La tregua

“Los dirigentes de las Cofradías deben estar abiertos a la crítica, a la opinión de los demás, positiva o negativa”

Tras el verano convulso vivido en nuestro país (y el otoño que nos queda), nuestra ciudad, Jerez, no iba a ser menos y también hemos tenido un estío dificultoso por la manifiesta incapacidad del gobierno local para dirigir y solucionar los problemas de los ciudadanos de una localidad tan grande e importante como la nuestra, pero ese es otro tema que abordaremos en otro día.

Y en el tema cofrade no iba a ser menos y también hemos vivido un verano, que nos han brindado algunos dirigentes cofrades, no exento de problemas, dimes y diretes, conflictos varios, exceso de palabrería, uso inadecuado de redes sociales, etc. etc.

A ello se han dedicado algunos, a descalificaciones personales, cosa por otro lado inadmisible en un dirigente cristiano y cofrade, y otros a tratar de imponer su “santa voluntad”, por encima del bien y del mal, y a criticar con “alevosía” a quien debe respeto y obediencia.

Ello, a la vista de la ciudadanía y de los cofrades en general, nos ha dejado en no muy buen lugar a aquellos que amamos a las cofradías y a la Semana Santa, haciendo parecer a la vista de muchos de nuestros paisanos, que el pertenecer a una corporación nazarena es sinónimo de enfrentamientos, lucha fratricida, celos, fricciones, vamos peor que un partido político.

Y aunque, pueda haber algo de esto entre algunas personas, tampoco es que estemos de esa manera, con esa imagen que hemos dado entre unos y otros, por lo que es urgente, en mi modesta opinión, el recapacitar y ver en que nos hemos equivocado, pedir perdón, y tratar de no volver a cometer los mismos errores.

Y con la, para mí, sabia y certera decisión de nuestro Obispo de frenar en seco y aplazar algunas de las cuestiones objeto de la polémica y la palabrería y comentarios sobre algunas cuestiones, que no vienen ahora al caso, espero que nos hayamos dado un margen, una tregua, y que ésta sea muy duradera.

Pero ello debe ser algo duradero (la tregua) y no flor de un día o un titular de prensa, y hacer que se olviden para siempre los egoísmos y protagonismos, las situaciones y gustos y deseos personales y que de una vez impere el sentido común, el bien general y no los intereses personales de algunos.

Creo firmemente que los dirigentes de cualquier entidad pública, deben estar abiertos a la crítica, a la opinión de los demás, positiva o negativa, siempre y cuando no se les falte al respeto y se les pueda “juzgar” se gestión, repito sin descalificaciones personales, al frente del organismo o entidad que dirigen, sobre todo si es en el mundo de las Hermandades y Cofradías.

Anímo y deseo que los hermanos mayores asistentes a ese pleno en el que se decidió, por fin, acabar con esas “hostilidades” por parte de todos, que recapaciten y piensen que no se representan a si mismo o a sus preferencias, o gustos personales, sino que lo hacen a un colectivo muy numeroso de cristianos, cofrades,

Que reflexionen serenamente y sobre todo que tengan presente que representan a sus Hermandades como Institución y que su opinión, sin la de los representantes (junta de oficiales o de gobierno, llámenle como quieran) elegidos y que le acompañan en el gobierno de cada Hermandad, no es válida.

Que Dios nos ilumine a todos los cofrades y que sepamos encontrar la paz y el consenso necesario para que nuestras Instituciones cristianas sean autentico ejemplo de vida cristiana para Mayor Gloria de Dios y de la Santísima Virgen.