La localidad de Grazalema, en la Sierra de Cádiz ha recogido 575,3 litros por metro cuadrado entre la medianoche y las 23:30 horas de este miércoles a causa de la borrasca Leonardo que azota a Andalucía. Además, en los últimos diez días se han acumulado en el municipio serrano cerca de 1.300 litros por metro cuadrado, un dato que supera a la precipitación media anual de buena parte de España y que ha obligado a desplegar a la Unidad Militar de Emergencias (UME).
El agua ha salido por los enchufes, las paredes y hasta del propio suelo. El récord absoluto de la estación meteorológica ubicada en Grazalema estaba cifrada hasta el momento en 348,9 litros por metro registrados el 27 de enero 1948, aunque también se recogen por otras fuentes los 337 litros del 10 de febrero de 1985. En cualquier caso, la barrera se ha superado con suficiente margen y la sitúan como la más lluviosa de la que se tiene constancia.
¿Por qué llueve tanto en Grazalema?
Así se recoge en la página web de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en su página web. Además, esta entidad ha recordado en sus redes sociales que la sierra de Grazalema destaca por ser un lugar muy lluvioso en comparación con su entorno y se debe a que el pueblo se encuentra a 900 metros sobre el nivel del mar en una zona donde los vientos del oeste inciden cerca de la cima, a sotavento, que se canalizan a través del Corredor del Boyar, que presenta una geometría cóncava.
La canalización de los vientos húmedos del Atlántico (del O) por el corredor del Boyar hace que el viento se intensifique y se sume una especie de efecto Venturi, es decir, a menos área más velocidad de viento. Según ha explicado la Aemet, el posterior ascenso forzado del viento húmedo por las montañas enfría el aire, lo que facilita la condensación en nubes y que haya un realce de precipitación a barlovento.
En este sentido, ha indicado que el ascenso por la sierra de Grazalema provoca cizalladura. Esto significa que el viento cambia su dirección y velocidad con la altura, generando turbulenci, y por tanto rotación del viento. Esto facilita la unión de microgotitas de lluvia en la nube (coalescencia). Debido a la capa estable que se suele formar a 3.000 metros las nubes no tienen gran espesor, lo que favorece los mecanismos de colisión y unión de gotitas, que luego precipitan, ha explicado la Aemet en sus redes sociales.
