Cristóbal Reyes: “Lo único que me motiva para torear es el toro”

Entrevistamos al novillero con caballos jerezano para repasar su temporada de 2018

Cristóbal Reyes es ahora mismo el único novillero con caballos en activo con que cuenta la afición de Jerez. No es fácil pasar al escalón alto de la novillería y lo tienen menos fácil una vez que pasan. Las novilladas escasean, en espera de alguna reforma que ayude a mejorar el panorama. Mientras tanto, los novilleros luchan por hacerse un hueco en los carteles, escasos, que se componen por empresarios que no miran la labor de promoción de jóvenes valores. En todo caso, los circuitos se suelen tejer por el norte de España y el sur de Francia. Por ahí se mueve Cristóbal, al que invitamos a repasar su temporada para los lectores de elMira.es. Es la segunda entrevista que nos concede: ya lo hizo en vísperas de su debut con picadores.

Cristóbal, debutaste con caballos en Riscle (Francia) el 5 de agosto de 2017

No sabía qué iba a pasar, pues no sabía si estaba preparado. En Riscle la novillada, grande, era de una ganadería considerada torista. Me asaltaban las dudas por todos lados pero tenía una gran fe. Una vez en la plaza, estaba feliz porque debutar con picadores era una cosa grande, era el sueño de aquel niño becerrista que fui. Tuve ovación y ovación; pese a no cortar orejas dejé buenas sensaciones en Francia y pude repetir por aquellas plazas, gracias a mi amigo Christian Lamoulie, que me facilitó debutar en Francia.

El 30 de septiembre actuaste en Guadarrama

La de Guadarrama era mi segunda novillada y no me la esperaba, pues me llamaron seis días antes del festejo. Al organizador le recomendaron mi nombre y, como no encontraban un novillero que encajara en el tercer puesto, me llamaron a mí. Era mi presentación en España con picadores, pero me lo tomé como mi despedida pues no había encontrado apoderado y había estado todo el verano en las capeas por esos pueblos de Dios. Veía un futuro incierto, aunque esa tarde me cogió bien y tiré adelante con el festejo. El lote no me embistió, pero, con la entrega, la gente quedó contenta; en el primero llegué a cortar dos orejas con petición de rabo y en el segundo el fallo con la espada me redujo todo a una ovación. Quedé triunfador de la feria. Ese esfuerzo que hice me dio fruto; ahí el organizador de esa feria se convirtió en mi apoderado.

¿Hubo algo más ese año?

Toreé dos festivales en Francia, el 29 de octubre en Gimeaux y el 19 de noviembre en Rion de Landes, porque mi amigo Christian Lamoulie se había preocupado de hablar con las empresas para que me vieran en el debut con caballos. En Gimeaux alterné con Javier Cortés, Maxime Solera y Tristan Espigue, con ganado de El Campo; mi novillo era rebrincado pero conseguí asentarlo.

En el segundo festival alterné con matadores de toros como Rafaelillo, Juan Bautista y Emilio de Justo y el novillero Yon Lamothe, con reses de Jalabert Hermanos. En los festivales el animal era más chico y, después de lo de Guadarrama, iba más tranquilo, sabía que no me iba a quedar olvidado y parado; pude torear los dos novillos como me pidieron que los toreara y corté una oreja en cada festival.

¿Cuánto festejos han sido en 2018?

En 2018 he tenido once novilladas y un festival. El primer festejo fue en Boujan Sur Libron, el primero de julio, con novillos de Raso del Portillo. Por ser la primera novillada y por la tipología torista de la ganadería, llevaba bastante preocupación pero, tras vestirme de torero, se me convirtió en motivación y la tarde resultó buena. En el primer novillo di una gran dimensión aunque era muy complicado; entrando a matar me cogió y me partió una mano, recibiendo ovación.

En el segundo salí de la enfermería y si no lo hubiera pinchado habría cortado las dos orejas; corté sólo una oreja pero dejé buena sensación y la gente habló bien de mí, lo que me permitió tener la siguiente novillada el 4 de agosto, en Riscle, donde tuve mi bautismo de sangre con ganado de Cuillé. El primer novillo pegaba muchos cabezazos pero yo soy también muy cabezón y me volví loco, ganándome tres o cuatro volteretas fuertes. El segundo era bueno y fue de los que me han dejado torear bien con el capote; como creía que tenía ganadas las dos orejas me tiré derecho a matar pero me pegó una cornada de tres trayectorias, me levanté y volví a pinchar, perdiendo los trofeos.

