Quedan dos años para las Elecciones Municipales

Los alcaldes y concejales que el 25 de mayo de 2015 tomaron posesión llegan al ecuador de sus mandatos

  • Los partidos comienzan a engrasar sus maquinarias de cara a unos comicios que se antojan especialmente duros

Los ayuntamientos de la Bahía de Cádiz se despertaron la mañana del 26 de mayo de 2015 con una situación muy diferente a la que habían vivido cuatro años atrás. Entonces el denominado efecto ‘Marea Azul’ había aupado al PP al frente de la mayoría de estas localidades, pero tras cuatro años, la situación dio un vuelco, especialmente por la aparición de los dos nuevos partidos: Podemos y Ciudadanos -especialmente el primero-, y por el desgaste sufrido por la formación conservadora tanto en el plano municipal como en el nacional, donde el ejecutivo de Mariano Rajoy tuvo que enfrentarse a los que quizás hayan sido los años más duros de la última crisis económica.

De las cinco principales localidades de la Bahía de Cádiz, a principios de mayo de 2015 el PP gobernaba en cuatro de ellas, en Cádiz con mayoría absoluta, y en El Puerto, San Fernando y Chiclana en coalición con otras fuerzas políticas, concretamente el extinto PA en los dos primeros casos y el desaparecido Partido Vecinal Regionalista en el tercero. Puerto Real estaba gobernado por el PA, partido que en 2011 canalizó el descontento tanto con el PSOE a nivel nacional como con IU a nivel local, toda vez que La Villa siempre ha sido un histórico feudo de la izquierda donde el PP siempre lo ha tenido muy complicado en términos electorales.

Tras las elecciones del 25 de mayo de 2015, se produce un vuelco en la situación: El PP pierde en San Fernando y Chiclana donde se impone el PSOE y, en Cádiz y El Puerto queda en mayoría minoritaria y con opciones muy complicadas de hacerse con dichos gobiernos. El PA en Puerto Real viviría una situación muy similar al PP en Cádiz y El Puerto, ganó, pero para establecer una mayoría de Gobierno debía recurrir a un complicado pacto.

El PSOE obtendría las alcaldías de San Fernando y Chiclana estableciendo pactos que auparon a Patricia Cavada y a José María Román con el bastón de mando. El también socialista David de la Encina lograría la Alcaldía portuense gracias a un pacto con IU y la marca blanca de Podemos. El partido morado en coalición con los ecologistas de Equo obtenía el Gobierno municipal de Puerto Real toda vez que IU no aceptó unirse al PSOE y al PA para perpetuar a Maribel Peinado al frente de La Villa. Y en la capital, José María González ‘Kichi’, cabeza de lista de ‘Por Cádiz sí se puede’, agrupación electoral auspiciada por Podemos, llegaba a un pacto con IU -bajo el nombre de Ganar Cádiz en común- y gracias a los votos del PSOE, arrebatan al PP de Teófila Martínez una Alcaldía que mantenían desde 1995, dando lugar a uno de los llamados ‘Ayuntamientos del cambio’.

Llegados al ecuador del presente mandato corporativo y, con la inmensa mayoría de las piezas del puzzle de cara a los próximos comicios locales no confirmadas pero sí dispuestas, es el momento de analizar la situación que cabe esperarse dentro de dos años.

Cádiz

El día que José María González ‘Kichi’ salió al balcón de San Juan de Dios con el bastón de alcalde a saludar a la multitud de sus simpatizantes que lo esperaba en la céntrica plaza gaditana no es ficción afirmar que en un buen sector de la sociedad gaditana “cundió el pánico”. Dos años después y con los pies en la tierra, la cosa no ha cambiado mucho: Cádiz sigue igual que como estaba antes de la llegada de ‘Kichi’ y sus problemas siguen siendo los mismos de siempre.

El nuevo Gobierno municipal no ha traído consigo grandes cambios, pero tampoco se ha pegado el “batacazo” que los más agoreros auspiciaban, “y es que es muy difícil tener un accidente cuando se circula a 20 por hora”. Sí que es cierto que poco a poco la figura del controvertido alcalde “va ganando más aceptación entre personas que no le habían votado”, matizan a este periódico fuentes consultadas, sobre todo porque ese caos que muchos anunciaban, nunca llegó, por lo menos hasta ahora.

