La Feria de Jerez nació hace más de 750 años

Comenzando su andadura en 1264, ha pasado por varios enclaves de la ciudad hasta llegar al definitivo, el Parque González Hontoria

A mitad de mayo, coincidiendo bien con el inicio de las altas temperaturas o con las últimas lluvias de la primavera, algo le ocurre al cuerpo que le van entrando ganas de un rebujito. Será porque se aproxima la feria, que al igual que otras muchas cosas, tiene mucha historia.

El origen de la feria de Jerez, hunde sus raíces en los años de la conquista castellana. Por aquel entonces, Alfonso X ya había tomado la política de otorgar a las ciudades que iba ocupando, una feria de ganado, que ayudase a los nuevos habitantes de las plazas a activar la economía local.

En el caso de Jerez, la feria de ganado se instauró en la segunda mitad del siglo XIII, concretamente algunos historiadores apuntan a 1264, poco después de la conquista castellana definitiva de la ciudad. La corona concedió dos ferias a la villa: una en abril y la otra según qué fuentes se consulten, a mediados de agosto o comienzos de septiembre. Quedando todos sus asistentes, bajo la protección real.

Las primeras ferias se celebraron en las inmediaciones del convento de los Padres Mercedarios. En aquel entonces en la zona comprendida entre la puerta de Santiago y la actual calle Muro, existía una explanada que acogió las primeras ferias de ganado de la ciudad. Para exponer las reses en esta zona, los propietarios debían hacer un pago al convento de los mercedarios. Y empleaban como abrevadero la fuente de la Alcobilla, la de Guía y el Pozo de la Víbora.

Con el paso del tiempo, los sucesivos monarcas castellanos ratificaron la celebración de las dos ferias en Jerez. Trasladando su ubicación a la llamada calle de la Feria. Espacio que se extendía desde la Puerta Real y que continuaba por la actual calle Consistorio y plaza de la Yerba, hasta llegar a calle Francos.

En el siglo XVII, se produjeron una serie de pleitos entre Jerez y Sanlúcar de Barrameda, por el derecho a la celebración de estas ferias. Sanlúcar alegaba que estos privilegios no se encontraban recogidos en los Libros de Fecha de Jerez. Sin embargo, el Consejo Real de Felipe V, reconoció una vez más el derecho de Jerez a celebrar sendas ferias. Aunque se obligó a la ciudad a hacer un pago a Sanlúcar y a comprometerse a no organizar ferias de ganado semanales de forma permanente.

Otros pleitos se sucedieron con la feria como cuestión de fondo en Jerez a lo largo de este mismo siglo. La disputa más destacada en este sentido, fue la concerniente a la ubicación de la feria de Agosto. Este evento, no estaba bien delimitado en este sentido. Por lo que se seguía celebrando por calles y plazas céntricas, como la de Plateros. O por la explanada que se encontraba en extramuros próxima a Santo Domingo conocida como los llanos de San Sebastián. Este hecho desencadenó las reclamaciones de los habitantes de Santiago y los Frailes del Convento Mercedario, los cuales exigía el retorno de la feria de agosto a su emplazamiento original. Tras un proceso de dos años, se falló a favor de los vecinos de Santiago y la feria de agosto, regresó a su lugar inicial.

También en el XVII, tuvieron lugar otros pleitos de ámbito más particular. Cuando se celebraban las ferias, los comerciantes de ganado, debían notificar sus mercancías al ayuntamiento antes de comenzar a vender. Sin embargo, debido a la intensa actividad comercial que se desarrollaba en estos eventos, muchos feriantes venidos de fuera comenzaban las ventas sin cumplir este trámite.  Por lo que se les sancionaba con multas desde el ayuntamiento.

Este hecho viene a confirmar que las ferias de ganado de Jerez, representaron un intenso y dinámico punto comercial, que atraía a gentes de todo el territorio nacional.   

Las ferias de Jerez entran en el siglo XVIII, con una nueva confirmación real. Esta vez de la mano de Carlos III. En este mismo siglo además, se elaboran un compendio de normas para regular diversos aspectos de las ferias, como el tránsito de los carruajes, la ubicación de los diferentes tipos de ganado o la organización de los aspectos más lúdicos vinculados al evento.

Además en esta época, surgió la costumbre de realizar ferias más pequeñas y periódicas, con el fin de costear las reparaciones de diferentes edificios religiosos y públicos. Como fue el caso del convento de San Agustín.

En el siglo XIX, se produjeron las primeras variaciones en torno al concepto de la feria. De una feria de ganado, se evoluciona hacia un modelo de exposición. Concretamente, en 1856, la Sociedad Económica de Amigos del País de Jerez, se encargó de organizar la primera Exposición de Productos Naturales, Industriales y Artísticos. El evento se enfocó más hacia el concepto de exposición y se emplazó en la actual alameda de Cristina y en el Real próximo a la plaza de toros. El acceso estaba restringido, siendo necesario pagar para entrar. Y según fuentes de la época, resultó ser un rotundo éxito en cuanto a las transacciones de ganado.  

Plano de la Feria de ganados a finales del XIX | Realizada por Antonio Santiago | Fondo Municipal

El modelo de feria- exposición se mantuvo durante tres años. Y a partir 1859, se continuó celebrando una velada típica, en las inmediaciones del alcázar.

Hasta mediados del siglo XIX, cuestiones como la ubicación o el momento para celebrar la feria de Jerez habían estado sujetas a la aprobación del Gobierno de su Majestad.  Pero ante las continuas quejas de los diferentes ayuntamientos nacionales, esta competencia terminó por traspasarse a las instituciones municipales en el año 1853. A partir de este momento, el ayuntamiento jerezano fue el responsable de fijar fechas y de determinar la localización de las ferias.

La voluntad del consistorio municipal a partir de este momento, fue la de mantener la celebración de las ferias de forma constante. Y con esta intención se creó una Comisión Especial de Ferias, en el año 1867. Esta institución se mantuvo hasta comienzos del siglo XX, siendo la responsable de trasladar la feria de ganado de agosto a septiembre. Además, fue la encargada de emplazar la feria en el Hato de la Carne. Unas dehesas próximas a la actual barriada de la Granja.

Lola Flores entregando en 1940-41 un premio en una prueba ciclista en la Feria de Jerez, entre los obsequios una botella de Fino Lolita Flores

Las decisiones de esta institución, junto con otras que se irían tomando a lo largo del siglo XX, constituirían la base de lo que terminaría siendo nuestra feria de mayo.

Bibliografía:
Cirera González, José A. y Gómez Palomeque, José I; “La Feria de Ganados de Jerez. Del Hato de la Carne al Campo de Instrucción. 1868-1903”; Editorial AE; 2012.