miércoles 18/5/22

¿Mal presagio?

La estampa matutina de los palcos mojados hace cruzar los dedos de los ciudadanos

La Semana Santa, al margen de la esencia de su profunda razón de ser religiosa, también es una manifestación que acrecienta el impacto turístico. La ciudad, durante los días pasionales de la Semana Mayor, admite y abraza todo tipo de visita foránea, excepto una: la más indeseada: es decir: la lluvia.

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La inclemencia meteorológica, la inmensa incertidumbre que acarrea, constituye una amenaza no ya molestosa sino feroz para los ciudadanos en general -asimismo, cómo no, para los turistas- y para los cofrades en particular (especialmente para los miembros de las Juntas de Gobierno de las Hermandades, que han de tomar una decisión in extremis cuando los partes no aclaran del todo el porcentaje de certeza de lluvia).

Siempre se ha usado -y a veces abusado- el dicho popular referente a la correlación de agua en Semana Santa en función de si se mojó o no se mojó el Miércoles de Ceniza. Una vieja creencia que, aparte hilos conectores de la mera superstición, a decir verdad ha coincidido en un alto porcentaje del historial de su estadística. Si llueve el Miércoles de Ceniza , llueve en Semana Santa con toda probabilidad.

Lo cierto y seguro es que Semana Santa y sol significan un maridaje exquisito. Los aguaceros o la llovizna, el caos fatídico. Jerez lleva días presentando a los vecinos de esta bendita tierra unas jornadas pasadas por agua. Si pisamos la zona más céntrica, nos topamos con una estampa que hace temblar el costillar: los palcos, los palquillos de tomas de hora y el primer tramo de la Carrera Oficial de todas a todas empapados…

¿Mal presagio? ¿Aviso a navegantes para fajarse la mala fortuna de los riesgos de lluvia? ¿Una panorámica de cuánto ha de venir? Rotundamente no. La decisión del cielo es impredecible e imprevisible. No existe cartones de apuestas probables. Será lo que Dios quiera que sea. Sin más cavilaciones. La lluvia viene y va como cangilones de una noria sin control externo. Las sorpresas de última hora derivarán hacia un lado o hacia otro. Los malos presagios son sólo tendencias de pesimistas.

¿Mal presagio?
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