Claro y contundente. Así se ha mostrado nuevamente el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno al referirse a uno de los asuntos más candentes en la actualidad en los últimos tiempos afirmando que "no hay varitas mágicas en el control de la migración".
El máximo mandatario andaluz ha advertido en Madrid sobre "alimentar un conflicto civil" a partir de "alimentar el odio" hacia la población migrante como reflexión que ha hecho a raíz de la crisis de violencia callejera que se ha desatado en Torre Pacheco (Murcia) tras una supuesta agresión a un anciano por parte de migrantes y que ha desatado un enfrentamiento entre la población autóctona y la foránea.
Moreno ha asegurado que "no hay varitas mágicas" en el control de la migración, mientras ha proclamado que "necesitamos inmigrantes" por una natalidad de los españoles de origen en caída. A esto ha unido su decisiva contribución a sectores económicos como la agricultura o la construcción, que ha querido resumir gráficamente preguntándose de forma retórica "cuántos de Almería se meten debajo de los plásticos", en alusión a los invernaderos que explican el despegue económico de esta provincia basado en la agricultura.
Juanma Moreno se pronuncia sobre la migración
Esa fuerza del mercado de trabajo español que viene de fuera también "necesita ser regulada" y ahí ha abierto un frente de crítica hacia el Gobierno de España por su ejercicio de esta competencia tras sostener la idea que "entre las obligaciones del Estado está controlar la integridad territorial", así como "controlar sus fronteras", además de pedir "acuerdos con los países en origen".
Asimismo, el presidente de la Junta de Andalucía ha calificado de "exclusivamente populismo" el lenguaje que se está escuchando de Vox para retratar los incidentes que se viven en Torre Pacheco y ha lamentado que los 700 menores migrantes no acompañados que Andalucía recibirá procedente de Canarias se les trata "como si fueran mercancía", además de señalar el agravio con País Vasco y Cataluña porque estas comunidades "van a recibir cero".
Finalmente, ha abogado por la necesidad de "dar un tirón de orejas" al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por considerar que "no puede hacer un acto" con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en las calles, ya que ha descrito que cuando ha coincidido con él se ha encontrado con la necesidad de trazar "un perímetro de dos kilómetros" porque "si se acerca alguien le abuchea", antes de concluir que "hay mandos y números" de estos cuerpos "claramente críticos con el Ministerio del Interior" y que esa circunstancia demuestra que en materia de seguridad el Gobierno hace agua en la actualidad".
