miércoles 18/5/22

Amargura para cerrar un Domingo de Ramos íntimo

Antes de ser crucificado, Cristo espera al pie de la cruz que los ejecutores ultimen los preparativos

Antes de ser crucificado, Cristo espera al pie de la cruz que los ejecutores ultimen los preparativos. Con humildad y paciencia aguarda el instante en el que habrá de morir, anhelándolo con serenidad como el cordero espera la muerte por su verdugo.

Humildad y Paciencia es, por historia, una de las grandes cofradías gaditanas, con ricos enseres y una puesta en la escena en la calle digna de contemplar cada Domingo de Ramos desde San Agustín.

La coqueta plaza la que da el templo, ambos del mismo nombre, es parte importante de que la tarde-noche del Domingo de Ramos se convierta en Amargura bañada por la humildad de un pueblo.

Ese mismo pueblo que contempla ante sus ojos las horas más duras y humillantes del Señor. La cruz espera y, después, la muerte que se da lugar ante San Agustín en la noche del Viernes Santo.

"Llevaron a Jesús a un lugar llamado Gólgota, que significa la calavera. Allí le dieron vino mezclado con mirra, pero él no lo bebió. Entonces le crucificaron. Después los soldados se repartieron sus ropas echándolas a suerte para ver qué se quedaba cada uno".

Cádiz se rinde cada Domingo de Ramos al sabor añejo y barroco de una de las corporaciones penitenciales más completas de todas las que hacen estación de penitencia en la ciudad más antigua de Occidente.

Historia

La cofradía fue fundada en 1621 por un grupo de cargadores de Indias, de origen vasco-guipuzcoano en su mayoría, y se la denominó Cofradía nacional de los vizcaínos, por agrupar en su seno a naturales de las tres provincias vascas y el reino de Navarra, cuyos escudos se observan en las esquinas de la bóveda central de la iglesia de San Agustín.

Se conservan diversos documentos antiguos como es un expediente que abrió contra ella el tribunal eclesiástico gaditano en 1628, y que se conserva en el archivo diocesano de esta ciudad, por alterar el orden de su cortejo en la procesión penitencial de aquel año.

Según otro antecedente, al otorgar testamento el capitán Diego de Aguirre, en 1634, hizo constar a uno de sus albaceas, Manuel de Iribarri, que para bien de su alma tomara una de las capillas de la iglesia de San Agustín y la costease de su hacienda, donándola a la cofradía de la Humildad y Paciencia, donde sus albaceas recibieron sepultura.

Imágenes

En 1638, labró la talla del excelso titular el Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, el artista Jacinto Pimentel, escultor perteneciente a la escuela hispalense de imaginería del siglo XVII, según un hallazgo casual en la imagen del Cristo al ser restaurado en 1984, por el profesor Arquillo Torres. Jesús aparece sentado sobre una peña, desnudo, antes de clavarlo en la cruz, apoyada la cabeza sobre la mano derecha, que descansa sobre la rodilla.

En 1967, el onubense de Higuera de la Sierra, Sebastián Santos Rojas, labró la talla de María Santísima de la Amargura, que sustituyó a otra fechada a fines de la centuria del XVIII y que actualmente recibe culto en Puerto Real. Realizó su primera estación de penitencia en 1968. Fue restaurada y repolicromada la boca de esta Dolorosa en 1995 por Luis González Rey.

Amargura para cerrar un Domingo de Ramos íntimo