El restaurante Tohqa, ubicado en El Puerto de Santa María, cierra sus puertas apenas un año después de haber logrado la ansiada estrella Michelín. La noticia ha sacudido el panorama gastronómico gaditano y nacional, pues el proyecto del chef Edu Pérez había irrumpido con fuerza, revolucionando la cocina a la brasa y situando a Cádiz en el mapa culinario internacional.
El propio chef reconocía en sus declaraciones que la decisión viene marcada por una mezcla de factores: la dificultad de mantener un negocio rentable con ese nivel de exigencia, el cambio en la relación con los clientes tras la estrella y la presión mediática. “Ha sido un error, porque no entendimos la demanda real. Tener una estrella no es suficiente si la propuesta no se adapta al público”, admitió Pérez con franqueza.
Un proyecto brillante en El Puerto de Santa María que no logró consolidarse
Tohqa nació como un concepto innovador: brasas abiertas, producto local y creatividad para reinterpretar la tradición gaditana. El éxito inicial fue meteórico, con críticas elogiosas y un reconocimiento inmediato por parte de la Guía Michelín. Sin embargo, esa misma distinción se convirtió en una losa para la estabilidad del negocio.
Los responsables han explicado que la gestión diaria se volvió insostenible: precios que no terminaban de encajar en el mercado local, una clientela que no siempre comprendía la propuesta y un equipo sometido a una presión constante. El restaurante, pese a sus noches de lleno, acumulaba dificultades para equilibrar la balanza entre rentabilidad y excelencia.
El cierre no es un caso aislado. En los últimos años, varios restaurantes en España han experimentado cómo la llegada de una estrella Michelín, lejos de garantizar el éxito, puede alterar por completo el modelo de negocio y provocar tensiones económicas difíciles de sostener.
Con este desenlace, Cádiz pierde un referente gastronómico que, durante un año, dio visibilidad internacional a la provincia. Edu Pérez asegura que seguirá vinculado a la cocina, pero admite que la experiencia le ha servido para reflexionar sobre las prioridades: “Creía que era Superman, pero al final entendí que la hostelería es también un negocio que debe escuchar a su gente”.
El Puerto de Santa María despide así a Tohqa, un proyecto que brilló con luz propia, marcó tendencia y deja una lección clara para el futuro de la alta cocina: la excelencia debe ir siempre de la mano de la sostenibilidad y la adaptación a la realidad social y económica del entorno.
