Enoturismo y Emoturismo en la Denominación de Origen Jerez

Los datos confirman que en nueve años, casi se ha triplicado el número de visitantes a las bodegas y museos de las rutas del vino en España

Por: Mercedes Orellana González, Técnica en Empresas y Actividades Turísticas y experto en Comercio Internacional

En los últimos años hemos notado un notable incremento de los viajes con motivaciones gastronómicas y enoturísticas. Y es que nuestra D.O. está a la altura, por ejemplo, de los itinerarios franceses e italianos, en este tipo de actividades que ofrecen experiencias únicas con gran e inolvidable impacto, es decir, lo que hoy se llama Emoturismo, o turismo de las emociones. (No en vano, la Universidad de Cádiz ha estudiado recientemente el componente importante de evocación emocional que tiene el vino de Jerez, y la cultura que lo rodea).

Los recuerdos que dejan este tipo de viajes enoturísticos son difíciles de olvidar; nuestro clima, paisaje, gastronomía, y esa idiosincrasia tan peculiar que nos define, hace que muchos visitantes quieran conocer de primera mano, las bondades de nuestro destino.

El turismo del vino y las emociones a menudo van juntos de la mano, y ahora que estamos teniendo un creciente y significativo reconocimiento de nuestra riqueza enogastronómica, es importante que todos los actores que forman parte del escenario enoturístico y gastronómico de la D.O. Jerez, se unan para ser más sólidos y complementarios.

Un rico y ancestral patrimonio enogastronómico como el nuestro, ayuda a definir una imagen de marca de destino. Pero además de esto, nuestra comarca posee bienes históricos y artísticos de gran valor. Es por ello que las iniciativas públicas y privadas, deberían hacer un esfuerzo mayor para poner en total coordinación a estos tres factores en los territorios con más potencial turístico en general, buscando así mismo consenso para mejorar la organización y diversificación de la oferta, evitando el riesgo de repetir las mismas actividades en este sector.

El turismo en general es algo muy vivo, y sujeto a las nuevas tendencias que se dan en la sociedad. Por ello hay que adaptarlo a los gustos del visitante, para que pueda encontrar esa experiencia especial que busca, siempre intentando proporcionarle el 100% de satisfacción.

Por nuestra parte, como destino receptor, debemos enfocarnos firmemente en un enoturismo que evolucione hacia la calidad, e insistiendo en la profesionalidad del servicio en la atención al turista.

Los datos confirman que en nueve años, casi se ha triplicado el número de visitantes a las bodegas y museos de las rutas del vino en España, lo que nos dice que el enoturismo está en pleno auge.
En nuestra ciudad, por increíble que parezca, aún no se ha creado el Museo del Vino, y aunque el gobierno local se ha pronunciado tímidamente sobre este asunto, la realidad es que todavía no existe un centro donde se pueda aprender a conocer nuestras tradiciones, bodegas, campiña, etc, en definitiva, la cultura que rodea a nuestro vino más universal.

Estamos en un momento en el que el viajero cada vez valora más la experiencia y lo que le ha hecho sentir, por ello nuestra zona gana cada vez más adeptos, deseosos de venir a visitarnos.
Y es que este tipo de viajes al final se convierte en algo más, pues se transforman en una experiencia llena de momentos inolvidables.

Aquí además tenemos la suerte de contar con nuestro singular producto estrella, el vino de jerez, que algo tiene de especial, pues las personas que lo conocen y aprecian, son capaces de venir a veces desde bien lejos para disfrutar de este tesoro líquido y versátil, de las experiencias que lo acompañan, y del descubrimiento de matices nuevos y diferentes.

Un recorrido por nuestra maravillosa campiña y bodegas, es de esos que marcan una impresión profunda en la memoria del turista que nos visita, llevándose de vuelta a sus países de origen esos buenos momentos que dejan huella para siempre.

Ya el año pasado tuvimos muy buenos datos turísticos, pero vamos a intentar que éste sea mejor en lo que se refiere a la recepción de visitantes relacionados con el asunto enogastronómico, siempre orientados a transmitir la cultura del sherry, y a hacer todo lo posible para que el viajero se entregue y disfrute de las diferentes actividades que se pueden llevar a cabo en el triángulo del jerez superior.

Hagamos que el buen vino y las emociones estén asegurados cuando se visita la D.O Jerez-Xérès-Sherry.