domingo. 03.07.2022

La pasividad del Secretariado priva al Martes Santo de la cofradía de Piedad

Se confirma la ausencia en la jornada de una de las cofradías con más historia de la Semana Santa de Cádiz 

La pasividad del Secretariado priva al Martes Santo de la cofradía de Piedad

Se confirma la ausencia en la jornada de una de las cofradías con más historia de la Semana Santa de Cádiz 

El Martes Santo se queda sin Piedad. A falta de una confirmación oficial de la que, lógicamente, nadie quiere convertirse en portavoz, la hermandad establecida canónicamente en la iglesia de Santiago no procesionará la próxima Semana Santa.

Y si triste es que una cofradía se quede en casa -estamos hablando igualmente de una de las hermandades con más historia de la Semana Santa de Cádiz- más llamativo es todavía que en esa ausencia haya tenido mucho que ver el Secretariado Diocesano.

Los problemas internos de Piedad se veían venir desde hacía muchísimo tiempo. La existencia de bandos estaba lastrando el devenir de una cofradía militar que experimentó un notable auge tras el desagradable incidente que acabó con su paso de misterio a finales de la década de los 80 del siglo pasado.

Ese contratiempo fue utilizado como acicate por la corporación penitencial que inició un crecimiento espectacular. En apenas dos años estrenó un nuevo paso, mientras que en 1997, la Virgen de las Lágrimas procesionaba por primera vez en el suyo nuevo de palio.

Sin embargo, desde un tiempo a esta parte se ha venido advirtiendo un cierto retroceso en la hermandad, especialmente en su vida interna que ha derivado en el enfrentamiento entre hermanos y la posterior intervención del Secretariado.

Pero esa intervención ha llegado tarde y con muy poco margen de maniobra para la reacción. Desde el final de la pasada Semana Santa se venía advirtiendo el problema y se ha tardado en exceso, más aún cuando la convocatoria de elecciones estaba fijada para el presente otoño.

Precisamente, una de las decisiones más sorprendentes de ese proceso electoral fue el nombramiento de un delegado electoral, concretamente Juan Carlos Romero, una figura nueva e insólita y que no cuenta con precedentes en la Semana Santa gaditana.

Asumida su ausencia, toca algo más complicado de lo que se está ocupando el actual comisario Juan Manuel Alcedo. En primer lugar acercar posturas y limar asperezas y, en segundo lugar, ir perfilando una futura lista que concurra a un cabildo de elecciones ya sin sobresaltos.

A la espera de un milagro, todo indica que el Martes Santo gaditano pierde a una gran hermandad para 2019. Y si ese milagro sucediese, incluso en las reuniones de acoplamientos se ha fijado un orden de paso con Piedad y otro sin Piedad.

La pasividad del Secretariado priva al Martes Santo de la cofradía de Piedad
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