La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha iniciado este domingo 14 de septiembre en Málaga el curso político del PSOE andaluz con un mitin en el que ha reivindicado el supuesto legado sanitario de su partido en la comunidad. “Qué sanidad más bonita construimos los socialistas en Andalucía, una sanidad que era orgullo de Andalucía, que protagonizaba titulares en España”, ha proclamado ante militantes y simpatizantes, con el apoyo del propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Sin embargo, la afirmación de Montero choca de frente con los datos oficiales. Durante su etapa como consejera de Hacienda de la Junta de Andalucía, se llevó a cabo el mayor recorte de inversión en sanidad pública de la historia de la comunidad, lo que se tradujo en el despido de 7.700 profesionales sanitarios entre médicos, enfermeros y personal de apoyo. Años después, la propia Cámara de Cuentas y sindicatos del sector lo confirmaban como una de las etapas más críticas del sistema público andaluz.
María Jesús Montero presume en Málaga junto a Pedro Sánchez de que los socialistas dejaron en Andalucía “una sanidad bonita”. pic.twitter.com/shiS1eMG67
— Jaime Núñez Cabeza (@jaimenunezc) September 14, 2025
El mayor recorte en la sanidad pública andaluza
La sanidad andaluza pasó de ser referente en España a convertirse en símbolo de recortes y precariedad. Bajo la gestión de Montero, la Junta redujo en más de 2.000 millones de euros el presupuesto sanitario en plena crisis económica, dejando hospitales con plantillas insuficientes, listas de espera disparadas y un sistema incapaz de atender la creciente demanda. Los sindicatos llegaron a denunciar el cierre de plantas enteras en hospitales de Sevilla, Cádiz o Málaga, además de la no renovación de contratos temporales en atención primaria.
Lejos de reconocer estos datos, Montero se presenta ahora como la defensora de una “sanidad bonita”, obviando que su etapa en la Junta marcó un antes y un después en la desestructuración del sistema. Andalucía perdió entonces capacidad asistencial y muchos de esos profesionales despedidos tuvieron que marcharse a otras comunidades o incluso al extranjero para continuar con su labor.
La contradicción del relato socialista
Mientras Montero enarbola en Málaga un discurso de orgullo, lo cierto es que su gestión dejó cicatrices profundas en la sanidad andaluza. El contraste es evidente: de un lado, los recortes más severos de la historia; del otro, un relato político que busca capitalizar la memoria de lo que el PSOE asegura haber construido. La realidad, sin embargo, es que miles de familias andaluzas recuerdan cómo se vaciaron hospitales, se cerraron camas y se redujo la contratación de personal esencial.
Hoy, Andalucía sigue recuperándose de aquellos años de tijera. Y aunque Montero hable de una sanidad “que protagonizaba titulares en España”, lo que realmente marcó titulares en aquellos años fueron las manifestaciones de profesionales y ciudadanos reclamando medios, recursos y dignidad para la sanidad pública.