Dada la situación política actual, José María González puede afrontar las elecciones de 2019 no ya sólo como favorito, sino como el que más opciones tendría. Tiene en su inexperto equipo un importante talón de Aquiles, pero también es cierto que llegados a este punto es el momento de que saquen músculo y se lancen a acometer algún proyecto importante y transformador, sobre todo encaminado al gran problema de la ciudad, el empleo.

A día de hoy no se sabe de forma oficial qué candidatos de otros partidos se batirán el cobre con ‘Kichi’. Casi se da por sentado que el PP volverá a apostar por Teófila Martínez, ya que en su actual equipo no hay nadie que haya logrado hacerle sombra. La ex regidora gaditana recibió ayer en el Congreso Provincial del PP el título de ‘presidenta de honor’, una mención que puede sonar a despedida… o todo lo contrario, como una proclama de intenciones. En poco tiempo los conservadores iniciarán sus congresos locales, en los que seguramente serán designados sus candidatos. La apuesta por Teófila parece bastante clara.

Pero el elemento clave que dirimirá la balanza del Ayuntamiento gaditano para un lado u otro será de nuevo el PSOE. Hasta hace una semana, Fran González era un candidato más que amortizado, pero la victoria de Pedro Sánchez al frente del PSOE federal ha insuflado vida al gaditano que, contrariamente a las corrientes dominantes de la Provincia, mostró desde el principio su apoyo a Sánchez. Fuentes consultadas por este periódico aseguran que los planes políticos de González no pasaban por repetir como candidato a la Alcaldía, pero las circunstancias han cambiado drásticamente y puede que en Gaspar del Pino, agrupación donde Pedro Sánchez logró imponerse en una Provincia que se decantó por Díaz, vean ahora con buenos ojos que Fran González sea candidato, toda vez que para el congreso local ya había una candidatura dispuesta a derrocarlo.

Con respecto a Ciudanos, el cuarto partido en liza en Cádiz, tiene actualmente un perfil muy bajo como oposición, no tienen mucho peso específico en la ciudad y a priori no parece que puedan contribuir a que el Gobierno local sea de un signo u otro.

San Fernando

Si bien Patricia Cavada vivía una situación de aparente tranquilidad en La Isla, los acontecimientos se le han ido precipitando: La dimisión de su concejala de Servicios Sociales, Ana Lorenzo, cuando los medios hicieron público cómo incitó a una familia a ocupar un piso de una entidad bancaria, ha provocado que la primera alcaldesa isleña de la historia pierda un importante punto de apoyo dentro de su equipo, pues Lorenzo era uno de los principales puntales donde cimentaba su gestión junto a Conrado Rodríguez y a Ignacio Bermejo. Ana Lorenzo, hija de la histórica política isleña Mª Jesús Castro, se iniciaba con Cavada en la vida política proveniente del sector privado y, como se ha referido antes, era uno de los puntales en los que se cimentaba la gestión pura y dura del equipo Gobierno. Por cierto que Ana Lorenzo fue el único miembro del Gobierno de Patricia Cavada que apoyó a Pedro Sánchez.

La recomposición del equipo y la capacidad de trabajo para tratar de sacar adelante alguno de los grandes proyectos pendientes de La Isla, como la rehabilitación del Palacio Consistorial, dirimirán si Patricia Cavada puede renovar la confianza de los isleños, siempre con permiso de los pactos a los que se puedan llegar, pues recordemos, los pactos llevan condicionando la composición del Gobierno isleño desde los tiempos de Antonio Moreno en los años 90.

La principal oposición de Patricia Cavada será el ex alcalde José Loaiza, que viene dispuesto a ser el primer alcalde en estrenar el viejo Ayuntamiento si la rehabilitación concluye a tiempo, amén de recuperar aquello que perdió hace dos años. Loaiza, sin estar confirmado de forma oficial, recibió hace semanas la bendición del propio Antonio Sanz en un comité local celebrado en La Isla. La elección del equipo correcto será vital en esta nueva batalla que librará el PP de San Fernando y que comenzará tan pronto termine su congreso local, que se celebrará dentro de un mes.

