“La prensa debe servir a los gobernados, no a los gobernantes”

¿Debemos callar por presiones políticas? Nosotros decidimos que no, y lo pagamos de forma económica

El Tribunal Supremo americano esgrimió una defensa a favor de los medios de comunicación y en contra de la censura que los gobiernos realizan para intentar controlar y manipular la información del cuarto poder, y así evitar someterse al control e investigación de la gestión de sus mandatos. Un hecho que dio la vuelta al mundo por su carácter ejemplarizante en defensa de la libertad de expresión.

Concretamente, el jueves 1 de julio de 1971, tras el fallo del Tribunal Supremo americano en el juicio de Estados Unidos contra ‘The New York Times’ y ‘The Washington Post’ en su sentencia en el caso de la publicación de los archivos del Pentágono, los cuales ponían en entredicho la gestión llevada por el ejecutivo de Nixon y presidentes anteriores en la Guerra de Vietnam, y cuyas publicaciones quiso parar la propia Casa Blanca, el magistrado Hugo Black llegó a afirmar que “los padres fundadores han dado a la prensa libre la protección que debe tener para desempeñar su función esencial en la democracia, la prensa debe servir a los gobernados, no a los gobernantes“.

Esta defensa a ultranza, y tan necesaria entonces para velar por el derecho a informar sobre la gestión de los gobiernos, vuelve a estar en boga, y lamentablemente de forma negativa, debido a la presión que hacen gobernantes como Donald Trump y Nicolás Maduro, tan alejados ideológicamente pero tan cercanos en su intento de censurar, al llamar a toda noticia sobre su gestión que les parece crítica como Fake News (noticias falsas).

Sin embargo, el presionar así a los medios no es cosa única de norteamericanos y venezolanos, sino que en la propia Jerez de la Frontera se realiza con total desparpajo de manos de su alcaldesa, quien no ha dudado en varias ocasiones el atacar al medio de comunicación que tengo el placer de editar con su particular ‘Fake News’, sin poder haber desmentido en ninguna ocasión cualquiera de las informaciones sobre su gestión, pero calumniar a algunos les sale gratis puesto que no entienden la premisa de Black, y es que la prensa está para intentar controlar a los gobernantes, y servir a los gobernados.

Los medios de comunicación necesitan facturar para pagar a proveedores y a los profesionales que hacen posible el informar sobre la actualidad. Dichos ingresos provienen de acuerdos de comunicación de no agresión y de acuerdos publicitarios con empresas privadas y empresas públicas, entre las que se encuentran Ayuntamientos, Diputaciones, Comunidades Autónomas, Gobierno Central y sociedades públicas o asociadas.

El 98% de los ingresos de elMIRA.es proviene de facturación privada, algo bastante inusual en la actualidad. Otros medios en la provincia de Cádiz, los cuales han sido incluso noticia a nivel nacional tras hacerse público que han sido fundados por cargos, ex-cargos y personas relacionadas con el partido de la alcaldesa de Jerez, mantienen una facturación a la inversa, con unos ingresos superiores al 80% de dinero público, lo que puede convertir a sus medios en dependientes del poder y en sus profesionales, en casi funcionarios.

A mediados de 2016 tuvimos el placer de mantener una reunión en el consistorio jerezano, en el que básicamente se nos instó que para entrar a formar parte de la tarta publicitaria millonaria que se reparte institucionalmente, debíamos entrar al trapo de sus exigencias, es decir, si MIRA Jerez deseaba recibir las campañas de promoción debíamos aceptar la restricción de libertad de publicación y debíamos velar por la buena imagen del equipo de Gobierno y de Mamen Sánchez, informándonos de la existencia de una carpeta con una recopilación de artículos que consideraban dañinos para su gestión. Por supuesto, siendo una empresa joven e inexperta a pesar de la gran difusión y liderazgo en la ciudad en términos comunicativos, llegamos a pensarnos la propuesta, pero las palabras de Hugo Black seguían presentes.

¿Deberíamos callar entonces que falseó su currículum con un título inexistente? Siendo casualmente el único medio que publicó dicha investigación, al igual que muchas otras informaciones. ¿Deberíamos haber omitido que mantiene a dos trabajadoras en dos de los más altos cargos en el Ayuntamiento mientras la fiscalía pide 7 y 2 años de prisión por corrupción? ¿Debemos censurar a un sindicato mayoritario porque realizan 600 kilómetros a pie para informar sobre su gestión? ¿Debemos callar cuando omite datos reales como la demora en el pago a proveedores? ¿Debemos omitir que el coste de 10 trabajadores es de un millón de euros y que el coste de una de ellas es de más de 125 mil euros al año siendo una de las imputadas por el caso de contrataciones de Fitur? ¿Debemos callar y silenciar a los ciudadanos que envían vídeos con plagas de ratas que recorren la mayoría de barriadas de la ciudad? Y así podríamos seguir en una interminable lista.

¿Debemos callar por presiones políticas? Nosotros decidimos que no, y lo pagamos de forma económica, siendo el medio con más lectores de Jerez, el segundo de la provincia de Cádiz, y uno de los más importantes en Andalucía, en menos de tres años de existencia, y el único que no recibe en la ciudad en la que nació, publicidad institucional, ¿el motivo? No doblegarse ante los gobernantes y servir a los gobernados.

Sin la libertad de prensa, ‘El Mundo’ no podría haber destapado los casos de corrupción de los Pujol, Bárcenas, Urdangarin… a pesar de las presiones políticas. Sin la libertad de prensa, no nos enteraríamos de casi nada. La prensa debe continuar ejerciendo su labor de control del poder y en muchos casos dejar de ser “mamporreros” del gobernante de turno, a expensas de caer en el ostracismo de la oscuridad del siguiente en tomar el poder. Los medios deben remodelar sus modelos de negocio, buscar nuevas formas de conseguir ingresos, y así dejar de depender de quienes deben controlar. La función de contrapoder es la razón de ser de la prensa, y no la de mantener a políticos en el gobierno a toda costa.

Sabemos que la decisión que tomamos de seguir libres ante presiones de los poderes dominantes nos acarrea dificultades por competencia desleal, ya que insuflan cantidades económicas considerables de las arcas municipales a medios de comunicación con menor tirada y repercusión digital, pero hacemos lo correcto no aceptando las presiones que buscan favoritismos en la información, algo que por cierto solo nos hemos encontrado en Jerez de entre todas las localidades que cubrimos informativamente. Destacando, por tanto, que esta actitud censuradora no es una cosa de un partido o varios, sino de personas que se creen que el poder y el dinero público es suyo, regalando prebendas a quienes se dejan avasallar y castigando a quienes buscan informar.

Así fue el comentario de Hugo Black, el cual, sigue muy latente:

«En la Primera Enmienda, los Padres Fundadores dieron a la prensa libre la protección que debe tener para cumplir su esencial cometido en nuestra democracia. La prensa debía servir a los gobernados, no a los gobernantes.

El poder del Gobierno para censurar a la prensa se abolió para que la prensa se mantuviera siempre libre para censurar al Gobierno. Se protegió a la prensa para que pudiera destapar los secretos del gobierno e informar al pueblo.

Solo una prensa libre y sin restricciones puede sacar a la luz de manera eficaz los engaños del gobierno. Y es primordial entre las responsabilidades de la prensa libre el deber de impedir que cualquier parte del gobierno engañe al pueblo.»

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