Balance del Viernes Santo: Día fortalecido pero necesitado de más silencio
La incorporación del Descendimiento engrandece un día en el que el público respondió a la gran novedad
Viernes Santo, una jornada que se presumía más atractiva con la incorporación de Descendimiento y que, finalmente, acabó respondiendo a las expectativas. Aporta y mucho la sobriedad y barroquismo de la corporación penitencial de San Lorenzo.
El público, bastante presente el Viernes Santo, se multiplicó por las calles atraído sin duda por la novedad que supone ver a una hermandad fuera de su contexto habitual en los últimos años. Costaba mucho ver una procesión con tranquilidad en este día y en este 2019 mucho más.
Sin embargo tiene otra lectura negativa. Se sigue demandando más respeto. Es cierto que se ha avanzado y mucho en este sentido, pero aún queda camino por recorrer. Da la impresión que se reduce al paso del Silencio cuando hay hermandades que también necesitan de esa actitud acorde con el luto que se guarda.
También es norma habitual que en esta jornada el cumplimiento de horarios se pierda un poco. Pero, aún con el inconveniente que siempre supone un nuevo acoplamiento, de nuevo hay que aplaudir el esfuerzo de las fiscalías por llegar a su hora a los tiempos de paso.

Siete Palabras evidenció que continúa avanzando poco a poco en el engrandecimiento de su patrimonio. Pese a su modestia, la hermandad consigue crecer y contar con alguna novedad en su estación penitencial cada año. Ahora queda un hermoso tiempo de preparación para la procesión extraordinaria en la que se conmemora el 75 aniversario de su erección canónica.

Expiración, tan acostumbrada a luchar contra las adversidades, se encontró en esta ocasión con el inconveniente del percance ocurrido en la calle San Juan de Dios. Finalmente no afectó a su recorrido y el cortejo brilló con luz propia como nos tiene acostumbrados. Muy elogiado el acompañamiento musical del paso del Señor con la Agrupación Musical Virgen de las Lágrimas de San Fernando. Pedazo de formación. Y Victoria inimitable como siempre. También afronta un hermoso período de actos de cara a su extraordinaria.

La incorporación de Descendimiento se hizo esperar pero, finalmente, la cuadrilla encabezada por David Alejo solventó la maniobra de salida. Y, posteriormente, se defendió muy bien pese al largo recorrido y las dificultades que encierra el misterio. Notable alto para una cuadrilla que estaba en la lupa de muchos. Y agradecer que en ese estreno de Viernes Santo se optara por un recorrido inusual que permitió contemplar estampas bellísimas.

Buena Muerte estuvo acompañada, en casi todo su recorrido, de un mayor silencio que en ocasiones precedentes. Se logra concienciar al personal de que no van a una verbena cuando sale de San Agustín, pese a que con esta Semana Sana tan temprana cualquier Viernes Santo saldrá de día. Muy cuestionable el hecho de mantener cubierta a la portentosa imagen durante las visitas protocolarias de la mañana. La imagen choca mucho, aunque, a buen seguro, que tendrá una explicación. Regreso pasando desapercibido de Juan José Camacho al palio del Mayor Dolor. Lo mejor que se puede decir.

El remate sobrio y austero llega con las Congregaciones Marianas de Ecce-Mater Tua cuyo desfile concentra cada vez a más publico como pudo apreciarse en su tránsito por la plaza de Candelaria. Su sencillez y dulzura cautiva a aquellos que no comulgan con la Semana Santa porque la consideran una demostración de lujo y grandeza a veces contradictoria con lo que se conmemora. Formas y formas de ver la Semana Mayor.