La actualidad política de La Isla es muy rica en matices, es por eso que los pactos de Gobierno son la única salida para establecer una mayoría en el Pleno. Nos centramos ahora en la figura de Fran Romero, primer teniente de alcalde y líder del desparecido PA. Nadie debe dudar de la ambición de este ya veterano político isleño. Hay que reconocerle su capacidad para mantener en 2015 los mismos resultados que en 2011 en plena decadencia del PA. Y cuando parecía que los pocos andalucistas que ocupaban cargos públicos se quedaban huérfanos y abocados integrarse en otros partidos, surge la nueva formación Andalucía por sí, que es donde parece que Romero tendrá el encaje para afrontar una nueva cita electoral. Es una incógnita qué recorrido puede tener Andalucía por sí, pero no es atrevido afirmar que, en La Isla y con Romero al frente, puede que sigan siendo clave para formar una mayoría de Gobierno.

En cuanto a Ciudadanos, todo el peso de la actividad municipal ha recaído en Mayte Mas toda vez que por estatutos, Javier Cano renunció para centrarse en su labor de diputado en Madrid. No obstante, se da por hecho que Cano, llegado al tiempo, volverá a ser candidato por su partido. ‘San Fernando sí se puede’, la marca local de Podemos, es una incógnita a día de hoy, sobre todo por el funcionamiento interno del partido, por lo que no se sabe seguro si su portavoz y anterior candidato, Ernesto Díaz, repetirá. A esto se añade la división interna que sufren después de que la concejal Inmaculada López abandonara el grupo municipal y pasara a no adscrita. López es actualmente la cara visible de un grupo crítico con la dirección local del partido denominado ‘Círculo Participación y Bienestar de Podemos’, pero al fin y al cabo, afín a Podemos.

El Puerto

Los activos del alcalde socialista David de la Encina subieron como la espuma cuando no le tembló el pulso al cesar a los concejales de Levantemos El Puerto -Podemos- con los que había suscrito un pacto al principio del mandato. Con un Gobierno en minoría, De la Encina no le queda otra vía que comenzar a sacar músculo y finalizar estos dos años que quedan dando solución a uno de los grandes problemas de El Puerto, como pudiera ser la revitalización del casco histórico, un páramo en el que proliferan los cascos de bodegas abandonadas.

El líder local del PP, Alfonso Candón centra la mayor parte de su labor política en su escaño en el Congreso de los Diputados en Madrid. No obstante, el presidente provincial de los populares, Antonio Sanz, afirmó en el último comité celebrado en El Puerto, que “Alfonso Candón es la persona idónea”. Sea como sea, en El Puerto, al igual que en San Fernando, los pactos suelen ser necesarios para conformar un ejecutivo local. En este caso, los aliados naturales del PP en El Puerto serían, por un lado, Ciudadanos, siglas bajo las cuales encontraron refugio gran parte de los antiguos Independientes Portuenses, y muy a tener en cuenta los pasos que pueda dar el concejal no adscrito ex del PA, Carlos Coronado.

Sea como fuere, la urgencia más imperante de El Puerto de Santa María es lograr que la ciudad sea para la Provincia y la Bahía ese referente turístico que ostentó en los años 80 y 90 y que hace décadas que perdió.

Chiclana

El alcalde de Chiclana, José María Román, ‘Chefi’ para los chiclaneros, acaba de resucitar, políticamente hablando. Su apoyo explícito a Pedro Sánchez anticipaba en los diferentes mentideros de la ‘ciudad del vino’ el fin de su carrera política. Algunas fuentes consultadas por este periódico incluso ya daban el nombre de la candidata a sustituirle. Pero parece que no, que aún Chiclana tiene Chefi para rato.

En estos momento, Román vuelve a estar colocado en el centro de la vida política chiclanera y sólo una decisión personal, inesperada y de última hora, provocarían que no se postulase a esa Alcaldía del número 1 de la calle Constitución en la que actualmente afronta su tercer mandato.

