Deja su trabajo para esperar en una librería a la chica de sus sueños

Durante 50 días aguardó la aparición de una mujer desconocida

El amor expande su grandeza en lo indefinible de su propia dimensión. Siempre se ha dicho, por activa y por pasiva, que el amor todo lo puede, que puede con todo. Que eleva y emerge el interior de la persona que lo siente a raudales. A las pruebas de esta noticia habría que remitirse. Porque un hombre de nacionalidad china es la prueba de ello. Es la prueba más fehaciente de las tradicionalmente denominadas locuras de amor. Locuras por amor.

Ni corto un perezoso dejó su trabajo -así, literalmente como suena- para esperar y esperar y esperar… ¡durante más de 50 días en una librería de Beijing (China) a la que decía que era la chica de sus sueños! ¿De quién se trataba? Pues de una mujer con la que había tenido contacto visual durante 10 segundos en ese mismo sitio en una ocasión. 10 segundos para quedar arrebatado ya de por vida. Y convencido de la elección. Y de sus sentimientos. Para los restos.

Este hombre, que tiene 26 años y de apellido Sun, encontró el amor a primera vista en una mujer que vio en una famosa librería de Beijing. ¿Amor que entra por los ojos? Sin dudarlo. ¿Un flechazo? En toda regla. ¿Cupido haciendo de las suyas? En tiempo récord. Para encontrarla de nuevo, renunció a su trabajo y decidió visitar la librería cada día de once de la mañana a siete de la tarde.

Pero es más: el joven tiene incluso la esperanza de verla de nuevo y expresarle sus sentimientos. Tan es así que, con el paso del tiempo, con el lento paso del tiempo, decidió entregar a los visitantes de la librería bocetos de la mujer que él mismo dibujaba para aumentar sus probabilidades de dar con ella. Con su amor. Con su amor platónico. Con su media naranja.

No sabe de quién se trata, no sabe quién es ella, no conoce su nombre, ni si vive en la ciudad, pero espera pacientemente para volver a encontrarla. La primera vez que la vio estaba con una amiga que mostró interés en salir con él, así que no se acercó a la chica de sus sueños para no herir los sentimientos de la otra.

Aún así, Sun asegura que mantuvo contacto visual con su chica “perfecta” al menos diez segundos y admite que sintió una “conexión especial”. Quedó marcado. Quedó señalado. Quedó tocado del ala. Del ala de los sentimientos. Por eso decidió hacer todo lo posible por volver a verla.

Ha hecho lo posible y lo imposible. Desde que dejó su trabajo para pasar más tiempo en la librería, el hombre ha estado pidiendo dinero prestado a amigos y familiares para sobrevivir, acciones de las que no se arrepiente porque está convencido de que tomó una buena decisión. La decisión más acertada. La decisión que puede otorgarle la felicidad plena.

¿Está obsesionado? ¿Qué sensaciones impulsan cada latido de su corazón? A Sun no le importa que su misteriosa mujer no esté interesada en él si la vuelve a ver, lo único que desea es ponerle un final a esta historia. Acabar como sea con esta incertidumbre, con esta desazón, con esta impaciencia. Con esta desesperante espera.

Tras más de 50 días esperando a la mujer en la librería, quiso interponer una demanda hacia la chica de sus sueños en la sala del tribunal local, desesperado por la angustia emocional que le está causando. Un extremo del todo irracional, cuanto menos. Las autoridades rechazaron su solicitud, ya que Sun no podía ni confirmar el nombre de la acusada.

La historia ha comenzado a dar la vuelta al mundo a través de las redes sociales donde la mayoría de personas han criticado a este hombre tildándolo de “enfermo”, “creepy” y hasta “psicópata”.

Algunos incluso han mandado mensajes a la misteriosa mujer para que se mantenga lejos de él. ¿El amor todo lo puede? Este suceso ya nos obliga a ponerlo entre interrogantes. Para bien o para mal.