Luis Zambrano: “Intentaré llevar a lo más alto mi apellido”

El 16 de junio el rejoneador actuará en Puerto Serrano, en esta su segunda temporada

El sábado, 16 de junio, en Puerto Serrano habrá festejo taurino por la Fiesta del Bolichero y en él destaca la presentación en esa plaza del joven rejoneador gaditano Luis Zambrano, hijo de la rejoneadora Emi Zambrano, nieto de Sebastián, Caballo de Oro, y sobrino de Chano, rejoneador y domador. Nos acercamos al Cortijo El Navazo, propiedad de su padre, el ganadero José Luis Sánchez y Sánchez; allí todo gira alrededor del ganado y de los caballos. Coincidimos en una tarde de tentadero, lo que nos permite ver el juego de las vacas en la puya y en la muleta y, luego, el comportamiento de los caballos de rejones, el cual pudimos grabar en vídeo. Un paseo entre el ganado, acompañando a una comisión municipal para que revise algunos ejemplares comprados, es el cierre del preámbulo al momento de sentarnos en el cuarto ganadero para hablar, tranquilamente, de la trayectoria de un artista del caballo que ha llegado al mundo de los rejones para cumplir con su destino.

Háblanos de tu infancia y de tus estudios

Nací en Jerez, el año 1989. Me he criado siempre en el campo, rodeado de caballos, de toros y de perros, siempre a la vera de mi madre, mi tío (que toreaban) y mi abuelo, fijándome en ellos con mucha afición. Mi primer colegio fue el Centro Inglés, en El Puerto de Santa María, donde estuve varios años.

Luego me metieron en los Salesianos de Utrera, ocho años interno; los fines de semana y las vacaciones me venía al campo y allí terminé el Bachillerato. Empecé la carrera de Economía, en Sevilla, pero ya tenía el gusanillo metido en la cabeza, nada más que quería caballos y la dejé a mitad de tercero.

¿Cómo fue tu introducción en el mundo del caballo y del rejoneo?

Lo he vivido desde pequeño siempre me ha gustado mi abuelo desde que tenía cuatro años me subía a los caballos y me llevaba a apartar ganado. Al dejar los estudios, tendría diecinueve años, empecé a meter la cabeza y a pensar solamente en querer formarme con el caballo y el toro.

Cuando estaba más en la edad mi madre me decía “¿no quieres torear una becerra?”; una vez que lo probé se me metió el veneno y empecé a preparar mi cuadra. Luego estuve casi tres años montando con mi tío en su picadero de la Finca El Álamo, en Alcalá de los Gazules, hasta que volví a casa y terminé de preparar mi cuadra.

Ya que has hablado de tu madre, ¿qué has aprendido de ella y de tu tío?

De mi madre, por un lado, la casta y la raza. Hay que echarle valor a esto; si no, mejor te quedas en casa. Por otro lado, la base de este arte la he aprendido de mi madre y de mi tío, porque los dos tienen la base en común, y sigo aprendiendo muchas cosas. Desde pequeño me han inculcado eso de llevar los caballos muy bien domados. Sin embargo, no me quiero parecer ni a mi madre ni a mi tío ni a mi abuelo; yo quiero ser yo, tengo las ideas claras, quiero comprometer los caballos y echarle casta y raza.

¿Cómo te anunciarás en los carteles?

En los carteles de los comienzos no estábamos muy seguros de cómo no íbamos a anunciar, pero me anunciaré como Luis Zambrano. Zambrano es el apellido torero nuestro, ha estado siempre ligado a los rejones y lo quiero continuar. Es una motivación defenderlo e intentar llevarlo a lo más alto.

¿Qué rejoneadores y qué caballos destacarías en la historia del rejoneo?

