OT cae en su propia trampa

El talent musical se ve obligado a un necesario descanso de cara a 2019

Lo veníamos anunciando por activa y por pasiva en las críticas televisivas que MIRA ha ido publicando de cada gala de OT 2018. Algo de fondo o de trasfondo estaba fallando estrepitosamente en esta edición del programa, del concurso, del talent, que hizo furor antaño. Y que incluso resurgió de sus cenizas el pasado año en la así denominada segunda etapa (tras el paréntesis de bastantes años de ausencia de la parrilla -ausencia con visos de finalización definitiva-).

A la televisión se le ha venido denominando -en sentido figurado- como la caja tonta. No nos atrevemos a verificar la exactitud o no de tamaño calificativo. Empero sí es cierto – de todas a todas- que el espectador medio, que los espectadores grupales, que los televidentes en sentido estricto, no lo son. Nunca lo fueron. En su mayoría o en su minoría. No: no fueron tontos. Ni antes ni ahora. Y OT escondía guiños demasiado enlatados para audiencias potencial y pretendidamente sumisas. Pero el tiro ha salido por la culata.

Ni se puede ni se debe teledirigir un absurdo adoctrinamiento ideológico –no era el formato ni se trataba del target de público- ni tampoco imponer un mecanismo ficticio se votos que más pronto que tarde quedó al descubierto. De otro lado el alumnado ha pecado de excesiva rebeldía mal entendida. A veces confundiendo la seguridad con otro tipo de actitudes impropias de la veneración -agradecida veneración como oportunidad única- que conceden -selectivamente- las cámaras.

La sensatez ha imperado y el director de contenidos, canales y programas en TVE, Toni Sevilla, ha tenido que anunciar que no habrá una nueva edición del talent musical de forma inminente. “Creemos que OT debe descansar”, ha afirmado. “Tenemos que cuidar este formato y tiene que recorrer un poco más de tiempo para la próxima edición”. Los índices de audiencia no han sido los esperados.

Toca tiempo de análisis. Afortunadamente hubo una rectificación in extremis pero siempre a tiempo: Famous fue el justo ganador. El formato de OT no está agotado. Lo que sí agota es la utilización, la instrumentalización, que ha querido hacerse de un concurso noble y siempre ajeno a todo pespunte político. Hay quienes han confundido el atún con el betún. Para dar el cante. Un cante para instrumentos desafinados.