Chicho Ibáñez Serrador, Goya de Honor

La Academia de Cine reconoce su contribución al género del suspense y el terror

Una decisión tan justa como atinada. El dardo en el centro de la diana del reconocimiento. A tiempo, siempre. A través del tiempo, también. El polifacético director Narciso Ibáñez Serrador, más y mejor conocido por el gran público como Chicho, recibirá este año el Goya de Honor “por abrir el camino a toda una generación de cineastas españoles y por su excepcional contribución al cine de género”, según ha anunciado la Academia de Cine.

Asimismo la Academia de Cine reconoce su labor como creador de pesadillas “único y original” así como por su “contribución al cine fantástico, el de suspense y el de terror”. La obra de Chicho forma parte de el patrimonio cinematográfico español. Prolífico y además siempre dueño de un acento muy genuino. Un distintivo invariablemente de calidad. La voz de Chicho, tanto la suya propia como la de su timbre narrativo, suenan únicamente a él.

Autor de películas de culto del cine de género como ‘¿Quién puede matar a un niño?’ y ‘La residencia’, Ibáñez Serrador contribuyó en gran medida a popularizar el cine de terror y fantástico en España influyendo a directores de la talla de Juan Antonio Bayona, Rodrigo Cortés, Alejandro Amenábar, Álex de la Iglesia, Jaume Balagueró, Mateo Gil, Enrique Urbizu o Paco Plaza.

Junto a los cinco últimos desarrolló en 2006 ‘Películas para no dormir’, serie de seis “tv movies” de terror, de las que Ibáñez Serrador dirigió ‘La culpa’. Narciso Ibáñez Serrador (1935, Montevideo, Uruguay) es el hijo único de la pareja de actores Narciso Ibáñez Menta y Pepita Serrador. Curiosamente fue criado entre giras y escenarios.

Era un niño dado a los libros: no en balde, y debido a una enfermedad que padeció de chiquillo, se convirtió en un ávido lector y desarrolló su vocación intelectual. Su producción, en puridad, puede considerarse de culto. De amplias minorías.

La Academia reconoce asimismo, como parte de su brillante sello de identidad, el humor, el humor fino, el humor de doble filo, el humor que destilaba además en las presentaciones previas e introductorias a cada capítulo de ‘Historias para no dormir’ o en los ciclos de ‘Mis terrores favoritos’, a los que aportó “un toque de ironía y comedia”. Ironía inteligente. Muy inteligente.