Acusan a la cocinera del Restaurante Chiguagua de robar un kilo de carne

La denuncia llega un mes más tarde de que la trabajadora tomara medidas legales para solicitar la improcedencia de su despido

La dirección de la empresa comunica que el despido se ha realizado bajo todas las consecuencias, y que se le dio a firmar la improcedencia del mismo

A principios de abril, Erika García decidió tomar medidas legales por lo que entendió una vulneración de sus derechos laborales y un engaño. Fue despedida, no estando de acuerdo con la decisión unilateral, y comunicando a posteriori que tomaría medidas legales para luchar para que se tratara tal decisión empresarial como despido improcedente, y tener así derecho a indemnización. Sin embargo, recibió, según afirma a elMIRA.es, la amenaza de intentar dañarla si seguía solicitando el pago de sus emolumentos. Un mes después, el 11 de mayo, le fue interpuesta una denuncia en el juzgado por llevarse del establecimiento presuntamente casi un kilo de carne en una fecha bastante anterior, concretamente el 8 de febrero del presente año.

Restaurante Chiguagua, Calle Sedería, 3, Jerez

Erika, de nacionalidad peruana, y madre a cargo de una pequeña de 5 años, denuncia haber sido despedida de manera improcedente. Manifiesta que un día antes de viajar a Suecia para estar presente en la operación de su hija mayor, a la hora de cierre, le dieron para firmar un documento que ella, creía que era el permiso de vacaciones, una vez ya de viaje, se dio cuenta que se trataba de un despido, y no de vacaciones: “Intenté llamarlo en varias ocasiones pero no obtuve respuesta. Tuve que volver antes de tiempo y dejar a mi hija recién operada allí. Una vez en Jerez, la gestora le informó que se había procedido así porque había descuadres en el inventario.”

Según manifiesta a este medio, le instaban a firmar la procedencia del despido para poder facilitarle el certificado de empresa y que así pudiera solicitar el desempleo: “Querían que yo misma aceptara unos hechos que no había realizado, pero por dignidad no podía aceptar tal acusación. El dueño me dijo que le firmara los papeles, en los cuales se afirmaba que había cometido un robo, y así podía obtener el certificado de empresa para poder cobrar el paro, y que además, si armaba jaleo con esto que él se defendería como gato panza arriba, que prefería pagar antes a un abogado antes que a mí. Me debe el tiempo de preaviso, y la indemnización por despido improcedente”.

Erika García piensa que ya estaba premeditado con anterioridad, pues le solicitó realizar con anterioridad un manual con las recetas bastante detallado: “Resulta que esto me lo pidió con tiempo para poderme despedir, todo era un plan para que la siguiente cocinera o cocinero tuviera su incorporación de manera más sencilla”.

En la denuncia por hurto, manifiestan que Erika se ganó la confianza de la empresa pasando a tener acceso al almacén de productos ya preparados, que están inventariados, consistente en platos ya cocinados en recipientes cerrados, y que se controlan diariamente.

Informan en el escrito que justo tras tener acceso a dicho almacén, comenzaron a tener descuadres en el inventario. Así, el 8 de febrero de 2018 a las 20:30 horas, mientras Erika fileteaba un lomo de ternera, su encargado recibió el aviso de otra compañera de que estaba ocultando casi un kilo de carne envuelta detrás de la máquina cortadora, denunciando que se lo llevó a la hora de cierre, y que a partir de ese momento ya no se produjeron más descuadres de existencias hasta el día de hoy.

El kilo de lomo bajo de ternera ronda en estos momentos los 18 y 20 euros de coste en un supermercado, por lo que si además se habla de menos proporción, la denuncia de los propietarios del restaurante hablan de que se ha llevado a cabo un hurto menor. El juicio será llevado por el Juzgado de instrucción número 4 de Jerez, y se celebrará el próximo 25 de junio a las 10 horas de la mañana.

Erika García en la redacción de elMIRA.es

Desde la dirección del conocido restaurante mexicano se informa a elMIRA.es que Erika García conoce perfectamente cual fue el motivo del despido, aludiendo que el acudir a un medio de comunicación es debido a su intención de hacer daño, y que si quisiera defenderse podría hacerlo en el juicio: “es lo más adecuado, es una persona despechada, no ha sabido cuidar su puesto de trabajo”.

La empresa comunica que el despido se ha realizado bajo todas las consecuencias: “sabemos que probar de manera innegable que ha robado carne o cualquier producto, es difícil. Tenemos el testimonio de dos compañeros, quien la formó en cocina y quien realiza las funciones de encargado. Dudamos que consigamos una sanción ejemplar”.  Añaden que realmente, para llegar a un acuerdo con ella, “le presentamos un despido improcedente, en el cual asumíamos todas nuestras obligaciones, la despedíamos fulminantemente sin preaviso, sin causa justificada, asumíamos la improcedencia y la indemnización correspondiente. Ha sido un despido improcedente de forma incuestionable, y lo único que queríamos hacer es defendernos de la forma que pudiéramos denunciando el hecho, y si la tienen que multar que la multen, a la cárcel no la van a enviar por tal delito”.

Destacan que el “argumento de Erika para no aceptar el finiquito y la indemnización es que ella no consentiría firmar ese documento porque estaría reconociendo que había robado. Entendíamos que eso es lo de menos, era la forma de poder cerrar todo, abonarle cada céntimo que se le debía en liquidación y derechos. Una cifra que rondaría los 1.500 euros. Pero ella insistía en decir que no había robado”.

Manifiestan además que el desfase entre el despido y la interposición de la demanda por el hurto vino a consecuencia de discrepancias con el letrado, que no daba el visto bueno a la demanda, a pesar de la insistencia de la empresa, hecho que provocó que se dilatara en el tiempo la presentación de la misma en el juzgado. Destacan además que la versión que mantiene la denunciada de utilizar la realización del manual como para confirmar que había premeditación, es incierta, pues mas trabajadores participaron en su realización y mantienen sus puestos de trabajo.

Por su parte, Erika García, según ha informado en la redacción de este medio, seguirá adelante con la denuncia por despido improcedente, intentando así que se respeten sus derechos laborales y su honorabilidad.