“Los conventos no se pueden mantener porque faltan vocaciones”

Concurrida sesión inaugural del ciclo ‘Los debates del CEHJ’

Ciertamente no es empresa fácil – ni objetivo al alcance de la mano- llenar de público los Claustros de Santo Domingo en una convocatoria cultural. Menos aún si la cita se ubica en estas noches tan frías, tan bajas de temperatura. El índice de concurrencia a los actos culturales responde a un patrón indefinido e indefinible. No siempre la temática ni el atractivo de la calidad de los ponentes aseguran nada. Al menos sobre el papel.

No ha sucedido así con la sesión inaugural del ciclo ‘Los debates del CEHJ’, organizados por el Centro de Estudios Históricos Jerezanos. Porque este pasado jueves día 10 de los corrientes hubo lleno hasta la bandera. Sin duda el tema de la mesa redonda suponía todo un acicate: ‘Jerez y sus conventos: ¿qué hacemos con ellos?’ o, lo que viene a ser lo mismo, una cuestión no necesariamente intrincada y sí, naturalmente, de interés general.

Coordinado y moderado el debate por Fernando López Vargas-Machuca, intervinieron en la Mesa Redonda Pablo J. Pomar Rodil, Agustín Pina Calle, José María de la Cuadra Durán y Fernando Aroca. Este último sustituyó in extremis a José M. Moreno Arana, ausente por enfermedad.

Seguidamente destacamos algunas de las ideas y afirmaciones vertidas durante el desarrollo del acto:

“Es muy importante no dejar al edificio sin uso, porque muere. Los conventos son independientes de la diócesis. Están bajo la potestad espiritual”. “De San Francisco sólo se conserva su iglesia. El siglo XIX fue un siglo tremendo. En el siglo XX podemos encontrar diferentes acontecimientos. Refundaciones: vuelta franciscanos, vuelta capuchinos, vuelta … Aunque también destrucción de patrimonio artístico. Fenómeno de destrucción para hacer pisos. El convento de Belén, hoy plaza pública. Algunos conventos se han perdido incluso en manos de religiosos”.

Se aborda el convento de Madre de Dios, Carmen y Agustinas. Y Capuchinos. Capuchinos sería el caso más dramático. La tertulia se enriquece en su diversidad. Salen a la palestra más conventos antiguos. Los Mínimos, la Iglesia de la Victoria  y la Escuela de Arte y antiguo de comercio. El Convento de Santo Domingo es un caso paradigmático. Los interregnos perjudican. Hay que mantener una línea de continuidad.

Más afirmaciones. La clausura es un fenómeno eminentemente español. “Vamos a pasar del fenómeno de conventos de clausura a la clausura de los conventos”, se comenta desde la mesa. Pina subraya que “no se habla de obras de arte sino de bienes de interés cultural: habrá que valorar el edificio en todo su conjunto, no sólo tener en cuenta si la portada, por ejemplo, es bonita o no. Hay que apostar por restauraciones modélicas. Que las colecciones sigan perteneciendo al convento y evitar expolios”.

Los conventos perduran hasta las desamortizaciones del siglo XIX. Las huertas de Santo Domingo se prolongaban hasta el cementerio. Se produce un fenómeno curioso: la transformación de la ciudad convento a la ciudad bodega. Jerez tenía 18 conventos. Aroca da en la clave: “El proceso desamortizador no aportó nada a las arcas del estado. Que hoy estemos disfrutando de este espacio es un verdadero milagro. El problema de los conventos es que no se pueden mantener porque no hay vocaciones”.

Qué hacemos con ese patrimonio. Cada vez se cierran más conventos. Hoy los conventos se han convertido en albergues. Estamos con la idea romántica de recuperar conventos. Pero, en atención a la verdad, a la realidad, hay que ser pesimista.  El turismo puede ser una solución. Una hospedería puede ser interesante. Se intercambian opiniones. La solución estriba en ninguna parte.