Hasta ahora, el idilio de Chiclana con el PP ha sido breve. Aquel pacto, calificado “contra natura”, que lograse Ernesto Marín en 2007 con IU, PA y PSA para impedir a Román Gobernar, finalizó muy pronto. Y la confianza que el empresario chiclanero se ganó en 2011 no logró aprobación en 2015. Marín ha cumplido su palabra y dos años después de perder las elecciones ha dado un paso al lado y no se presentará una tercera vez. Puesto que las diferentes agrupaciones del PP de Cádiz entran a partir de la semana que viene en calendario congresual, es posible que más pronto que tarde se sepa la identidad del militante -o no- del PP de Chiclana para disputar la Alcaldía. En estos momentos, los focos se centran en el perfil del actual presidente local, el abogado Andrés Núñez, famoso por su agresividad en los Plenos, pero a día de hoy nada se puede afirmar hasta que haya una confirmación oficial.

En menor medida respecto a El Puerto o San Fernando, el Gobierno de Chiclana ha ido dependiendo en los últimos años de los pactos con formaciones pequeñas. El actual arco político plenario de Chiclana lo completan los dos concejales de IU; los dos de la marca blanca de Podemos; Adrián Sánchez, que lidera la formación conocida como Ganemos, la cual Gobierna junto al PSOE; y el ex del PP y concejal no adscrito Stefan Schauer.

Puerto Real

La de La Villa es una situación bien complicada. Actualmente el Gobierno de Puerto Real está conformado por seis concejales de la agrupación electoral de Podemos, liderados por Antonio Romero como alcalde. Pero el peso de la gestión municipal descansa sobre los hombros de los tres concejales de Equo, cuyas áreas de gestión: Urbanismo, Medio Ambiente y Cultura-Fiestas absorben la mayor parte del presupuesto. A principios de mandato, una de las ediles de Podemos se vio obligada a dimitir al verse inmersa en un fraude por contratación indebida. Fue sustituida. A eso se le añade que el séptimo concejal logrado por Podemos es ahora no adscrito.

En el lado de la oposición se encuentran los siete concejales del extinto PA de Maribel Peinado, y los tres del PSOE de Elena Amaya. Y el único edil de la otrora fuerza hegemónica de La Villa, IU, que fue quien decantó el voto para que Podemos y Equo pudieran gobernar.

Tal y como se ha referido anteriormente, son los concejales de Equo, con Alfredo Charques como cabeza visible tras la marcha del entonces cabeza de lista, Iván Cansa -que dimitió de sus responsabilidades por cuestiones personales-, los que más están rentabilizando el pacto apuntándose los principales avances en la gestión municipal. “El equipo de Gobierno tiene muy malas relaciones entre ellos, sobre todo entre los miembros afines a Podemos, de hecho, el alcalde, Antonio Romero, no está muy claro que vaya a optar a revalidar su cargo”, afirma a este medio una persona, gran conocedora de la vida política de Puerto Real.

Es muy complicado en el ecuador del mandato vislumbrar qué candidatos repetirán. La lógica dice que Maribel Peinado, Jesús Plaza y el resto del equipo del extinto PA presentarían su candidatura bajo las siglas del nuevo partido Andalucía por Sí, pero cabe recordar que todos están pendientes del juicio por el asunto de la recogida de aceites, que puede terminar con varias inhabilitaciones y que muy probablemente salga antes de las municipales. La candidatura de Elena Amaya en el PSOE deberá confirmarse y deberá leerse en clave provincial e incluso nacional, pues Amaya pertenece al grupo que apoyo a Susana Díaz.

Queda por ver si el Partido Popular será capaz de generar un grupo de trabajo sólido de cara a las municipales y, de conformarlo, cómo logrará entrar de nuevo en la Corporación Municipal, pues los conservadores perdieron su representación en las últimas elecciones municipales.

Sin duda alguna, el asunto que marcará, en un sentido u otro, la vida política de Puerto Real en los próximos dos años es la gestión del Polígono de Las Aletas, un proyecto al que el municipio, y la comarca de la Bahía, fía su futuro a medio plazo, pero cada mes que pasa, más se complica su situación.