De rejoneadores ahora mismo te diré dos. Unos es Javier Buendía, por la forma tan campera que tenía, y el otro es Manuel Vidrié, por los quiebros que daba. Una mezcla de los dos puede definir lo que quiero. De los caballos, uno es Merlín, de Moura, un caballo espectacular que pisa unos terrenos que pocos pisan; también tengo que hablar de Nazarí, de Diego Ventura, porque le sirve cualquier toro y es muy lidiador, espectacular. De los que no están en activo, he oído en mi casa mucho de Sinfonía, de Fermín, y de otros como Novillero y Pistolín, el que tuvieron Luis y Antonio y había pasado por las manos de mi tío y pegaba unos quiebros muy buenos.

¿Qué le pides a un novillo para rejones?

Me gusta el novillo bravo, que tramita a la gente, que se venga desde lejos y que tenga movilidad. Eso es lo que me llega y lo que sería el novillo idóneo para rejones. Se da el caso del encaste murube, donde salen muy buenos, templados y con ritmo, permitiendo faenas que antes no se veían. Sin embargo, a mí me gusta otra clase, que tengan picante; no me gusta aquello tan monótono y acompasado. Quiero que te lo pongan difícil, pero que lleguen al tendido. El murube tiene un ritmo continuado y sobón, pero a la gente hay que trasmitirle sensación de peligro con el animal.

¿Qué ganadería tendría ese comportamiento?

Ahora mismo, me da algo decirlo pero Montes de Oca suele salir así. Torrestrella y Cebada Gago también. La ganadería de mi padre a mí me va muy bien, estoy contento con ella; hasta ahora la mayoría de lo que he toreado es de Montes de Oca y me han dado un juego muy bueno.

¿Cómo es tu día a día?

Mi horario diario empieza a las ocho de la mañana, cuando nos levantamos y empezamos a montar, primero los seis caballos titulares y luego los nuevos que vienen empujando por detrás. Nos liamos a montar, entrenar, hacemos doma, damos carretón…, paramos a comer algo y seguimos toda la tarde, hasta que terminemos y si no, seguimos por la noche. También están las labores ganaderas y si un día hay que apartar, los sacamos; si hay que trasladar, lo mismo. Los caballos de rejones en temporada no, pero en invierno me gusta llevarlos porque la doma de campo les viene bien.

Habla de tus caballos, de uno en uno

Para parar tengo a Mejorano, un hispanoangloárabe alazán del hierro de Emi Zambrano que va para los diez años; sale con castañitas y nudo vaquero y a veces lo uso con la garrocha. Los tres sangres antes eran los que se solían usar para parar, caballos rápidos y fuertes. Se empezó a potrear tarde, con cinco años, pero desde que empecé a montarlo, cuando vine de Sevilla, pensaba en dedicarlo al rejoneo. Además, tengo a Único, lusoárabe tordo de ocho años, también con el hierro de la casa, que adorno con coquitos.

Para banderillas tengo a Chispa, lusoárabe de ocho años, que crió un aficionado de Paterna y pasó a mi tío, a quien se lo compré de potro; va adornado con castañitas. Lo tengo pegando quiebros parados y hace alta escuela; es muy vistoso en la plaza. Otro es Dinamita, portugués ocho años del hierro de Fuente Ymbro, de propietaria alemana; pasó por manos de mi tío. Lo adorno con crineras y trenza en la cola; hace los quiebros atacando.

También puedo sacar en banderillas a Bonito, en fase blanca, con hierro de mi madre y adornado con crineras blancas y azules, con trenza en la cola; hace buena alta escuela y tiene un palo muy bonito de poder a poder. Suelo utilizarlo también para las cortas y para matar.

El pequeñín de la cuadra es Regaliz, anglolusoárabe castaño que aún no ha debutado; lo adornaré con crineras. Es hermano de Mejorano y me gustaría que debutara en Puerto Serrano para el último tercio, si el novillo acompaña. Después, tengo dos que se están preparando y pueden salir en cualquier momento; en cuanto vea, en los entrenamientos, que pueden despuntar los paso a la cuadra principal.

