El lugar del sentimiento

Ordesa, de Manuel Vilas, es una novela de vínculos y de afectos, y es también la narrativa de la libertad

Lo malo de escribir sobre un libro del que se ha escrito tanto, es que lo más normal que puede ocurrir es repetir lo que otros ya han dicho. Y aún con ese riesgo a cuestas me atrevo a hablar de Ordesa, de Manuel Vilas (Barbastro, 1962).

Ordesa es una novela de vínculos y de afectos, y es también la narrativa de la libertad, un encuentro magistral entre el qué decir y el cómo decirlo, entre el sustantivo y el adjetivo. Ese equilibriEl lugar o casi imposible, ese salto mortal del lenguaje a la escritura, es lo que consigue Vilas en esta novela. Y a todo eso se une la mirada íntima del autor, irónica, exótica a veces, no exenta de angustias y cicatrices, de paraísos y tormentos.

Recorre toda la obra esa sensación de desarraigo que Vilas exhibe hasta consigo mismo, unas veces procurando que eso no se note demasiado, y otras poniendo de manifiesto hasta qué punto eso fue necesario para la salvación. Y va desde el ahora incierto hasta el pasado no menos incierto, descubriendo en el viaje que la vida es, en casi todos los casos, un recorrido por la vulnerabilidad.

¿Curan las relaciones? ¿Nos sanan de nuestras heridas los sentimientos y la voluntad de recordarlos? Puede que sí, aunque momentáneamente, tal vez con la misma fugacidad con que la clase media-baja de este país gozó de un esplendor efímero, y que además cuando acabó dejó una sensación de orfandad que todavía dura.

Y porque se recuerda la vida se recuerda también la muerte, el día y la hora y las circunstancias, y la ficción en que todo se convierte después, porque tiene la memoria los mecanismos precisos para pasar los recuerdos por el cedazo de la conveniencia. Es el sutil argumento al que nos agarramos, lo cotidiano de lo sobrenatural, el consuelo y las fotografías.

Que Manuel Vilas es un escritor original, es de esas cosas que ya se han dicho. Que es un escritor valiente, seguro que también. Que ha escrito una novela que va a perdura, segurísimo. Pero que es un escritor que me gusta mucho seguro que no lo ha dicho nadie hasta ahora.

Manuel Vilas