lunes 29/11/21
Cofrade

Jueves de Pasión: nostalgia del primer nazareno

Jueves de Pasión: nostalgia del primer nazareno

Recreación de una jornada que estrena olor de Semana Santa

Jueves de Pasión en la ciudad. En una ciudad de asfalto desértico. Y que es naturaleza externa en el vacío de calles con nombres. La vida gravita indoor. ¿Quién lo dijera el pasado año 2019 cuando tal día como éste el concepto de las vísperas era un gozoso canto de preludio de los días santos?

Hermandad-de-Bondad-y-Misericordia-Jueves-de-Pasión-Semana-Santa-Jerez-2017 | JC Corchado

Nada ha cambiado sino la tempestad de este virus que ha desdibujado la ambientación plástica de una catequesis sobre el arrimo, sobre el asomo, sobre el repeluco del primer nazareno que alcanza nuestra vista tan ávida de emociones. Tan ávida de solos de cornetas y de tiempo detenido en los sones del primer rachear de costaleros.

El cofrade de Jerez es el mismo en este Jueves de Pasión. Sólo cambia el respiro externo. La ubicación de la muchedumbre. La sociología del ambiente. La morfología de las masas. La estampa social de la piedad popular. El cofrade es el mismo, sí, pero ahora permanece donde debe: puertas adentro. Como gesto solidario por el prójimo.

El cofrade se imagina y se recuerda en este Jueves de Pasión de los penúltimos calendarios. Aún repartiendo cédulas de sitio en su cofradía. Aún apretando los últimos tornillos. Aún entregando las últimas túnicas nazarenos. Aún recogiendo el nuevo capirote de rejilla que acababa de encargar.

Los programas de horarios e itinerarios ya en el bolsillo de la mejor previsión. La ropa planchada para el trajín de todo lo que se avecina. Los planes ya trazados: dónde ver cada cofradía y cuántas veces verlas. Repasando mentalmente hasta el último detalle que ni por asomo debe olvidar. ¿Recogió ya la túnica lavada y planchada de la tintorería?

En el Jueves de Pasión ya suele oler a Semana Santa. Pero oler de veras. Nada de frasecilla metafórica. Huele porque el incienso ya salta a los espacios de un itinerario de cortejo nada imaginario. Huele porque el aroma del recuerdo deviene a su antojo en la hora exacta del gozo. Huele porque el olfato sabe distinguir la colonia del ayer del jazmín del hoy…

Primera salida procesional y, por ende, primeros rostros anónimos, primeros síntomas de bullicio en las aceras, primeras túnicas (hoy inspiradas en la Orden de San Juan  de Dios), primeros llenos arropando de nuevo a la Hermandad de Bondad y Misericordia. Primeras calles clásicas como Chancillería y Gaitán… Nostalgia de lo no vivido.

Primeras marchas. Primeros costaleros. Primeras anochecidas. Primeras prisas. En el anhelo del cofrade que hoy permanece en su casa ha vuelto a salir Bondad y Misericordia. Porque también un acto de bondad colectiva es quedarse en el hogar por el bien de todos sin excepción. Nada ha cambiado. La cofradía primera vuelve a hacer estación de penitencia. Así lo dicta la retina de quien bien supo visualizarlo. La retina de una melancolía abierta.

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