¿Dónde comer el top de la ensaladilla de pulpo?

Recomendamos varias referencias de obligada visita

Los ensaladilleros forman legión. La tapa de ensaladilla es el astro rey de las degustaciones gastronómicas para quienes se saben Graduados en Ensaladillismo. Más que una elección en el Reino de las Tapas, la ensaladilla es una vocación en la catedral de los sumos pontífices de la religión del buen yantar. Que es eucaristía balsámica y salvífica.

No existe pasión más interplanetaria para el placer del degustador -o, por mejor decir, del disfrutador- de esta receta que no necesariamente encuentra su origen en Rusia. Búsquenla en las manos sabias e indeleble de nuestras abuelas o en la perspicacia innovadora de quien regentaba el mítico bar imperante de los recuerdos de infancia.

La ensaladilla es la innominada Maravilla del Mundo, aún no calificada como tal en parte alguna. Aunque sí en la consideración de quienes saben del rito alimenticio de su sabor. Y de su saber.

Porque la ensaladilla posee vida propia toda vez ha sido elaborada al soniquete del cocinero o cocinillas de turno. El secreto de su elaboración es asunto de Alto Estado: bascula entre el top secret de una enseñanza legada de generación en generación y el toque especial de quien experimentó por libre.

Entre los ensaladilleros existen varios subgrupos. Tampoco tan divergentes entre ellos. Los que gustan la receta tradicional, los que aman la modalidad de marisco y aquellos que pierden pie con la denominada de pulpo. Léase pulpo a la gallega. Este último tipo de ensaladilla se destina a comensales conjugadores de la excelencia y la detención del tiempo.

Nos atrevemos a recomendar -siempre a bote pronto pero nunca a vuela pluma- tres ensaladilla de pulpo (de pan mojar). A saber: dos en Jerez de la Frontera y una tercera en Cádiz capital. Léanse: las ofrecidas respectivamente en los jerezanos establecimientos “El almacenito” (Avenida de Europa) y “J. T. El Rubio” (Avenida de Arcos) y en el gaditano “Los caracoles” (calle Sopranis).

Se trata sólo de la prueba de este botón a modo de bolita rematada con un pimiento morrón. No desaprovechen la oportunidad de tan exquisito manjar. Jamás sin intenciones vampíricas, hinquen el diente. La ensaladilla es la sangre de la alegría de vivir.