Pérez-Reverte amenaza con dejar la RAE

La vicepresidenta del Gobierno solicita a la Real Academia de la Lengua Española un estudio para una adecuación del lenguaje inclusivo

Precisamente porque la letra con sangre entra, por esta poderosa razón, jamás se debe confundir la gimnasia con la magnesia. Y, en este sentido, la política a menudo se mete en camisa de once varas para permutar el atún con el betún. Forzando una circunstancia -¿sólo lingüística?- que enseguida saca los pies del tiesto provocando además la polémica siempre innecesaria.

Es cuanto ha sucedido con la vicepresidenta del Gobierno y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, Carmen Calvo, que ni corta ni perezosa ha encargado a la Real Academia Española(RAE) un estudio -¿un estudio?- sobre “la adecuación” -¿la adecuación?- de la Constitución española a un lenguaje “inclusivo, correcto y verdadero a la realidad de una democracia que transita entre hombres y mujeres”.

La reacción no se ha hecho esperar. Causa efecto. Y es que Arturo Pérez-Reverte, siempre vigilante, ha contestado amenazando con dejar la Real Academia si esto sucede. Según manifestó Calvo, este estudio es “independiente” al análisis del contenido de la Carta Magna y de abordar una reforma constitucional. “Independientemente de esta reforma, será necesario empezar por tener un texto que nos incluya a las mujeres”, declaró sin encomendarse ni a Dios ni al diablo.

El verano sigue deparando sorpresas. Chocantes y rocambolescas. Calvo sostuvo que la redacción de la Constitución en masculino “se corresponde” con una sociedad de “hace 40 años” y cree que “hablar en masculino” traslada al cerebro solamente “imágenes masculinas”. Boquiabiertos los escuchantes.

Tras esta inesperada y sorpresiva petición del Gobierno, un usuario de Twitter interpelaba al académico señalando que se trataba de “un intento de domesticar la RAE” y que “sólo Pérez-Reverte, el viejo león, marchará dando un sonoro portazo”. Una afirmación que él mismo respondía de forma tajante: “Tiene usted mi palabra”. O su palabro, por aquello de contentar a todos… Y todas.