Turismo gastronómico o por qué viajar para conocer nuevos sabores y platos

“Y es que en Estados Unidos han descubierto ahora las bondades de esta tierra”

Por: Mercedes Orellana González, Técnica en Empresas y Actividades Turísticas y Experta en Comercio Internacional

El año pasado, la provincia de Cádiz fue el tercer destino gastronómico elegido por los españoles. Y no es raro, porque el turismo gastronómico es algo más que sentarse a la mesa.

La ciudad de Jerez es internacionalmente conocida por sus vinos, y tiene además una rica y extensa variedad de platos autóctonos, que hacen las delicias de aquellos que buscan una experiencia gastronómica de alta calidad.

Aquí podemos disfrutar de Lú, Cocina y Alma, con su estrella Michelín, y en El Puerto de Santa María, de Aponiente, con tres estrellas Michelín. Los dos establecimientos hacen de esta zona un destino digno de tener en cuenta para aquellos que quieren encontrar una oferta gastronómica de excelencia.

En este ránking también entra, cómo no, la ciudad de Sanlúcar de Barrameda, con una excelente riqueza culinaria basada en el magnífico pescado de la zona.

Curiosamente las tres ciudades que se nombran forman parte del triángulo donde se elabora el vino de jerez, con lo cual la acción de maridar vino y gastronomía, da como resultado una ruta donde se vive una experiencia única para el paladar y los sentidos.
Si a esto además le unimos un gran patrimonio cultural y medioambiental, nuestro destino se convierte en un foco de atracción turística de gran importancia para la dinamización económica de la zona.

No es de extrañar por tanto que Cádiz provincia esté de moda, y así lo ha hecho público hace poco The New York Times. Además la Ruta del Vino de Jerez, encabeza un reciente listado de los diez mejores destinos enoturísticos mundiales, codeándose con Bordeaux, o La Toscana.

Y es que en Estados Unidos han descubierto ahora las bondades de esta tierra. Aunque a nosotros no nos sorprende, porque por estos lares, donde disfrutamos de una riqueza patrimonial y cultural milenaria, ya sabíamos desde hace mucho lo que es disfrutar de una copa de jerez, acompañada de la exquisita sencillez de unas papas aliñás, de una tapa de berza, o de un pescaíto frito.