La administración andaluza vuelve a poner en marchas actuaciones para reforzar un crecimiento que ya resulta casi indudable. La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente que dirige Catalina García ha reivindicado que Andalucía "ha dejado atrás el modelo de 'usar y tirar'", de forma que "lo que durante décadas fue el patrón predominante de consumo y producción está dando paso, en toda la comunidad, a una economía circular sólida, con instrumentos normativos avanzados, inversiones históricas y proyectos concretos en marcha en cada provincia".
En este sentido hay que reseñar que "el cambio de paradigma ya se percibe en el día a día de la gestión pública de la Junta de Andalucía", según subraya la Consejería en un comunicado difundido este martes en el que alude, por ejemplo, a los "contenedores adaptados para la recogida separada de biorresiduos, nuevas plantas de tratamiento, puntos limpios de última generación, sistemas de recogida más eficientes y una apuesta decidida por reducir la generación de residuos en origen".
De esta manera, este "proceso de transformación" se enmarca, a nivel normativo, en la Ley de Economía Circular de Andalucía, aprobada en 2023, "la primera en España que aborda la circularidad desde un enfoque global y transversal. La economía circular es hoy una política de Estado en Andalucía. Hemos creado un marco legal propio que impulsa el reciclaje o la reutilización, a la vez que redefine nuestra manera de producir, consumir y gestionar los recursos".
Inversiones históricas en Andalucía para potenciar la economía circular
La citada ley andaluza, con 94 artículos, establece medidas específicas para reducir el desperdicio alimentario, prolongar la vida útil de los productos y promover el 'derecho a reparar'. Además, introduce herramientas "innovadoras" como una oficina de economía circular, un registro público de análisis de ciclo de vida o la promoción de la simbiosis industrial.
"El carácter transversal de la ley hace que implique a todas las Consejerías, a las administraciones locales, al tejido empresarial y, por supuesto, a la ciudadanía. Es un proyecto colectivo". La Junta de Andalucía "ha respaldado esta transición con una inversión pública sin precedentes", según reivindica la Consejería de Medio Ambiente, que al respecto ha detallado que en los últimos años se han movilizado "más de 217 millones de euros para avanzar en la gestión eficiente de residuos y favorecer la transición hacia un modelo circular".
De esa cantidad, 146,56 millones de euros se han destinado directamente a subvenciones a los ayuntamientos, "claves en la recogida separada y el cumplimiento de la normativa europea". Con estas ayudas se ha apoyado la implantación de la recogida separada de biorresiduos --con 52 millones--, se ha respaldado la construcción y adaptación de instalaciones de tratamiento de biorresiduos --72 millones--, y se ha auxiliado la mejora tecnológica de plantas de tratamiento mecánico-biológico, con 21 millones.
Finalmente, hay que añadir que el resto de la inversión ha permitido la ejecución de "proyectos estratégicos" como el Plan de Puntos Limpios de Andalucía, con una dotación de siete millones de euros, o el Plan de Estaciones de Transferencia de Biorresiduos, dotado con cuatro millones.
