lunes. 23.03.2026

Investigación del accidente ferroviario de Adamuz: el carril se fracturó antes del paso del Iryo

Las hipótesis planteadas en esta actualización "deben ser consideradas provisionales y pendientes de verificación, a través de pruebas adicionales que se prevé realizar en las próximas fases"
Carril de la vía fracturado
Carril de la vía fracturado

Poco a poco se va avanzando en el conocimiento de detalles de la terrible tragedia ferroviaria que ha mantenido de luto a España en los últimos tres días. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha señalado que el carril sobre el que circuló el Iryo que descarriló el pasado domingo, día 18 de enero, en Adamuz (Córdoba) ya estaba fracturado antes del paso del tren.

De esta manera sostiene que "se puede plantear la hipótesis de que la fractura del carril se produjo con anterioridad al paso del tren Iryo siniestrado y, por lo tanto, al descarrilamiento". La comisión ha llegado a esta conclusión tras sostener que las muescas encontradas en las ruedas del Iryo y la deformación observada en la vía "son compatibles con el hecho de que el carril estuviese fracturado".

La CIAF remarca que las hipótesis planteadas en esta actualización "deben ser consideradas provisionales y pendientes de verificación, a través de pruebas adicionales que se prevé realizar en las próximas fases". Es por ello que la investigación se centrará ahora en dilucidar las causas de la rotura del carril, que todavía se desconocen y respecto de las cuales no descarta ninguna hipótesis. Para ello, las muestras de carril se enviarán a un laboratorio metalográfico con el objetivo de determinar las causas de la rotura, según aclara el informe preliminar de la CIAF.

Investigación del accidente ferroviario de Adamuz

Según ha podido conocer este periódico, las muescas fueron encontradas en los coches 2, 3, 4 y 5 del Iryo y son compatibles con un impacto en la cabeza del carril: al estar interrumpida la continuidad del carril, la parte anterior a la rotura recibiría inicialmente el peso total de la rueda, provocando que esa parte del carril descendiese levemente.

Una vez producido un primer impacto, el carril golpeado también se deforma y desciende, por el impacto y por pasar a soportar el peso de la primera rueda. A velocidades del orden de 200 kilómetros por hora, la segunda rueda pasa tan pronto (en torno a unas 3 centésimas de segundo después) que el carril impactado no tiene tiempo a recuperar esa deformación, y por tanto no golpea la segunda rueda del bogie como lo hizo con la primera.

Asimismo, las muescas presentes en el coche 5 tienen un patrón diferente a las del resto de los coches, pero coincidente entre ellas. Estas muescas consisten en una marca en la zona exterior de la banda de rodadura, compatible con un impacto contra la cabeza de carril en una posición de no continuidad con la zona previa a la fractura. El hecho de que estas muescas se encuentren en el coche 5, y que el coche 6 fuese el primero descarrilado de la composición, es compatible con que el carril se estuviese volcando hacia el exterior (lado derecho según el sentido de avance) durante el paso del coche 5, de manera que el coche 6 descarriló debido a una falta completa de continuidad en la rodadura.

Finalmente, hay que señalar que a las muescas encontradas en el tren de Iryo descarrilado, se han detectado muescas con un patrón geométrico compatible presentes en las bandas de rodadura de algunas ruedas derechas de tres trenes diferentes que habían circulado por la zona con anterioridad al accidente, en concreto el 130 de Renfe, que pasó por Adamuz alrededor de las 19.09 horas; el 109-003 Iryo, cuyo paso se produjo alrededor de las 19.01 horas; y el 109-011 Iryo, que pasó por Adamuz alrededor de las 17.21 horas.

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