La tercera novillada fue en Cerceda, el 1 de septiembre

 Tuve que cortar la recuperación de la cornada para reaparecer en Cerceda. Era novillada concurso y fue una de las tardes más duras de la temporada, aunque conseguí una ovación. No había digerido el tiempo que estuve en la cama; no lo vi claro, estuve mal y me harté de llorar.

El 5 de septiembre te esperaban en el Alfarero de Oro

Después de la novillada de Cercera, que moralmente me dejó tan mal, pasé tres o cuatro días interminables con dudas y miedos. Seguían las curas y ver supurar las heridas cuando tienes que vestirte de torero, eso, es de superhéroes, pero tenía que venirme arriba porque esperaba lo más importante, que era el Alfarero de Oro en Villaseca de la Sagra. Llegué allí con la idea de ver qué pasaba, no por ganar el Alfarero de Oro sino por ver si era capaz de sobreponerme.

Aquel día se puso duro pero me enfrenté a los de Dolores Aguirre como si no tuvieran ese hierro; si no hubiera sido por la espada… Habría cortado cuatro orejas pero me quedé en ovación por el sainete de la espada. Hablé con el organizador y me dijo que si los hubiera matado bien habría ganado el Alfarero.

¿Qué pasó en Calasparra el día 6?

En Calasparra hubo una novillada de Prieto de la Cal. Con la espada había momentos en que era un calvario Ha sido muy duro ver toda la temporada cómo hacía un esfuerzo con esa clase de toros. El primero era violento y malo; daba saltos a la cabeza pero estuve en gallo de pelea. La tarde se ponía cuesta arriba y en el segundo decidí ir a porta gayola, con la mala suerte de que el novillo al poco se echó. Sin embargo, las sensaciones fueron muy buenas, por la actitud que le puse.

El 8 toreaste en Guadalix de la Sierra

En Guadalix de la Sierra quedé triunfador de la feria. Me sentí muy cómodo porque allí los aficionados son miembros del tendido 7 de Las Ventas y son receptivos a mi forma de torear. Fue todo muy bien porque con el primer novillo, de Los Lastrones, me encontré a gusto y le corté las dos orejas. El otro era de Rodríguez Montesinos, muy duro, de los que te hacen pensar; lo lidié a la antigua pero me cogió y me quería comer. Salvé la papeleta, lo maté y di la vuelta al ruedo. Esa tarde me dio aire para seguir.

El día 9 hubo un festival en Mocejón

Ese festival fue una ruina, qué día más malo. Alternaba con Fernando Robleño, Esaú Fernández, Javier Cortés y Luis David Adame y llegué al pueblo el último, porque había toreado el día anterior. Los cinco novillos eran de la misma ganadería, pero el mío salió toreado y los demás toreros lo sabían. Esaú me lo dijo: te han dejado ése porque está toreado, que lo han toreado en el campo. Salió y se emplazó; con el capote le pude, pero luego, con la muleta, no era un toro, era un caimán. Una vez me quitó la muleta y fui a por otra; había un subalterno a un metro y no le hizo caso sino que me persiguió desde lejos. Cogió a todo el mundo, lo pinché varias veces y a cada vez, sálvese quien pueda. No sabía cómo matarlo y decidí renunciar, pero al darle un pase de pecho aproveché la vuelta y le metí en el costado. Incluso me pidieron la oreja. ¡Qué mal rato pasé!

Después vinieron tres actuaciones consecutivas

La siguiente actuación fue el día 14, en Riaza; la novillada era de La Quinta y estuve técnicamente bien pero anímicamente mal, influido por el mal rato de Mocejón. El día 15 viajé a Becerril de la Sierra, para una novillada de Retamar; ahí estuve bien y, aunque el primero era bravucón, le corté una oreja pero en el segundo di aún mejor dimensión, más reposado, y habría cortado las dos orejas de no haber sido una vez más por la dichosa espada, por lo que me conformé con una ovación. El 16 la cita era en San Agustín de Guadalix con una novillada de Partido de Resina (no han sido ganaderías fáciles las que he toreado); al primero lo toreé muy despacio, con cabeza, y otra vez falló la espada, pero en el segundo, complicado, estuve bien y le metí la espada a la primera, por lo que conseguí una oreja.

