La comunidad andaluza continúa siendo referente en España por sus actuaciones. De esta manera, el Consejo de Gobierno ha aprobado el I Plan Integral de Atención Temprana de Andalucía (Piata) para el periodo 2025-2029, que nace con el objetivo de mejorar la detección precoz, la prevención, la intervención sociosanitaria y la incorporación social de los menores de seis años con trastornos del desarrollo o en riesgo de presentarlos, garantizando una atención integral y de calidad a las familias.
El referido Plan Piata establece como meta la implantación de un sistema "innovador y flexible", apoyado en las tecnologías de la información, que permita "un cambio permanente" en la manera de abordar la atención temprana. Con un presupuesto estimado para su desarrollo de 16.927.504,58 euros para los próximos cinco años, el plan refuerza la coordinación entre instituciones, optimiza la gestión de los recursos públicos y asegura una mayor eficacia en la respuesta.
A este respecto aclara que ha nacido después de un "amplio proceso participativo" en el que han intervenido profesionales de la sanidad, la educación y los servicios sociales, entidades del sector, colegios profesionales, asociaciones de familias y ciudadanía en general. El documento se articula en torno a tres líneas estratégicas. La primera, centrada en la promoción y la prevención, busca anticiparse a los posibles trastornos del desarrollo y atenuar sus consecuencias.
Desarrollo del Plan Piata en Andalucía
Uno de sus fines es incrementar en un 25% la detección temprana de señales de alerta de trastorno del espectro autista en menores de tres años; aumentar la identificación de factores de riesgo en menores de dos años y garantizar que todas las familias en el sistema reciban atención especializada, así como incrementar la atención en los servicios desde un 7,5% hasta el 10% de la población menor de seis años. La segunda línea estratégica se orienta a la gestión, la intervención y la coordinación, buscando optimizar los procesos y procedimientos para ofrecer una atención coordinada.
Asimismo se persigue reducir los tiempos de respuesta y se incluyen medidas para ajustar los recursos humanos a la demanda, reforzar la continuidad asistencial tras el alta por edad y mejorar la satisfacción de las familias. La tercera línea estratégica se centra en la gestión del conocimiento y la innovación.
Por otra parte, el Piata se desarrollará mediante dieciséis programas específicos que abarcan desde la formación de profesionales sanitarios, sociales y educativos hasta la creación de protocolos de detección en el ámbito escolar, comunitario y familiar. Entre ellos destacan:
- La puesta en marcha de un paquete pedagógico de teleformación sobre señales de alerta de autismo
- La elaboración de protocolos educativos para alumnado de cero a seis años
- La inclusión de contenidos de detección de TEA en los cursos de los servicios sociales comunitarios
- La difusión de materiales de apoyo a familias a través de la Ventana Abierta a la Familia y del Observatorio de la Infancia, así como la actualización de los procesos asistenciales integrados para recién nacidos de riesgo
Planes de formación específicos en Andalucía
Por otra parte, otros programas del plan buscan reforzar la participación de las familias en los procesos de intervención, fomentan la corresponsabilidad parental y promueven la creación de escuelas de familias. De igual modo, también prevé la incorporación de nuevos perfiles profesionales en las unidades de Seguimiento y Neurodesarrollo, como logopedas, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales, con planes de formación específicos.
Finalmente, hay que añadir que en materia de calidad, el plan incluye un programa de evaluación continua basado en encuestas de satisfacción a las familias a través de aplicaciones móviles y en la revisión anual de los libros de quejas y reclamaciones. Igualmente, se promoverá la implantación de los estándares del consenso estatal en materia de atención temprana. Se añade además un programa específico para reducir el absentismo en menores en situación de vulnerabilidad mediante la coordinación entre pediatría, trabajo social y servicios comunitarios.
