El mejor anuncio de la historia solo se emitió una vez en televisión

Dirigido por un joven Ridley Scott, costó en su rodaje casi un millón de dólares, a lo que hay que añadir otro millón por emitirlo

Curioso el caso de un anuncio que cambió el curso de la historia entre las empresas tecnológicas más importantes del mundo en ese momento. Tenemos que retroceder hasta 1984, unas fechas en las que Steve Jobs, propietario de Apple, seguía apostando por sus Macintosh intentando desbancar a IBM, quien mantenía el monopolio en la venta y distribución de ordenadores personales.

En 1984, en pleno descanso de la Super Bowl, en el momento de mayor audiencia televisiva del año, con cien millones de norteamericanos frente al televisor, Jobs presentó su anuncio del Macintosh. El anuncio, dirigido por un joven Ridley Scott, costó en su rodaje casi un millón de dólares a lo que hay que añadir otro millón como pago por emitirlo esa noche.

La secuencia de un minuto reproduce la distopía del universo creado por George Orwell en su novela 1984, precisamente el año en curso en aquel momento. Hay que recordar que esta novela describe un mundo donde todo es controlado por “el Gran Hermano”, una autoridad que limita todo tipo de libertades o desarrollos personales, un mundo en el que todo es gris, plano, carente de personalidad, donde todos los ciudadanos viven subyugados.

Así, Jobs quiso representar que mientras el “Gran Hermano” reproduce sus consignas en una gran pantalla, es Apple la que aparece, representado por una mujer que, maza en mano, destroza su imagen. ¡Había convertido a IBM en el Gran Hermano! Quiso hacer ver que mientras IBM era un ente que todo lo abarca y todo lo controla, Apple era el único foco de resistencia, la única esperanza para una humanidad que, de otro modo, estaría abocada a la sumisión.

Steve Jobs contrató un único pase de ese anuncio, no se volvió a ver más en televisión en un año que sin redes sociales, volver a reproducirlo o compartirlo se limitaba a quien lo hubiera grabado en VHS. El anuncio se viralizó por quienes lo habían visto y por a quienes se lo habían contado, magnificándose sobre manera, no en vano es aún hoy considerado como el mejor anuncio de la historia. Un hito en la televisión, en una palabra, ‘Jobs’.