martes 24/5/22

"Silvio murió de sí mismo"

Canal Sur emite el esclarecedor documental ‘Silvio, a la diestra del cielo’

Para los nacidos en la década de los setenta Silvio significa un crack ulterior del rock andaluz. Muy niños -demasiado pequeños, en absoluto coetáneos- para haberlo conocido en pleno ejercicio de su virtuosismo musical. Nada digamos para generaciones posteriores. Silvio acaso es desconocido para los jóvenes de hoy día. O no tanto, según se mire. Simpático, audaz, surrealista y cofrade hasta la médula.

La figura de este cantante tan heterodoxo y tan paradigmáticamente libre ha de mantenerse en el candelero de su revisionismo. Al margen de bohemias recalcitrantes y de impredecibles pautas de comportamientos. ¿Libertino, libertario? No. Nada de eso. Más bien un músico universalmente sevillano que cantaba por vocación y por evasión a la misma vez. ¿Evadirse de qué? ¡Qué importa: qué sabe nadie lo que jamás descifrar se pudo!

Canal Sur -al hilo de una noche temática dedicada a los grandes rockeros de la canción andaluza y circunscribiéndose con énfasis en la pulsión del denominado pop-rock andaluz de mediados y finales de los setenta- emite este pasado lunes 16, al filo de la medianoche, el documental ‘Silvio, a la diestra del cielo’. Un documental necesario -muy necesario y esclarecedor- que recopiló testimonios de personas que conocieron de cerca al genial e inimitable artista y asimismo recorre cronológicamente -con vídeos de sumo interés, muchos de los cuales inéditos- la vida y obra de esta andaluz tan único y tan unitivo. Generoso, por lo demás, siempre.

¿Qué decir -qué redescubrir- sobre la persona que recibiera la primera Medalla al Mérito Rockero otorgada con todos los honores y todos los clamores por la ciudad de Sevilla el 29 de enero de 1993? ¿Qué decir de un señor que, indómito, siempre hizo lo que le venía en gana -manejando y dominando como nadie su propia locura aparente (sólo aparente)- para vivir de otro modo y beber de diferente forma?

Silvio siempre creyó “en la existencia de una ley natural. Una ley en la que todo va bien. Y en la que no hay mal que por bien no venga. Me conformo. Me conformo con todo. Si no nos toca la lotería es porque estaba escrito. Y si perdemos el autobús es porque teníamos que perderlo. Sin más ni más”. Desde crío tuvo mucha personalidad y un sentido de la interpretación musical muy internacional.

Llegó a cantar en varios idiomas. Era el rey de la improvisación. Y de la derivación a pie de escenario. Sus músicos debían estar atentos porque de una estrofa de ‘The Beatles’ saltaba a la ‘Zarzamora’ de Lola Flores. Cuando comenzó a despuntar como batería y luego como cantante pronto logró ser el rey de su espacio. Fue el cantante más blanco -por no decir más pálido- de los posibles con la voz más negra. ¿Se abandonó a su suerte? ¿Sí o no? Tampoco importa demasiado. Morir, morir, lo que se dice morir, en efecto murió de sí mismo. En la Sevilla de su inmortalidad.

"Silvio murió de sí mismo"