El suceso indigna de entrada. Según la sentencia, el Alto Tribunal desestima el recurso presentado por la defensa de este hombre y ratifica su condena por ocho delitos de agresión sexual sobre sus hijas, de 15 y 16 años cuando ocurrieron los hechos, tres de maltrato habitual y dos de maltrato. La justicia no podía contemplar ningún tipo de concesiones.

Y es que la sentencia considera probado que fue en el año 2015 cuando el ahora condenado aprovechó vilmente que se encontraba a solas con una de sus hijas, de 16 años de edad, en una nave de la localidad de San Clemente, en Cuenca para más señas, cuando la golpeó en la cara y la penetró amenazándola con que la mataría si decía algo. Este desagradable capítulo volvería a repetirse en al menos otras cuatro ocasiones durante la primera mitad de 2017. Bochornoso.

No existe defensa posible. Ni vuelta atrás. Estas últimas violaciones ocurrieron y se localizaron en Fresno el Viejo y Sisante (Cuenca), donde la familia se había desplazado para buscar trabajo, así como en Villafranca del Duero (Valladolid), donde curiosamente residían.

La maldad contra la propia familia no para en seco. Porque este hombre continuaba reincidiendo. En sucesivas ocasiones. Y con otra de sus hijas, ésta de 15 años de edad, y en los mismos lugares donde había violado a su hermana. Las consecuencias de estas violaciones fueron inevitables: ambas quedaron embarazadas de su padre y se les practicó sendos abortos tras haberse interpuesto la pertinente denuncia.

Ni aún así podemos colocar el punto y final a la suma de hechos delictivos del ahora acusado. Porque, no contento con el abuso sobre sus hijas, a su vez maltrató a su mujer. Sobre todo cuando ella le pedía explicaciones ante la sospecha de que estuviera abusando de las chicas. Suma y sigue: en otra ocasión pegó fuertemente a un hijo que salió en defensa de la madre.
Tras este último altercado fueron los hijos del acusado los que directamente, y sin pensárselo dos veces, llamaron a la Guardia Civil y acto seguido la esposa interpuso la denuncia por las repetidas violaciones a las jóvenes. Posiblemente demasiado tardaron en poner la insostenible situación en manos de la justicia.

En este sentido, además de las penas de prisión, la sentencia, contra la que cabe recurso de casación ante el Supremo, adopta otras medidas como la retirada de la patria potestad, le priva del derecho a la tenencia y porte de armas durante cuatro años, así como la prohibición de comunicarse o acercarse a sus hijos durante 20 años. También impone una indemnización de 10.000 euros a cada una de sus hijas. Una determinación que hace justicia.