Repasemos tus actuaciones empezando por tu presentación

La primera vez que actué en público fue en Algodonales y recuerdo lo bien que se portó la gente conmigo y el buen novillo que me tocó. De la temporada 2017 me quedo con esa tarde, fue la mejor y pasarán muchos años antes de que la olvide. Estaba hecho un manojo de nervios pero, gracias a la gente, pasó rápido y disfruté mucho. Cortamos dos orejas y rabo.

La siguiente fue en La Puebla de los Infantes (Sevilla), en agosto; fue un festival, con Conchi Ríos. Toreé un novillo de aquí de la casa y le corté las dos orejas. Salí más tranquilo y no tenía tanta presión de la gente; me sirvió para aprender y la cuadra se portó muy bien.

La tercera, en agosto también, fue en Santa Fe (Granada), en el debut con picadores de Antonio Ganivet. Lidié, por primera vez, dos novillos, de Arucci y de Gabriel Rojas. Salió la cosa bien pues corté dos orejas en el primero y dos orejas y rabo en el segundo. Me sentía cada vez más tranquilo y andando mejor por la plaza.

Lo cuarto fue un festival en Martín de la Jara, con Finito y El Jareño, ante ganado de Fuente Ymbro. Fue la primera vez que recibí con el palo de garrocha y debuté a Mejorano. El suelo resbalaba, pero cortamos una orejita.

¿Algunos caballos de Algodonales ya no los tienes?

A Taco y a Chambaíto ya no los tenemos en la cuadra. Hicieron temporada conmigo pero en diciembre salieron de casa y en su lugar entraron otros.

¿Y tus impresiones de Alcalá de los Gazules?

Acabé muy contento con la cuadra. Debuté a Dinamita y me sentí muy fuerte para seguir con los nuevos compromisos. Tras el descanso del invierno tenía ganas y noté la preparación y las horas que aquí en el campo echamos.

¿Cómo te gustaría tomar la alternativa?

Todavía queda mucho camino, pero me gustaría que alguien de mi familia saliera a poner un par de banderillas conmigo. Sería bonito, y en mi tierra, en Jerez, más. Queda, pero es mi ilusión; lucho día a día para ello. La terna me gustaría formarla con las máximas figuras de ese momento.

¿Ves una bonita historia de competencia con otros nombres que están emergiendo?

Claro que sí; por ejemplo, Pablo Domecq. Sería un aliciente para que la gente acudiera a la plaza. Me gustaría coincidir mucho en los carteles con él pues creo que tendría repercusión. Lo mismo que con el hijo de Hermoso de Mendoza. Sería bonito compartir carteles con esos dos nombres.

¿Cómo ha sido la gestión de tus actuaciones?

Hasta la fecha mis actuaciones se han gestado a través de mi padre y de amistades suyas, pero hace unos días he cerrado un contrato de apoderamiento con Paco Cáceres. Él ya venía siguiéndome. Vino a casa, estuvimos hablando y lo que me propuso me interesó bastante. Espero que toreemos mucho este año juntos; tenemos previstas catorce o quince fechas y Dios quiera que se cumplan y salga todo bien.

Luis Zambrano junto a Marciano Breña

¿Qué te gustaría aportar, con tu carrera, al rejoneo?

Mi concepto, que es el torero de campo y después irte de lejos, de frente, comprometer a los caballos, pasando los pitones por los pechos y que la gente se ponga de pie y pegue un jipío, como dice mi madre. La doma vaquera con la alta escuela y el toreo de largo y de frente, típico de Portugal, es una mezclita buena englobada en mi concepto; sería mi aportación.

¿Qué pueden ver los espectadores de Luis Zambrano en Puerto Serrano?

Allí me conocen; somos casi paisanos porque es un pueblo que está cerca de mi casa. Pueden esperar entrega y compromiso, no me voy a dejar nada dentro. Lo voy a dar todo.

Te deseamos suerte. Tus éxitos serán nuestras alegrías.