Golpe de la Policía Nacional a una organización criminal dedicada a la comisión de estafas a través de internet. En total se han detenido a 45 personas por estafar en España a más de 200 personas, con arrestos en Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Málaga y Sevilla. Consiguieron llevarse hasta un millón y medio de euros.
Hay que precisar que los cabecillas de la organización operaban desde el país africano de Benín a través de personas que ejercían de 'mulas'. Llegaban incluso a amenazarlas de muerte si no cumplían sus órdenes.
Los arrestos se han llevado a cabo en las localidades de Alicante, Almería, Avilés (Asturias), Oviedo, Ciudadela (Baleares), Cornellá de Llobregat (Barcelona), Vilanova y la Geltrú (Barcelona), Cádiz, Santander, Castellón, Córdoba, Granada, La Coruña, Las Palmas de Gran Canaria, Lugo, Viveiro (Lugo), Madrid, Málaga, Murcia, Palencia, Salamanca, Sevilla, Toledo, Valencia, Bilbao y Zaragoza.
Grupo criminal
Las pesquisas arrancaron cuando los agentes detectaron la existencia de un grupo criminal internacional asentado en la República de Benín. Desde allí realizaban y dirigían actividades delictivas en diferentes países europeos, principalmente en España, Francia, Alemania o Austria.
Hay que precisar que las estafan las realizaban desde su país de origen, donde además recibían el dinero defraudado y captaban a las 'mulas'.
Productos informáticos baratos
Para llevar a cabo tal cometido creaban portales web fraudulentos en los que ofertaban productos informáticos, electrónicos y de telefonía a un precio inferior al del mercado. Pero el pago debía realizarse mediante transferencia bancaria a cuentas de las personas que ejercían de 'mulas'.
Entonces las víctimas iniciaban la supuesta compra de un producto y sus datos de contacto y bancarios quedaban en poder de la organización criminal. A partir de ese instante, los estafadores se ponían en contacto con las víctimas y les comunicaban que para poder recuperar su dinero debían abrir varias cuentas bancarias, solicitar tarjetas de crédito y mandarlas por correo ordinario a diversos apartados postales de la República de Benín.
La organización realizaba un contrato falso con los nuevos captados para dar un poco de apariencia legal a la operación. Se hacían pasar por prestamistas privados para así camuflar la comisión que pagarían a las víctimas como si fuera el abono del préstamo concedido.
