Julia Medina, favorita de la Gala 3 de OT

Dave fue salvado por el 80% de la audiencia, nominado por el jurado y de nuevo salvado por los compañeros

Cuarta noche en Televisión Española de Operación Triunfo 2018 y tercera gala a la palestra. Esta edición del célebre talent show se está convirtiendo en una lucha de contrarios. En un afán de superación, lo que es loable, pero también en un nivel por debajo de lo exigible. Hablamos de la producción propiamente dicha. Una imperfecta cuadratura del círculo que no termina de redondearse: lo que gana en naturalidad, en efecto, lo pierde en cierto descenso de la calidad de conjunto.

En la Gala 2 hubo fallos a granel en lo tocante a la sonorización. Con aceptación del mea culpa de los propios responsables del programa. Una error no del todo pasable. Voces entrecortadas y voces que no sonaban con el volumen que debieran… deslucen un espectáculo (nacional) de esta envergadura. A los técnicos de la 1, de la Primera de Televisión Española, se les presume un intachable dominio del terreno.

Para la Gala 3 estas menguas se subsanaron en parte. Sólo en parte. Porque la entonación de los chicos tampoco se dejaba oír con cierta normalidad por los telespectadores. Al margen, claro está, de los sucesivos casos de desafinación y de falta de nervio y de interpretación que caracterizaron a la mayor parte de las actuaciones. Los cantantes en ciernes pisaban las tablas con una predisposición plana, lineal, pusilánime a veces…

Ya lo advirtió categóricamente Noemí Galera, directora de la Academia de OT 2018: «Hoy hemos asistido a un problema grave de emoción y de transmitir por vuestra parte. Estamos a cuadros escoceses viendo que África se va, porque tiene una voz espectacular. No podemos seguir trabajando en esta línea y hay cosas que van a cambiar mucho. Mi misión es hacer que transmitáis, pero parece que no lo estoy consiguiendo. Estoy desolada».

No pudo definir Galera más certeramente lo visualizado. África, una de las mejores voces del concurso, fue expulsada. A favor del sanluqueño Dave, a quien salvó la audiencia con un aplastante 80% de votos. La sesión comenzaba con un tema total en las voces de todos los participantes: ‘Viva la vida’, el éxito de Coldplay. Parecía que el fulgor tomaría mando en plaza, pero…

Pero asistimos a una gala tan correcta como poco arriesgada. Donde o bien los chicos apenas exponían su personalidad artística o impostaban un exceso de frenada, una sobreactuación que también perjudicaba. Ya se encargó Ana Torroja de poner este punto sobre la i de su sabio consejo. Ni el artista invitado, Blas Cantó y su ‘Él no soy yo’, pudo desconectar la atonía reinante. Quizá esta contención responda a una estrategia general de  cierta supervivencia agarrada a la pasarela.

El jurado se mantuvo en el lugar que le correspondía. Sin andarse con chiquitas. Esta vez integrado por Ana Torroja, Manuel Martos y Joe Pérez Orive, con la opinión del Dj Wally López para valorar a los concursantes. Exigentes en el escalafón (decisorio) pertinente.

Dave no se arredró, quiso dar el todo por el todo para así procurar mantener su ritmo con «Rock and roll búmerang», de Miguel Ríos. Cautivó al público pero no al jurado, aunque sí a los compañeros. Una carambola n apta para cardiacos. Sobre todo para los seguidores de Dave. A la Academia le tocaba decidir quién de los cuatro nominados cruzaba la pasarela -Miki, Joan Garrido, Dave o Damion-. ¿La suerte estaba echada?

Fue Miki el agraciado. Los aspirantes, los compañeros, salvaron a su vez a Dave, por un solo voto de diferencia sobre Joan Garrido. De modo que el mencionado Joan Garrido y Damion son los nominados de esta semana. Hasta el próximo miércoles no se resolverá el enigma. No les queda más remedio que optimizar los esfuerzos para cuajar una actuación estelar. En el intento les va la permanencia.

Julia Medina, de San Fernando (Cádiz), continúa conservando por méritos propios su aureola de favorita. Destaca sobremanera. Su carisma y su seguridad y su versatilidad encima del escenario están fuera de toda duda. Fue la única concursante que cantó a solas, sin duetos. Y no sólo triunfó con «Born this way», de Lady Gaga, sino que terminó la noche como «favorita» de la audiencia. Julia no falla, Julia magnetiza, Julia es otra historia.