Dichosa espada

Por la espada he perdido muchas orejas y podría haber salido a hombros en todos los sitios, aunque todo está encadenado. Todos los que tienes al lado quieren que mates a la primera y todos me dicen por aquí o por allí, pero me entran ganas de decirles “toma la espada y mátalo tú”. Hay veces que creen que te dan consejos pero no dejan desarrollar; ¿crees que yo no quiero matar al novillo? Tengo un oído fino para escuchar lo que está bien dicho y sé cuándo alguien habla para aparentar que sabe o cuándo busca el bien mío. Éste es un mundo complicado y hay pocos que puedan saber algo; no aguanto que me griten lo que tengo que hacer cuando estoy delante de un animal.

Luego vino Moralzarzal

Sí, fue el día 24 cuando estuve en Moralzarzal. Mis sensaciones fueron muy buenas esa tarde; me dio mucho. Le pegué un pinchazo y una estocada a cada uno de los dos novillos. Eso era un progreso, porque en las otras tardes entraba cuatro o cinco veces. El descanso de los días previos me dio relajación y ganas, con lo que pude vencer mis miedos. Mi temporada se ha basado en la entrega. Fui a porta gayola y en todo puse la máxima disposición y pureza. Recibí una cornada del segundo en el gemelo pero no me dolió nada. Me operaron en la Uvi y no pasó nada en ese momento, pero los siguientes días lo pasé mal.

En Guadarrama fue la última

Tenía el compromiso de Guadarrama para el día 30. Estuve cuatro días que no podía mover la pierna; la plantaba y se me abría la herida, rabiando de dolor. Me dieron a elegir la novillada, cosa que me ocurría por primera vez, y elegí la de Montealto. No quería dejar pasar esa fecha aunque estuve con las grapas puestas hasta el 10 de octubre y toreé con los puntos de las dos cornadas. Lo pasé mal porque no me podía mover. En el primer novillo estuve correcto. En el segundo me fui a porta gayola sin poder levantarme; hice el quite; ese novillo me embistió y me dejó torearlo despacio; lo toreé fácil. Sabía que le cortaba las orejas, pero entrando a matar me cogió por el pecho y me tiró contra las tablas dos o tres veces, dejándome k.o. Le pegué un espadazo y le corté una oreja con petición de la segunda. Se volvió a hablar de mí; la gente vio que había un chaval quería ser torero, que eso era y es mi única preocupación.

¿Te han quedado secuelas de la cornada de Riscle?

En Riscle el novillo me partió el adductor y el iliopsoas, llegando al hueso de la cadera. He tenido los puntos hasta octubre y me han tenido que operar siete u ocho veces. Cada vez que toreaba los puntos se me abrían. Ahora bien, no me ha quedado nada afectado, no ha quedado secuela, salvo alguna molestia al ponerme el traje. Los puntos interiores todavía me molestan un poco.

Cristobal Reyes | Por Marciano Breña

¿Qué trofeos has ganado?

He ganado tres trofeos. El de Guadalix de la Sierra me lo entregaron el 23 de noviembre. En Rion de Landes fui el triunfador de la feria. En Boujan Sur Libron me reconocieron como la mejor faena y el trofeo me lo van a entregar uno de estos días. Tendría que haber ganado más trofeos.

¿Tienes segura alguna plaza para la siguiente temporada?

Seguro no hay nada. Cuento con ir a Guadalix de la Sierra y a casi todos los sitios donde he estado este año, menos en Calasparra. Este año recibí dos o tres llamadas para ir a Madrid pero dije que no, por no verlo oportuno; sin embargo ahora sí voy a ir a Madrid aunque la empresa dirá la fecha. Este mundo es muy complicado; lo único que me motiva para torear es el toro, que es el único que dictamina la verdad, pero lo demás tiene mucha falsedad. Para ser torero hay que estar loco.

Cristobal Reyes con Marciano Breña

Acabamos. ¿Cómo resumes la temporada 2018?

En 2018 he tenido once novilladas y un festival. Ha sido como yo esperaba, y sabía que estaba solo artísticamente; no tenía a nadie y moralmente soy bajito aunque he tenido que tirar de coraje. Ha habido momentos buenos y momentos duros, pero en resumen no ha sido mala temporada.

La temporada no ha sido mala pero tampoco ha sido fácil. Esperemos que la próxima tenga menos obstáculos. Nos despedimos de Cristóbal Reyes, deseándole toda clase de éxitos y que pueda llegar a la alternativa. Jerez necesita un torero.