lunes 29/11/21

Un niño de 4 años muere mientras duerme la siesta en la guardería

Un empleado tenía que vigilar a los niños pero no lo hizo

Un hecho terrible. Inexplicable, de entrada. Un niño de cuatro años ha muerto de forma trágica en la guardería mientras estaba echando una siesta. El pequeño ha sufrido una infección vírica que le ha afectado a los pulmones. Ahora se han sabido las causas y se ha publicado. La noticia conmociona.

Los hechos ocurrieron el 14 de diciembre del 2018 en Cork (Irlanda). Resulta que el niño sufría un trastorno del espectro autista, principalmente no verbal, y tuvo el accidente cuando los profesores estaban afuera comiendo. Todo sucedió de manera muy inesperada.

Con todo, el suceso no está libre de culpabilidad. La normativa que tenían que seguir los trabajadores era entrar en la sala donde duermen los niños y hacer una revisión cada 10 minutos, pero, según parece, sólo echaron un vistazo. Una rápida ojeada. Un visionado fugaz.

Cuando alguien fue a ver al pequeño Cillian, que estaba durmiendo de lado, descubrió que ya no respondía. Sorpresa funesta. El niño tenía un velador de necesidades especiales que lo acompañaba durante gran parte de su día, pero se marchó dos horas antes, dejando al niño a cargo de los trabajadores. Mala gestión.

Tras la muerte del pequeño, la guardería donde estaba apuntado pasó una auditoría, y todo apuntaría a una falta de rigor con la política de sueño seguro que tienen que cumplir los centros. La política de sueño seguro. Falta de rigor. Negligencia. El padre del niño ha asegurado que su hijo "fue abandonado en la sala".

Aquel día aciago, tan lleno de fatalidades, el hombre recibió la peor llamada de todas anunciándole que el pequeño estaba inconsciente. A toda velocidad fue al Hospital Universitario de Cork, donde fue trasladado su hijo. Pero "ya no estaba", ha explicado. Por otra parte, su velador ha asegurado que, cuando se marchó del centro, dejó al niño tranquilo en su rincón favorito. "Sus mejillas estaban rosadas", ha dicho, y se fue después de comentar al resto de los trabajadores que Cillian estaba durmiendo.

La desgracia ya era un hecho. Cuando, tras un rato, una persona se dio cuenta de que el pequeño no respiraba, se activó la alarma y se le intentaron hacer maniobras de reanimación cardiopulmonar. El nerviosismo imperó. La tensión crecía por segundos.

Finalmente, según han informado fuentes del hospital donde ingresó, Cillian murió de una parada cardiorrespiratoria provocada por una miocarditis y una neumonía bronquial bilateral mohosa. La doctora que llevó el caso ha detallado, con conocimiento de causa, que es probable que el niño no presentara síntomas visibles de lo que le pasaba y, por lo tanto, su muerte sería natural. ¿Natural?

No obstante, los padres de la criatura creen que el personal de la guardería tendría que haber comprobado cómo estaba su hijo mientras dormía. Y no les falta razón.

Según ha conocido el tribunal que ha juzgado el caso, tanto la propietaria del jardín de infancia como dos trabajadores estaban celebrando una comida de Navidad el día que el pequeño Cillian murió. Así las cosas, un cuarto empleado tenía el encargo de vigilar a los niños, pero no lo hizo.

Negligencia al canto. La dirección del centro ha manifestado que este suceso es inusual, y que en mayo del 2018 pasaron una inspección completa. Además, desde el accidente, un experto ha vuelto a ratificar que el centro cumple con todas las normativas.

Un niño de 4 años muere mientras duerme la siesta en la guardería